Rafael Sarmiento Coley y Gilberto Marenco Better, echan a galopar las vivencias cuando laboraron en Diario del Caribe con esta importante periodista.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Lola Salcedo, versátil periodista por casi medio siglo: editora del extinto Diario del Caribe y columnista de El Heraldo. Murió a los 70 años en su residencia en Puerto Colombia.
«La mejor manera de rendir un justo homenaje póstumo a mí querida amiga y colega Lola Salcedo Castañeda es recordar un suceso histórico que vivimos juntos a mediados de los años 70 del siglo pasado. Lola era Editora General de Diario del Caribe y el suscrito Editor Deportivo. A Lola se le metió el tema de ir al estadio conmigo para ver cómo cubre un cronista deportivo esa jornada. Le advertí: no podrás entrar a todos los sitios que tengo que entrar porque está prohibido el ingreso de mujeres. Ella, siempre rebelde, ripostó: » Junior manejado por los nachistas talibanes, nojoda». Bueno, entremos, pues. Era el primer recorrido que hacíamos los reporteros para verificar nómina, suplentes, cambios. Ese el momento en que los jugadores están desnudos bañándose o saliendo de las duchas. A esos camerinos del estadio Romelio Martínez se accedía por un túnel oscuro y estrecho. Cuando estábamos en la boca del túnel para pasar al camerino se nos ha abalanzado el técnico José Varacka: «Pero, ché, Rafa ¿Te has vuelto loco? ¡Cómo se te ocurre venir al camerino con una mujer en momentos en todos los jugadores están desnudos». Lola se me anticipó: «Profesor Varacka, estoy segura de que usted no ha visto a más hombres encueros que yo». En medio de la algarabía y las protestas de jugadores que se tapaban las partes nobles con toallas, con periódicos y hasta con las manos, al final aceptaron dejarse tomar fotos pero de la cintura para arriba. Al concluir el trabajo el árbitro Mario Canesa gritó desde la boca de salida a la cancha: «señor del Junior les recuerdo que el partido empieza en 5 minutos hoy, no mañana». No hubo más remedio que empelotarse todo el equipo para uniformarse en tres minutos. Sabiendo yo con quién estábamos lidiando, le dije a Lola: Camina siempre delante muy pegada a mi porque estos vergajos se van a querer desquitar. Dicho y hecho. Al llegar a la mitad del túnel, la parte más oscura y tétrica, siento que ya no brazo largo y ágil pasa rosándome la cintura y a mano abierta le agarra, con todas las ganas, la nalga derecha de Lola. Y ella grita: «¡Rafa, dónde carajo estás tú que no pudiste evitar que me agarraran el culo…pero tranquilo, yo sé quién fué». Preciso: al final del túnel Lola estaba como una tigra en celo. Me apartó de un empujón y vi cuando le sopló par de cachetadas al arquero Delménico en medio de la risotada de todos, hasta de Varacka. Después cuando íbamos en el techo del bus de Junior por las principales calles de Barranquilla celebrando la clasificación para la final, le pregunté cómo había deducido que había Sido Juan Carlos: «»¡Ay marica, porque con esa manota me agarró la nalga con la misma fuerza con agarra el balón que intenta entrar a su arco» relata Rafael Sarmiento Coley, director del Portal web La Cháchara.
Sobre esa vivencia, Juan Carlos Delménico , ex portero de Junior anotó al conocer el fallecimiento de la periodista Lola Salcedo. » Esa anécdota prescribió hace muchos años, no fue por faltarle el respeto, simplemente una buena tentación. Creo que hoy, lo volvería hacer. Mis pesares a la familia», puntualizó.
Gilberto Marenco Better, no sale del asombro por la muerte de Lola Salcedo. «La muerte de Lola Salcedo, me ha impactado no solo porque trabajamos en Diario del Caribe, sino porque ella siendo directora de Diario del Caribe, fue la mentora de «La esquina del viernes» página cultural que salía en la página 5 de ese periódico realizada por un grupo de amigos con inclinaciones literarias, de análisis crítico y caricaturas llamado «La Esquina» que fue una plataforma para muchos noveles escritores y poetas quienes allí publicaron sus trabajos sin tantas trabas. Compartimos la visión crítica de lo que pasaba en Barranquilla y en nuestro país, el gusto por la salsa y la rumba sana en La Cien, época que añoraba frecuentemente. Fui llave también de sus hermanos, Rafa Salcedo (q.e.p.d) y de Guillermo Salcedo, «Guillotín», quien se fue hace mucho tiempo para los Estados Unidos, dejándonos huérfanos del punzante humor a través de sus caricaturas. El 30 de diciembre publicó en su cuenta de twitter @losalcas lo siguiente: «Para más INRI, acabo este 2020 con tremenda moqueadera, encerrada en mi cuarto y deseando despertar mañana en otro planeta, otro plano espiritual, otra civilización: atenderán mi sueño allá arriba, donde deciden los destinos de los hombres cuando duermen?» Paz en su tumba.












