La afición se quedó en los estaderos y tiendas que funcionan en los alrededores del estadio y a lo largo de la Calle Murillo. A última hora decidieron entrar a unas graderías semivacías.
Por Jorge Bolaño Turcios
Entre ires y venires con la recarga de abonos y la venta de boletas, la afición juniorista estaba llamada a llenar el estadio Metropolitano de cara a la finalísima de la Liga Águila 1. Con una tarde calurosa que hacía presagiar un buen juego en el estadio Roberto Meléndez, acudieron a la cita temprano pocos junioristas, donde el ambiente previo lo pusieron estaderos y tiendas que expenden licores, los cuales no escatimaron esfuerzo para brindar lo mejor de lo mejor a sus clientes, con pantallas gigantes y sonidos profesionales (tal es el caso de varias de estas tiendas que contrataron servicios de audio profesional como los de Miche).
En dichos videos predominaban los goles y música variada donde solo se escuchaba una sola promoción “¡Hoy Juega Junior, Tu Papá!”. Llegar a estos puntos invitan a junioristas, que no tienen para adquirir una boleta para verlo dentro del estadio. Hasta las personas que solo pasan por ahí y se contagian del ambiente y cogen una silla y se apoltronan a ver el partido del Junior de Barranquilla.
Al entrar al metropolitano había otra gran fiesta. Esta vez en el parqueadero donde, al sabor de una cerveza helada, un grupo de aficionados tenían habilitado un espacio con carpas y sillas de la firma patrocinadora de la Liga para ver el partido, y esta afición fue aprovechada por periodistas de los medios televisivos de Medellín para llevar la previa a sus respectivos canales.
Siguiendo el camino hacia las graderías llama la atención una carpa donde se revisaba si el abono está debidamente recargado (que demora, sobre todo, porque muchos recargaron el abono y vendieron ese mismo abono por el valor completo de la boleta, la propia reventa), con un solo punto para cada localidad donde determinaban si era válida la recarga o los habían tumbado, aunque pocos aficionados estaban a esas horas impaciente en la fila.
Después de verificar el abono o ingresar con boleta en mano, lo que queda es la revisión de la policía, destacando que había un buen número de uniformados en todos los sectores del estadio. Una vez sentado en la gradería se podía observar un estadio con muchos claros en todas sus tribunas. Lo cual es un claro indicador de que llegar temprano vale la pena, pues se ¡pueden imaginar la impaciencia de esos aficionados para entrar!, con ese detalle de verificar su recarga y después hacer fila para entrar a su localidad.
Y así fue la afición. Solo colmó con un lleno total unos minutos antes de que saltaran los equipos al terreno de juego donde se brindó una salida emotiva, aunque con poca creatividad. Lo que sí sobraron fueron luces y papeles que indicaban la presencia de esa hinchada lista a palpitar de emoción con el inicio del partido. La pelota no rodaría todavía. Faltaban los actos protocolarios, en donde esa afición se hizo sentir una vez mas y con un marco engalanado con juegos pirotécnicos, pitos ,tambores, y demás, se escucho el himno de Barranquilla a una sola voz, la voz de más de 40.000 hinchas del cuadro tiburón.
El árbitro da inicio al encuentro y Junior no hace esperar a su afición y crea la primera opción de peligro desde el minuto cinco (5) con un remate de media distancia desviado de Ovelar, luego al minuto diez (10) Barrera impacta y el balón pasa cerca del arco rival; Junior domina el juego y al minuto diecinueve (19) tras un gran pase al vacio de Vladimir, Aguirre se estira y empuja el balón al fondo de la red, Goool del Junior y la ovación y la fiesta en las tribunas no se hizo esperar, así como tampoco esperó la reacción del equipo visitante y al minuto (21) logra la paridad del encuentro por intermedio de Cabezas que aprovecha un mal despeje de la defensa y la manda a guardar en la cabaña defendida por Viera.
Junior vuelve a proponer y a tratar de pasar esa muralla montada por el técnico de Medellín Leonel Álvarez, y logra inquietar el pórtico del DIM con dos remates de Ovelar y Aguirre al minuto 29 y 34 respectivamente. A partir de ese momento Junior empezó a lanzar centros y más centros sin conseguir objetivo alguno, solo hasta el minuto 50, pudo lograr mediante un remate de Barrera inquietar el Arco de Gonzales, y la opción más clara para poner arriba a Junior estuvo en los pies de Vladimir al minuto 77, luego de un pase de Sánchez y el balón esta vez no quiso entrar, con el cerrojo defensivo puesto por parte de Medellín el empate predomino a pesar de que Alexis coloco toda la ofensiva que tenía en su banco incluyendo en el partido a Toloza Y Escalante que poco o nada pudieron hacer para que la afición empezara a abandonar el estadio minutos antes de terminar el encuentro, esa que en tiempo de reposición casi se pierde el gol en los pies de James Sánchez quien impacta el balón luego de un laboratorio en una falta y el balón da en el palo más largo del arco defendido por Gonzales.
Nada que hacer Junior, no pudo encontrar la llave que abriera el candado del poderoso de la montaña y pospuso la consecución de la Octava estrella para los últimos 90 minutos en la ciudad de Medellín, donde recientemente eliminó a Nacional y espera redondear faena y traerse a Barranquilla el trofeo que lo acredita como Campeón de la Liga Águila 1. Esta vez en Barranquilla todos nos sentaremos en casa, estaderos y bordillos de tienda, sin importar si le llegamos tarde o no al equipo del alma. Bueno, solo falta que no prendamos temprano la televisión o la radio.














