En Córdoba, con el escándalo de los Lyons Muskus, la muerte aún no esclarecida de Zapa, numerosos sectores políticos están enredados en sus lodos de sangre. En Atlántica ciertos sectores políticos y contratistas en vías de buen retiro solo piensen en sus últimos negocios.
Por Rafael Sarmiento Coley
A diferencia del reciente plebiscito por el Sí o el No en el Reino Unido de Gran Bretaña (el llamado brexit), para permanecer o salir de la Unión Europea (UE), en donde fue tanta la pasión que uno y otros pusieron a sus banderas, que la defensora del sí fue ultimada a balazos por un energúmeno excluyente que defendía el No, es decir, que Inglaterra fuera solo para los británicos y adiós a la UE, en Colombia el asunto por los acuerdos logrados en La Habana parece que no le movieran la aguja a mucha gente, salvo a los que aman u odian a Uribe.

Alejandro Lyons Muskus, exgobernador de Córdoba. Jairo Zapa Pérez, asesinado director de Regalías en Córdoba.
Desde luego, mucho va de un sistema político tan rancio como flemático, a uno al que todavía le hule el ombligo a canime, en donde son otros torturantes y agudos problemas los que acosan a empresarios, políticos y sociedad civil.
A los empresarios parece que, hasta ahora, no les conmueve demasiado el asunto con las Farc, en La Habana. Y no es propiamente porque no les interese. ¡Claro que les interesa! Es mucho más rentable hacer buenos negocios en un país en paz, que en uno en medio de las balas. Creería la lógica que es así.
Lo que ocurre es que, tomemos el caso de un conocido empresario de los más veteranos de la industria de la construcción – es tan veterano en estas lides que el primer contrato de construcción que hizo, hace 60 años, en su vida de ingeniero civil recién egresado, fue una sala para enfermos mentales, quienes lo levantaron a piedras porque el más cuerdo de los locos dijo que “ese tipo nos viene a echar de aquí para cogerse el terreno para hacer un edificio para él solicito”.
Hoy, plebiscito engavetado
Los años no pasan en balde. Y este constructor ha recibido tanto palo en los últimos años que está recogiendo sus últimas cosechas y vive con sus oficinas llenas de bote en bote, de emisarios de funcionarios que adjudican contratos y concesiones; magistrados que deberán estudiar esos contratos para decirles por donde debe enrutar la letra menuda; hijos de funcionarios que deben abrir licitaciones para construir o por lo menos para ganarse un premio menor con la interventoría. En esas condiciones, ¿a qué horas este pobre hombre que se acerca al octavo piso va a pensar en el Plebiscito de Santos?
Tampoco, ni siquiera a esa hora serena y solemne en que se va al baño. Uno de los pocos lugares en donde el hombre puede pensar y hacer lo que le venga en gana, así sea lanzar con los máximos decibeles los gases del cólon, ni ahí, puede meditar sobre qué es lo que con justa causa le conviene más a Colombia, el Sí o el No.
El pobre (bueno, ni tan pobre, porque en 60 años de contratante unas veces y de interventor amigable otras, es mucha platica la que ha pasado por sus cuentas bancarias), no ha tenido tiempo de hablar serenamente con Santos, en cuyos dos Gobiernos de seguido ha sido uno de los principales buenos amigos santistas; así como lo fue durante los 8 años de Uribe, el viejo gran amigo de Uribe. Ahora no se sabe con quién está su corazón. Es un coqueto corazón que le sube y le baja.
En Córdoba todavía hay mucho enredo

Niños del programa de orquestas Batuta acompañaron este sábado en la isla de Providencia al Jefe de Estado, quien entregó obras claves para el desarrollo de la región insular caribeña.
Desde hace dos años con el secuestro, tortura y cruel muerte del director de Regalías de Córdoba Jairo Zapa Pérez, aunque se conocen el autor material y los autores intelectuales (es decir, parte de ellos, porque en Montería es vox populi la implicación de un exgobernador, que no ha podido ser vinculado al proceso), la comunidad volvió a vivir la noche negra de los paramilitares. Porque en este caso, el confeso autor material del horripilante crimen – quien tortura y finalmente extrangula y traslada el cadáver de Zapata y lo tira en una charca de aguas podridas en una finca del padre de la propia víctima, es un desmovilizado de las AUC, Joycer Hernandez, preso en la cárcel de Corozal- y uno de los autores intelectuales Jesús Henao Sarmiento, igualmente junto con otros cuatro implicados y un exgobernadores, figuran en listas como cofinanciadores de grupos de autodefensas.
En estos días, otro escándalo sacude a Córdoba, el caso de la multimillonaria estafa al sector salud con el llamado ‘cartel de la hemofilia’, en el cual sale como uno de los principales sospechos el exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons Muskus, dos de sus secretarios de Salud y su progenitora la Notaria Primera de Montería.
Así las cosas, hay muy poca cabeza fría para pensar el plebiscitos. Aunque el presidente del Directorio Nacional Conservador, David Barguil sí que está comprometido hasta los tuétanos por el Sí del plebiscito, pues su esposa (y están recién casados para acabar de joder), es nadie menos que María Paz, cuyo padre es el expresidente de la República César Gaviria Trujillo. Presidente de la Campaña por el Sí. ¡No se hable más!
Atlántico, Magdalena, Sucre y Bolívar, en marcha

El Gobierno del Presidente Santos es el que mayor inversión útil y efectiva ha realizado en toda la historia de estas islas, afirmó Gobernador de San Andrés, Ronald Housni Jaller, durante la nueva visita del Jefe de Estado al archipiélago.
Con los liderazgos sanos y entusiastas del gobernador del Atlántico, Eduardo Verano; el alcalde de Barranquilla, Alex Char; el gobernador de Bolívar, Tamid Turbay y el de Sucre, Edgard García Romero, el Caribe Colombiano, le ha apostado desde un comienzo al proceso de paz.
Para nadie es un secreto que estos departamentos de la Costa Caribe han sido las más ensangrentadas por los grupos armados al margen de la ley, con la ñapa poco halagüeña de los millones de desmovilizados a la fuerza y de campesinos a quienes les han despojados sus tierras.
Por eso desde un comienzo apoyaron, sin la menor duda, y sin tener en cuenta en absoluto los matices políticos, el proceso de paz, los diálogos en La Habana y los planes del posconflictos.











