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Análisis sobre uno de los males del país: Deslealtad

Escuchar a Roy Barreras o a Ginna Parody denigrando del expresidente Álvaro Uribe, francamente, da asco. 

Por Abelardo De La Espriella*

A este pobre país lo tiene jodido la deslealtad: en medio de tanta traición y “puñalada trapera”, es imposible que una sociedad avance hacia un futuro mejor.

Abelardo_de_la_Espriella_home1La falta de agradecimiento es quizá la característica más despreciable del ser humano, al tiempo que se vuelve la mayor virtud, en aquellos que valoran lo que otros hacen en beneficio de sus congéneres. Para ser leal se requiere de condición humana, grandeza y buen corazón, además de capacidad para comprender que no somos tan autosuficientes como para no necesitar de alguien más.

La gente es muy dada a considerar que todo lo que tiene lo ha conseguido por gracia de Dios, legado familiar o méritos propios, y resulta que suelen olvidar que, por el camino de la vida, han sido muchos otros los que les han servido en la consecución de innumerables sueños y metas. Nadie se debe solo a sí mismo, pues es la suma de varias circunstancias la que termina por forjar el presente y el futuro de una persona.

Cuando la traición se vuelve paisaje en una nación, se hacen invisibles los delgados límites que dividen el bien del mal y los ciudadanos tienden a pensar que cualquier cosa es admisible. No exagero cuando digo que la lealtad es la madre de los atributos de un ser humano, porque de ella devienen todas las cosas buenas que conocemos del alma y el espíritu. Si se admite la traición como una forma de vida y un mecanismo para alcanzar lo que se quiere, significa entonces que estamos condenados al fracaso.

Es repugnante advertir cómo personas que se han servido de otras denigran de quien, en su momento, les dio la mano. La política es una actividad innoble por excelencia: una cosa es la teoría y otra la práctica. En Colombia suele ser más rastrera que en otras latitudes, y, si bien no es el único escenario en el que se muestra lo peor del ser humano, seguramente es en el que se aprecia mejor.

Escuchar a Roy Barreras o a Ginna Parody denigrando del expresidente Álvaro Uribe, francamente, da asco. Independientemente de si uno está o no de acuerdo con el exmandatario, lo único cierto es que tanto Barreras como Parody, en su momento, cabalgaron sobre los hombros de Uribe para levantar sus anodinas y lánguidas carreras políticas. Uno no puede sentarse a manteles con alguien y compartir su ideario, para luego salir a decir que se trata del peor engendro del demonio. Eso, además de incoherente e inconsecuente, es desleal a más no poder.

Tengo una teoría sobre todas las vicisitudes que ha debido sortear el presidente Santos. Creo, con absoluto convencimiento, que las tragedias y problemas que lo asedian y atormentan (estos 5 años han sido muy convulsionados) tienen origen en su pelea con Uribe. Santos le debía todo a Uribe (sin los votos de este último, jamás aquel habría sido presidente). Tenía más credenciales y electorado Vargas Lleras, por ejemplo, y, sin embargo Uribe se inclinó por Santos.

Todos sabemos lo que es la deslealtad y lo mucho que duele, pero casi nadie sabe lo caro que se paga.

La ñapa I: Digan lo que digan, Paulina Vega debió renunciar al título de Miss Universo. No hay contrato que pueda subyugar la dignidad de nadie. Habría pasado a la historia. Ahora será una más de montón, de tantas reinas sin corona. Desaprovechó la gran oportunidad de su vida.

La ñapa II: Se fueron en una misma semana tres hombres excepcionales del Caribe colombiano: Edmundo López, José Tcherrassi y Arturo Vega. Patriotas, profesionales brillantes, seres humanos excepcionales y llenos de amor por su país. Paz en las tumbas de esos tres titanes.

La ñapa III: Ni en las peores épocas de la violencia paramilitar hubo en el departamento de Córdoba candidaturas únicas. Es un retroceso espantoso para la democracia el que todas las fuerzas políticas de esa región estén alrededor del candidato Besaile.

*abdelaespriella@lawyersenterprise.com

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