ActualidadAnálisisEditorialLocales

Análisis.- “¿Dónde están mis votos?”

Entre sollozos, la concejal y candidata a repetir curul comentaba vía celular lo que le estaba sucediendo en los escrutinios en Barranquilla. 

Por Rafael Sarmiento Coley

Cuando se acerca la hora final del cierre de los escrutinios quedan muchas dudas en el aire. Por ejemplo, los números del preconteo (los que entregan los jurados de votación el mismo domingo de las elecciones), al final son muy distintos a los que entregan las comisiones escrutadoras.

3 mau-lao

Eran los tiempos en que el hoy representante a la Cámara y uno de los dos jefes mandamases del Partido Liberal en el Atlántico, Mauricio Gómez Amín, era un simple concejal vecino de curul de Lao, quien lo saludaba a su vez como ‘Mau’. Ahora tiene que decirle ‘Doctor Gómez’.

Es cierto que las cifras del preconteo “no son vinculantes”, según repetida frase del Delegado Youssef Sefair Silva. Es decir, no tienen la validez de hecho cumplido. No menos cierto es que si a un candidato llamado Lao Herrera Iranzo en el preconteo sale con cuatro mil votos, no tiene explicación alguna que en las comisiones escrutadoras municipales (las que funcionan en el coliseo de baloncesto de la Base Naval), termine con 1.400.

No es posible que una candidata tan organizada y disciplinada como Esther Molinares termine ahogada, cuando sus votos provienen de organizaciones cristianas fieles a sus creencias y a sus líderes, a sus pastores. Con toda razón ella llamó una de estas noches, sollozante, a Lao Herrera para preguntarle con la más profunda tristeza “¿Qué se hicieron mis votos, doctor Lao?”.

Es difícil controlar a los tramposos

La Organización Nacional Electoral tiene un moderno avance para el manejo de todo el proceso de un debate. Para citar un ejemplo, en Barranquilla en esta ocasión funcionó a la perfección el sistema de biometría, que impidió que un senador, famoso por sus travesuras “de muchacho malo”- le diera curul de concejal a dos de sus hermanos, mediante el célebre método del carrusel electoral. Con 50 buses con 60 personas a bordo parqueados en dos puestos de votación en distintos sectores del sur de Barranquilla y 50 cédulas en manos de hábiles auxiliares un mismo votante sufragaba dos y tres veces con cédulas distintas. “Tú ahora te llamas José Chamorro y apréndete de memoria el número de tu nueva cédula”, se le decía al votante.

2 Biome2

La biometría acabó para siempre con la vagabundería del carrusel de votantes con una misma cédula repetida.

Con lo que no contaba el senador era que al llegar a la mesa de votación, presentar su cédula –la cual era registrada en el formulario E-11-, lo pasaban a que pusiera el dedo en una maquinita electrónica que de inmediato enviaba la señal al computador central de la Registraduría que rechazaba al votante porque su huella no coincidía con la cédula. ¡Para fuera! Le decía de inmediato un policía. De esa manera a cada uno de los familiares del senador –un hermanito y una hermanita- se le esfumaron 6 mil votos con los cuales estaban “sobrados” para entrar al Concejo. Se entarullaron.

El nudo gordiano está en los jurados de las mesas de votación.

Ellos son ocho principales y ocho suplemente. Deben gestionar, a mano, tres formularios: el E-10 que contiene la lista de votantes de esa mesa. El E-11 el número de personas que finalmente votaron en esa mesa. Y el famoso E-14 que contiene la información  de los votos por partido y por candidato.

Y el nudo gordiano nace en la apatía de la mayor parte de los ciudadanos que son escogidos como jurados de votación, para asistir a las jornadas de capacitación. Que es en donde se les enseña el ABC de todo el proceso y de la cadena de custodia de los formularios y de los votos.

Como no asisten a esos entrenamientos, el 70 por ciento de los jurados de votación no sabe ni por donde va tabla al momento de llenar alguno de los tres formularios. Los diligencia mal, o simplemente pone lo que se le ocurre.

De todas maneras, aunque esos jurados sean deficientes, por lo menos uno de ellos tiene la capacidad de medio corregir los entuertos y entregar al final de la jornada un E-14 más o menos bien diligencias, con cifras poco menos que confiables. Por eso es que esos resultados, el llamado preconteo, no son ‘vinculantes’, porque no son confiables.

Imposible que se ahoguen

Sin embargo, son una base bastante ajustada a la realidad, porque cada candidato lleva sus cuentas y sabe en qué puesto de votación están sus votos.

4 Ester Molinares y candidatos

Imposible que se ahogue una candidata con la organización política, la trayectoria y credibilidad de Esther Molinares. Pero así son las cosas de las componendas en los escrutinios.

En el peor de los casos, que un candidato haga mal sus cuentas y se vaya por las nubes en sus cálculos, eso no es posible con candidatos que son profesionales de la política y saben mucha letra menuda de un debate. Por eso es inexplicable que se ahoguen  candidatos como Sócrates Cartagena, Lao Herrera, Esther Molinares, Yesid Pulgar, Carlos Sánchez, Rafael Morales. O el caso del Chacho Carbó y Lucho Zapata que están preocupados porque han ido perdiendo voto en las comisiones escrutadoras.

Tampoco es justo el mezquino reparto de las ayudas que hacen los partidos y movimientos políticos. El peor de los casos es el del Partido Liberal, en donde el senador Álvaro Ashton se apoderó de todas las credenciales de testigos electorales y se los entregó al abogado José Peña, para que éste las repartiera a dedo entre cinco candidatos: Oscar David Galán, protegido de Horacio Serpa Uribe; Fredy Barón, protegido de Alex Char; José Antonio Cadena y Eugenio Díaz, protegidos del representante a la Cámara Mauricio Gómez Amín y patrocinados por Jorge ‘El Chirri’ Segebre.

Los restantes 16 candidatos de la lista liberal quedaron expósitos. Indefensos. Sin que nadie estuviera vigilando sus votos en las distintas comisiones escrutadoras, que es donde se da la pelea dura por las credenciales. Por eso fue la discusión de Lao Herrera con el abogado José Peña. Cuando éste mandó para el carajo a Lao, un sobrino de Lao le lanzó un recto a la cara del abogado, que lo envió de posaderas al duro pavimento.

Ahora hay voces airadas que piden el reconteo voto a voto. Y con toda razón.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
Noticias relacionadas
ActualidadCrónicasDeportes

Tarjeta roja como destino: el calvario de Jermein Peña que desarma a Junior

ActualidadCrónicasDeportes

Edgar Sánchez, el médico que creció en la tribuna y se quedó en el corazón del Unión Magdalena

LocalesOpiniónReflexión

Los opresores de cada día

Análisis

Terrible década para los niños

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *