La profundidad actual es de 8,5 metros y se espera que con el trabajo de las 3 dragas se llegue pronto a los 9 ,5 metros.
Por Rafael Sarmiento Coley
Las dificultades del canal de acceso al puerto de Barranquilla poco a poco se superan, gracias al trabajo a fondo y simultáneo de las tres dragas contratadas por le Corporación del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena) y el consorcio Navelena, que ganó el contrato para la recuperación de la navegabilidad de esta importante arteria fluvial.

Una de las dragas contratadas por Navelena, en plena faena en Bocas de Ceniza. Se trabaja día y noche para estabilizar el canal de acceso.
Las limitaciones de acceso a la Sociedad Portuaria Regional de Barranquilla (Sprb) y a otros 17 concesionarios portuarios que hay en los 21 kilómetros desde la desembocadura en Bocas de Ceniza hasta el Parque Industrial de Malambo S.A. (Pimsa) y Sabanagrande, son por causa del fuerte verano como consecuencia del fenómeno del Niño.
La falta de lluvias en la Costa Caribe y el interior del país han disminuido el aporte de agua de los afluentes del Magdalena, lo que ha mermado de manera considerable su caudal. Al reducirse su caudal llega a Bocas de Ceniza sin fuerza, entonces el indómito mar, que no perdona el menor parpadeo, se le mete al río y lo llena de arenilla, médano o sedimento. Va creando de poquito un banco de arena que, de no removerse a tiempo, acaba con el acceso a la zona portuaria local. Ese material es el que le resta profundidad al río en el canal de acceso en Bocas de Ceniza y kilómetros más adentro, en el sentido hacia el Puente Pumarejo, que es en donde están los concesionarios portuarios que pagan las tarifas más altas a la Nación.

Otra de las motonaves especializadas para extraer materiales sobrantes de los lechos de ríos y mares en los puertos del mundo.
Cada concesionario en esta productiva zona portuaria paga entre tres y cuatro millones de dólares anuales. Mientras que los concesionarios de Cartagena y Santa Marta pagan entre dos y dos y medio millones anuales.
René Puche, gerente de la Sociedad Portuaria Regional de Barranquilla (Sprb) sostiene que el canal actual se mantiene en 8, 5 metros. “De todas maneras la situación nos ha obligado a desviar unas nueve motonaves hacia los puertos vecinos de Santa Marta y Cartagena, en donde han aligerado la carga para poder entrar a nuestra dársena”.

Esta fue la primera draga que trajo Navelena para ponerla a trabajar día y noche en el canal de acceso a los puertos locales.
Jorge Barragán, gerente de Navelena, informó que las tres dragas (la Colombia, Mayuri y la belga ‘Pedro Álvarez Cabral’ de la multinacional Jan De Nul Group), trabajan día y noche con el fin de remover, en el menor tiempo posible, el material que obstruye el canal de acceso. Son unos 600 mil metros cúbicos de sedimento. Con el agravante de que “no es material sólido, sino en suspensión (un líquido espeso porque es agua revuelta con arenilla y médano). Hasta ahora se han removido del lecho 148 mil metros cúbicos trabajando doble jornada. Día y noche”.
La ministra del Transporte, la barranquillera Natalia Abello Vives permanece al tanto de la situación de la zona portuaria de la capital atlanticense y el concesionario que está en Palermo (jurisdicción del Magdalena, pero con sede social y empresarial en Barranquilla, es el grupo empresarial de Saverbio Minervine, que tiene el mayor depósito de combustible y una importante cadena de estaciones de gasolina con servicio de cafeterías y supermercaditos).












