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Alcalde del Carmen de Bolívar: «A Dios le damos la suerte de nuestras niñas»

Funcionarios del Ministerio de Salud y de las EPS se reunieron el viernes 28 con el Alcalde Francisco Vega. La crisis sigue y aumenta: algunas niñas ya no pueden ni caminar. No hay soluciones a la vista.

Por Jorge Sarmiento Figueroa – Enviado especial de Lachachara.co

A cada minuto solía escucharse en el Carmen de Bolívar el rugido destartalado de cientos de motos que se peleaban la vía por llegar rápido al hospital. Llevaban y traían a más de 700 niñas que se alternaban desde el 29 de mayo en convulsiones, parálisis, náuseas, una crisis sin precedentes en este municipio del Departamento de Bolívar, ubicado en el corazón de los Montes de María. Hasta que un día las motos dejaron de correr en estampida. Si acaso se escucha ahora una bocina agonizante, y enseguida un carmero supone que es alguna de las niñas con la crisis.

Las motos ahora lucen estáticas frente a la Alcaldía.

Las motos ahora lucen estáticas frente a la Alcaldía.

¿Será que en este pueblo de 80 mil habitantes las niñas mejoraron por arte de magia? No: a las niñas se les siguen presentando las crisis e incluso ha aumentado el estado de deterioro de su salud, pero los padres resolvieron no llevarlas más al hospital, porque este solo tiene una veintena de camillas y sus médicos no tienen más remedio que darles calmantes y sobarlas, ante la falta de un diagnóstico preciso. Entonces los padres decidieron no gastar más plata en motos ni perder su tiempo en médicos que no curan a sus hijas. Ellos mismos les dan calmantes, las soban y rezan para que un milagro los ayude.

Nadie resuelve

Francisco Vega, Alcalde del Carmen de Bolívar.

Francisco Vega, Alcalde del Carmen de Bolívar.

Al principio se creyó que la causa de la crisis era el deterioro de unas vacunas contra el papiloma humano suministradas por el Gobierno Nacional. Se decía que el daño era por la pérdida de la cadena de frío. De 5.000 niñas vacunadas, se calcula en 800 el número de afectadas. «¡Una cifra de escándalo!», dice el Alcalde para resaltar el alto porcentaje, y añade que no estuvo de acuerdo con la reacción apresurada del Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, quien sin ruborizarse pasó a culpar a la misma comunidad de la afectación masiva de las niñas sin antes haber ordenado investigaciones. «Es una histeria colectiva. Nada de vacunas dañadas. Eso se lo inventó un medio de comunicación local en el Carmen de Bolívar», dijo en su momento el Ministro.

El viernes 28 de octubre estuvo en el despacho de la Alcaldía una delegación del Ministerio y los representantes de las EPS que hacen presencia en el Carmen. Revisaron los informes clínicos, compartieron información de avances de los casos, miraron la agenda de los exámenes de laboratorio. Duraron toda una mañana de trabajo en la que picaron un almuerzo ejecutivo y soportaron encerrados el calor vaporoso de una fuerte lluvia de mediodía. Salieron del encierro pasadas las dos de la tarde. Sin hallazgos, sin establecer una fecha para dar resultados científicos. Cientos de niños aún jugaban bajo la lluvia en la plaza principal. La gente no se agolpaba frente al edificio desvencijado de la Alcaldía, «ya no nos importa si vienen Santos, Uribe, el Ministro de Salud o sus funcionarios -se queja un carmero, tío de una pequeña de 13 años que sufre con los adormecimientos de sus brazos-. Ninguno resuelve en verdad».

Impotencia

Con el rostro compungido, Francisco Vega dialoga con Lachachara.co. Habla como médico, como alcalde y como padre de familia.

Con el rostro compungido, Francisco Vega dialoga con Lachachara.co. Habla como médico, como alcalde y como padre de familia.

Esa es la palabra dicha por el Alcalde del Carmen de Bolívar, Francisco Vega. Es médico. Nació en Barranquilla y se fue a El Salado (Corregimiento del Carmen de Bolívar) desde muy joven, a hacer el rural. En aquel entonces ningún médico quería aceptar una oferta para trabajar en esa «zona roja». Eran las cruentas épocas de mayores enfrentamientos entre paramilitares y guerrilleros. Las masacres estaban a la orden del día. Vega recuerda que atendió por igual a víctimas y victimarios. Allí obtuvo su título y se quedó. Del Carmen son su esposa y su hija. Hace unos meses a su niña se le partió una pierna. La gente escuchó el tropel del Alcalde corriendo hacia el hospital y pensaron que también a ella le había dado la crisis de las vacunas. También la habían vacunado, pero aclara que no fue esa la razón por la que corrieron, sino por la pierna. Confiesa que ya no sabe qué más hacer ni qué más decir frente a la grave situación de salud pública que afronta su municipio. Está sentado en su despacho. Cansado y cabizbajo. Son las tres de la tarde del viernes. Medita sobre la visita del Ministerio de Salud, y sobre la situación de las familias. «Como Alcalde, como médico y como padre ya no sé qué hacer. Siento impotencia».

Rezar

Un padre y su hija caminan de la mano frente a la Iglesia del Carmen de Bolívar.

Un padre y su hija caminan de la mano frente a la Iglesia del Carmen de Bolívar. Varios niños juegan en la fuente de agua de la plaza.

«Hace una semana -cuenta el Alcalde-, unos padres de familia hicieron una jornada espiritual en la calle principal de su barrio, donde hay varias niñas afectadas. Me pidieron que yo hablara en la jornada. Lo único que me atreví a decir fue que venga Dios y meta sus manos por la suerte de las niñas, porque aquí están pasando cosas que el poder humano no ha podido resolver».

Una niña que hasta hace poco era una prominente muestra de vitalidad, y que hacía parte de la Selección de fútbol de Bolívar, hoy arrastra una pierna y no puede caminar, tienen que llevarla en silla de ruedas. Al mismo tiempo, los padres de dos niñas del barrio La Ceiba dicen estar al borde de la locura porque tienen a ambas criaturas afectadas, una de ellas dice que solo recuerda a los de su casa; cuando ve a los amiguitos, a los vecinos de la cuadra o a los compañeros del colegio, no los recuerda. «Cada vez que le preguntan dónde estudia o si le señalan a alguien conocido para que lo recuerde, ella se pone a llorar porque no sabe la respuesta», cuenta el padre. Les hacen estudios, exámenes, y al parecer no tienen nada. Varias niñas han intentado quitarse la vida porque no soportan lo que están viviendo. «Pero entonces, ¿cómo se explica lo que tienen?», se pregunta el Alcalde. Esa misma pregunta se la hizo a los funcionarios del Ministerio. No hubo respuestas. Varios médicos del hospital ya renunciaron, salieron corriendo porque tampoco ellos tienen respuestas.

Sobre el autor

Practicante del periodismo desde niño, comunicador de profesión, artista por vocación. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3185062634
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