Era una falta de respeto que los congresistas elegidos por los 7 millones de votos de la Costa, no se pellizcaran ante el peligro inminente con cuotas impagables.
Por Chachareros y Agencias
Todo lo tenían planeado en top secret los detentadores del poder en los servicios de gasta natural y energía eléctrica. Y lo tenían que saber los sapos del congreso que meten sus narices en esas grandes empresas que los subsidian en épocas electorales.

Una de las tantas sesiones en donde la Cámara aprobó proyectos a pupitrazos y cosquillitas del Mininterior Juan fernando Cristo.
Es un repugnante cinismo que ciertos congresistas que ahora salen a mostrar pecho con la farsa de que “estamos defendiendo al pueblo costeño, a nuestra querida región”. ¡Mentiras!
Con excepciones de un par de Congresistas de Sucre, uno de Córdoba, dos de Bolívar y un cesarense, más la voz ya casi apagada del guajiro Antenor Durán Carrillo, lo demás es puro boletincitos de prensa mentirosos.
Hay que reconocer las ideas que desde su cueva les da el gurú de la tribu del Capitolio Senador Roberto Gerlein, con esa carga encima de 50 años de experiencia legislativa. Como casi siempre ha estado inamovible en la Comisión Primera del Senado, que es donde se cocinan o se queman los proyectos de Actos Legislativos, siempre ha advertido, en público o en privado, cuándo un artículo reformista es impopular y tiene un alto costo político para el Congreso.
Los senadores Efraín Cepeda (conservador) y Álvaro Ashton, (liberal), con su experiencia deberían convertirse en los nuevos sabios de la tribu para evitar que estos muchachitos y muchachitas locos que llegan por primera vez al Congreso en nombre de una región (Costa Caribe), metan las patas dejando a esta sección del país en ridículo.
Por lo menos el Gato Volador ha aprendido muy bien la lección y después de aquella foto vergonzante haciendo campaña política fuera de tiempo y lugar y empañando el nombre de la casa Gerlein, se ha quedado calladito.
Ya no le pasa al celular a ningún periodista. Y como él están otros tres o cuatro nóveles congresistas que no abren la boca para nada, entre ellos una dama que se creería sería una revelación en el Congreso. Ni fú ni fa.
De todas maneras, hay que publicar lo que dicen los seudefensores de los sufridos usuarios costeños del agua, la luz, el gas, y toda esa diabólica cascada de impuestos que se vienen con cada reforma.
Uno de esos Congresistas sostiene que “en constancia presentada este martes en sesión plenaria, la Comisión Accidental del Caribe rechazó el nuevo esquema tarifario impuesto para el servicio de gas natural en la Costa Norte colombiana.
“La bancada Accidental de la Costa Caribe rechaza el nuevo esquema tarifario del gas natural impuesto a este territorio para el 2015 decretado por la Comisión Reguladora de Energía y Gas, mediante la circular 108 de 2014”, señala la constancia promovida por varios congresistas de esta zona y firmada por los senadores presentes en la sesión.
“Este tipo de medidas afecta, indiscriminadamente, todos los hogares de la Región, al sector comercial, generando graves consecuencias para la población y la inversión de capitales”, advierte el pronunciamiento senatorial.
Del mismo modo precisa que “hacemos un llamado al Ministerio de Minas y Energía para que se involucre en esta situación y se dé una respuesta de fondo a esta grave injusticia. De igual forma invitamos a la Comisión Reguladora de Energía y Gas, para que reconsidere este nuevo esquema tarifario y evitar así una afectación mayor a la población de la Costa Caribe”.
Se agrega que “hemos obrado en consecuencia para defender el interés general Caribeño, solicitándole muy respetuosamente al Gobierno Nacional que rectifique una situación que es de su competencia y que podría lesionar de manera grave las aspiraciones de desarrollo socioeconómico de nuestra Región”.
Los gremios chillan, claro
Ahora se viene el grito, todos a una, de las agremiaciones que defienden a muerte (para eso les pagan, y muy bien), los intereses de las explotadoras, generadoras, transportadoras y comercializadoras de gas, petróleos y otras materias primas. Según datos oficiales, Promigas y Gases del Caribe se gastan cifras astronómicas en fundaciones sin ánimo de lucro con lo cual pretenden amainar el golpe para los sufridos usuarios de los servicios que prestan. Y están afiliados a gremios que dicen que esas empresas son unas «pobres viejecitas» que no tienen para el desayuno de mañana.
Alegan que, con el nuevo esquema, las empresas del sector terminan pagando impuestos hasta por un 61% de lo que producen anualmente. Lo grave de esa declaración impúdica es que no se dedica a sacar cuentas de lo que le queda a un pobre trabajador de esos sectores a los que le pagan, supongamos que dos salarios mínimos, pero tiene que pagar impuesto hasta por el aire que respira.
Si esos dirigentes gremiales que defienden a grito a las empresas de su respectivo sector, se quejan porque en impuesto se les va el 61% de lo que se ganan, con un poquito de sentido humanitario se darían cuenta que a la clase trabajadora le queda apenas un 25% de todo lo que se gana. Lo demás todo se va en impuestos. Entonces sería bueno que algún congresista se diera a la tarea de hacer esa tabla de comparación. Y lloraría lágrimas de cocodrilo al final del ejercicio contable. Veamos lo que dice uno de esos gremios:
Sobre el contenido del proyecto, la Presidenta de ACOLGEN, Dra. Ángela Montoya Holguín, sostuvo que “a pesar de que entendemos la necesidad del Gobierno Nacional de encontrar mecanismos de financiación presupuestal, esta reforma desconoce la enorme carga tributaria que soportan las empresas del sector eléctrico colombiano, lo cual podría afectar significativamente la competitividad, no sólo del sector, sino del país entero”. En relación con la utilidad antes de impuestos derivada de la operación de la cadena de energía eléctrica, la carga efectiva de tributación del sector es actualmente del orden de 61%. Con la reforma propuesta por el Gobierno Nacional, esa carga pasaría a ser de aproximadamente el 65%











