Barack Obama sí apoyó el proceso de paz que lidera el Presidente Santos, pero dejó muy en claro que las cuentas pendientes de los jefes de las Farc con ellos siguen abiertas.
Escrito por Jorge Sarmiento Figueroa – Editor general
Fotos: Andrés Piscov
El Presidente Santos fue a pedir permiso a Estados Unidos para continuar con el proceso de paz. En diplomacia se le llama «apoyo», pero es el permiso que Colombia siempre ha tenido que pedir al gobierno norteamericano en cualquiera de las iniciativas de envergadura que emprende.
Igual tuvo que hacerlo Uribe para poder bombardear a la guerrilla. Se fue con Bush en la camioneta del entonces presidente «cowboy» a su rancho de Texas. Bush le dijo que sí, que les diera plomo así se metieran en Ecuador o Venezuela.
En esta ocasión, la paz de nuevo ha sido el plato fuerte de la visita de Santos a la Casa Blanca. El Presidente – candidato colombiano se anotó un «hit» electoral para su reelección al sacar de Obama la expresión soñada: «apoyo las señales del gobierno de Juan Manuel Santos a su pueblo de que es posible alcanzar una paz justa y duradera en Colombia».

Pero el sueño de Obama son los dólares
Todos los titulares desde Alaska hasta la Patagonia registraron este mensaje. Lo que no dijeron fue que, acto seguido, uno de los asesores principales de Obama manifestó la preocupación de la Administración por los retos que rodean a la negociación de paz del gobierno colombiano con las Farc.
Uno de esos retos está relacionado con los jefes guerrilleros que tienen cuentas pendientes con la justicia estadounidense, especialmente por el tráfico de drogas, lo que deja entrever que el interés estadounidense no es tanto el sueño anhelado de la paz en Colombia sino rescatar los millones de dólares que cada año se fugan de su economía por el masivo consumo de cocaína y marihuana en su sociedad, desde los chicos de los suburbios hasta los congresistas adictos.
«Habrá cuestionamientos muy fuertes en el futuro, pero estoy complacido de ver el sólido compromiso del Presidente», dijo en su alocución Obama, en un tono que deja en claro que la paz – o la guerra – en Colombia necesita la complacencia norteamericana.
Alianza para el progreso, 50 años después
La amplitud de temas que se están abordando en la Mesa de diálogos del proceso de paz fundamentó la propuesta que presentó el Presidente Santos a Obama para que se construya una nueva Alianza entre ambos países, recordando la iniciativa que hace 50 años lideró el asesinado presidente John F. Kennedy.
«Que podamos trabajar de manera mancomunada (luego de alcanzar la paz) en algo que podríamos llamar una Alianza por la prosperidad», le dijo Santos a su homólogo norteamericano.












