La corrupción, las desigualdades sociales, el desastre de Eléctricaribe y el mal reparto de la tierra son los males endémicos, según Humberto De la Calle, Iván Duque, Sergio Fajardo, Gustavo Petro y Germán Vargas en el debate en Uninorte.
Por Rafael Sarmiento Coley
Petro interviene durante el debate en Uninorte. Silvia Gloria, moderadora, sigue atenta. Vargas Lleras y Duque, escuchan.
No es que los cinco candidatos presidenciales que asistieron al debate de este jueves en la Universidad del Norte hayan descubierto que el agua moja; ni que hayan revelado algo nuevo e interesante con respecto a los males endémicos que sufre Colombia casi desde el nacimiento mismo como República.
Lo importante es que coinciden en el diagnóstico de todos los males que padece este paciente llamado Colombia. Ahora habrá que definir el cómo superar tantas enfermedades, en especial ese cáncer llamado corrupción que se extendió por todo el cuerpo de la Nación.
El evento, organizado por Probarranquilla, Universidad del Norte, Cámara de Comercio de Barranquilla, Amcham Colombia, la seccional de la Andi, El Heraldo y transmitido en directo por el canal regional Telecaribe, se realizó desde las nueve hasta el mediodía, sin contratiempo alguno, salvo alguna que otra leve refriega por lo que en forma jocosa el candidato de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, calificó como el leve accionar “de las barras bravas”.
Además de Vargas Lleras, participaron Humberto De la Calle (Partido Liberal); Iván Duque Márquez (Centro Democrático); Sergio Fajardo Valderrama (Coalición Colombia), y Gustavo Petro Urrego (Coalición Petro Presidente).

«Quiero ser Presidente para acabar con la politiquería y aplicar la extinción de dominio express», dijo Duque. Fajardo y Vargas Lleras están esperando su turno al bate.
El único lunar negro fue la ausencia de las mujeres que están en la tarjeta también como candidatas. Piedad Córdoba Ruíz (Poder Ciudadano, con el exmagistrado valduparense Jaime Araujo Rentería como aspirante a la Vicepresidencia), y la exsenadora Viviane Morales Hoyos (del Partido Somos con Jorge Leyva Durán de compañero de fórmula). Una de ellas – o ambas, ¿por qué no? –, debieron ser invitadas como ejemplo de inclusión, igualdad de género y libertad religiosa. Tampoco fue invitado Jorge Trujillo Sarmiento, candidato por el movimiento Todos Somos Colombia. La excusa elemental en estos casos es que los organizadores solo invitan a los ‘punteros’ en las encuestas.
Se elimina así, en defensa del factor tiempo, el derecho a la igualdad y, de paso, convalidan la confiabilidad de las cuestionadas encuestas, lo que conduce a la reflexión de pensar, en un futuro, eliminar el voto popular y dejar en manos de los encuestadores la escogencia de quienes han de gobernar.
Al comenzar el programa los moderadores Silvia Gloria, consagrada abogada valduparense académica reconocida de la Uninorte, y el director de El Heraldo Marcos Shwartz Rodaki, permitieron que cada candidato presentara en forma breve su hoja de vida al responder la ya icónica pregunta del senador borracho “¿Usted no sabe quién soy yo?”.
Cómo buen académico, Sergio Fajardo fue reiterativo con el tema de la educación y la lucha contra la corrupción. Considera que los dos temas van de la mano, con un tercer elemento vital: la participación de la familia en la formación desde el hogar a hijos con valores y principios.
Gustavo Petro, a lo largo de sus intervenciones, réplicas y contrarréplicas, describió el grave daño que causa a Colombia la explotación del carbón y el petróleo, dejando miseria y pobreza en el país. Lamentó que “tengamos las tierras más fértiles, pero poco productivas”. Y esa productividad es una de las más bajas del planeta porque cantidades enormes de tierras están en muy pocas manos dedicadas a la ganadería extensiva, que genera poca riqueza y cero empleos. Recordó que “la nuestra es la tercera sociedad más desigual del planeta”, lo cual es mucho decir.
Vargas Lleras anunció que, si gana, a penas llegue a la Casa de Nariño presentará al Congreso un paquete de reformas para eliminar al mínimo el asfixiante cúmulo de impuestos que se pagan en el país. El sector productivo colombiano paga el 60% de sus ingresos en impuestos.
Sergio Fajardo replicó que el impuesto más alto que se paga en Colombia es la corrupción.
Hubo varios toma y daca entre los distintos candidatos. Vargas Lleras le sacó en cara a Iván Duque que, cuando retornó al país recién graduado, fue empleado por Juan Manuel Santos en su Fundación Buen Gobierno y luego le consiguió un puesto bien remunerado en la banca internacional, para luego hablar mal de su antiguo mentor político, como tema de esta campaña.
Duque ripostó con los silencios y dudas oportunistas de Vargas Lleras frente al Proceso de Paz. También hubo mandobles contra Petro por sus tropiezos durante su paso por la Alcaldía de Bogotá. Petro se defendió alegando que sacó adelante su programa ‘Bogotá Humana’.
Humberto De la Calle también fue cuestionado por Duque por un proceso de paz defectuoso. De La Calle sacó pecho alegando que tiene la absoluta seguridad de haber liderado un proceso que evitó miles de muertes y todas las consecuencias atroces de una guerra cincuentona.
Vargas Lleras anunció que impulsará las reformas constitucionales para que la Carta de 1991 desarrolle en forma completa la restructuración del Estado en sus distintos niveles (municipios, distritos, departamentos, regiones). Al respecto Petro anunció que propondrá “un tránsito paulatino hacia el federalismo” como antídoto para reducir el agobiante y castrante centralismo
Petro, Fajardo y Vargas Lleras fueron reiterativos en los temas del medio ambiente, el cuidado de las fuentes de agua y la producción de energías limpias.
Duque afirmó de manera categórica: “Quiero ser Presidente de Colombia para acabar con la politiquería y aplicar la extinción de dominio” en forma rápida.











