La reunión de este martes fue intensa y extensa. Se avanzó bastante, pero solo este miércoles habrá humo blanco.
Por Rafael Sarmiento Coley
Presionados todos los sectores que participan en la lucha por salvar el contrato de la recuperación de la navegabilidad del Río Magdalena porque este jueves vence el plazo para el cierre financiero de Navelena, la reunión intensa y extensa de este miércoles se prolonga un día más, con el fin de que haya humo blanco.

El capitán de navegación Álvaro Mendoza Mazeo, director de Cormagdalena, ha tenido que defender el contrato para salvar el Río hasta en el Congreso de la República.
“La intención de todas las partes es buscar la mejor salida al atolladero en que se encuentra el contrato de la Alianza Público-Privada (APP) establecida para tan importante obra, como es la de recuperar el Río Magdalena en general”, dijo uno de los asistentes a la reunión.
Una fuente de suficiente credibilidad señaló en la noche de este martes que “lo más seguro es que en el encuentro de este miércoles haya humo blanco, pero no podemos anticipar nada para no causar trauma alguno. Pero sí se ha adelantado bastante en la búsqueda de la mejor solución en la cual queden satisfechas todas las partes. O que, por lo menos, no haya nadie sacrificado o afectado en demasía”.
Un vocero oficial de uno de los socios de Navelena señaló que “nuestro grupo lo que desea muy sinceramente es que haya una solución en beneficio del proyecto, de la Nación y de las sufridas gentes que afrontan el peor abandono en las riberas del anchuroso Río”.
La misma fuente precisó que “este es un contrato esperanzador para más de 25 millones de compatriotas que viven en inmediaciones del principal afluente del país. Lo triste es que, Dios no lo quiera, se llega a caer el contrato, muchas de las poblaciones ribereñas seguirán viviendo como en los tiempos de las cavernas…sin agua potable, sin gas natural, y sin siquiera con luz eléctrica, que no la conocen, o por lo menos la conocen cuando salen a la gran ciudad”.
El Magdalena, potencial económico

El país debe ser más consciente de la importancia del contrato para recuperar el Río Magdalena. No es poquita cosa que de él dependa la competitividad de Colombia ante el mundo globalizado.
Lo más valioso de la recuperación de la navegabilidad del Río es que, sin duda, será factor de crecimiento de la economía del país, por cuanto se incrementará hasta en un 300 por ciento el transporte de carga por esta vía desde y hacia los puertos marítimos del Caribe colombiano. En especial los de Barranquilla y Cartagena, si se completa con los trabajos de recuperación del Canal del Dique.
Por ello todos quieren salvar este contrato, que significa la verdadera redención de esos 25 millones de habitantes ribereños, y un factor decisivo en el crecimiento económico del país. Porque de la recuperación del Magdalena depende, en gran medida, que Colombia pueda competir en la economía globalizada en la cual gana el país que logre exportar al más bajo costo. Y en el caso de Colombia, ese bajo costo consiste en colocar en los puertos marítimos las mercancías de exportación transportadas al más bajo costo desde los centros de producción del interior del país. Y la vía fluvial es la única que logra rebajar, hasta en un 40 por ciento, los costos del transporte hasta el mar.
Navelena está conformada por la multinacional brasilera Odebrecht con un 86,67% de participación (Constructora Norberto Odebrecht de Colombia S.A.S (25%) y Participaciones e Investimentos S.A. (61,67%) también propiedad de Odebrecht) y por Valorcon S.A con 13,33%.

Navelena ya tiene en varios puertos del Magdalena la más completa y moderna maquinaria para sacar el lodo del lecho del río y recuperar su navegabilidad.
A estas alturas del paseo, Navelena estuviera muerta de la risa al frente de los trabajos a todo ritmo sacando el lodo y la basura del lecho del Río Magdalena, si en Brasil no se desploma el Partido de los Trabajadores (PT), fundado y liderado por Luiz Inacio Lula Da Silva, presidente por dos periodos en su país y quien hizo elegir, como sucesora suya, a Dilma Roussef, para dos períodos más. Tanto tiempo en el poder desgasta y corrompe.
Los contraditores del PT y de Lula y Dilma, concretamente, empezaron a husmear en busca del talón de Aquiles. Y lo encontraron. Destaparon la olla de corrupción en la principal empresa del más rico país de Suramérica, Petrobras. Y allí encontraron las manos metidas de la centenaria empresa Odebrecht, una multinacional con activos en caja (plata contante y sonante) de más de 20 mil millones de dólares.
A pesar de contar con el respaldo de ese efectivo en caja, no puede hacer nada para lanzarle el salvavidas a Navelena, de la cual es dueña en un 86,67%, porque uno de los principales cargos por los cuales están presos varios de sus directivos encabezados por su presidente Marcelo Odebrecht, es por lavado de activo, por lo cual todo dólar que tenga en sus arcas está manchado y, al aportarlo a cualquiera de sus empresas en el exterior o en Brasil, estaría causándole un tremendo daño porque estarían utilizando recursos de una ‘lavandería’. Una tremenda encrucijada para todo un imperio empresarial con presencia en 28 países del mundo.
Hay varias salidas
Lo importante es que, según lo afirmado por una alta fuente en la noche de este martes, “no todos los caminos están cerrados. Hay caminos abiertos”.
En efecto, Odebrecht y Valorcon, quienes conforman el capital accionario de Navelena, a la cual le fue adjudicado el contrato, desde finales de 2014, podrían realizar, entre otras, una cesión parcial o total de su participación accionaria en la empresa a una o más de las 12 firmas internacionales que han manifestado su interés en el proceso. Lo cual significa que el contrato podría quedar en manos de nuevos socios que puedan realizar el cierre financiero.
Por supuesto que en cualquiera de los casos, ya sea la cesión parcial o total, es necesario que Cormagdalena apruebe que las condiciones técnicas, jurídicas y financieras de los nuevos asociados. Esto en especial teniendo en cuenta que la firma Odebrecht fue la que acreditó la capacidad técnica que requería la ejecución de las obras contempladas en el contrato.
El contrato señala que Navelena contará con un plazo de 30 días hábiles (en este caso hasta el 30 de agosto), para corregir el incumplimiento o para entregar a Cormagdalena un plan y un cronograma definido para corregir el incumplimiento. Esto teniendo en cuenta que este jueves 14 de junio vence el plazo máximo de 30 días calendarios que tiene Navelena para acreditar el cierre financiero del contrato que contempla inversiones por 2,5 billones de pesos.
Para el cierre financiero la compañía debe acreditar recursos por 662.000 millones de pesos de los cuales ya hay 87.000 millones de pesos aportados anteriormente, por lo que sería necesario financiar 575.000 millones de pesos.
Este proceso debía estar listo desde el pasado 11 de junio, por lo que Navelena deberá pagar una multa de 624 millones de pesos por este incumplimiento.
El plazo que tiene Navelena para subsanar el incumplimiento de la acreditación del cierre financiero, bajo multa, termina este 14 de julio porque la fecha señalada para el inicio de la etapa de construcción y cierre, era el 11 de junio, la que cayó sábado y no en día hábil. Por ello el plazo de 30 días hábiles comenzó a contarse desde el lunes 15 de junio.











