A los 88 años de edad murió en Cali el cartagenero Rodolfo Martínez Tono, un forjador de centros de capacitación obrera.
Por Chachareros
La tesis de Rodolfo Martínez Tono, -un cartagenero visionario y auténtico- era que, solo a través de una adecuada capacitación, la clase obrera colombiana alcanzaría los niveles de ingreso y la capacidad de producción de los países desarrollados.
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En sus mejores años al frente del Sena, Rodolfo Martínez Tono invirtió las mejores energías de su vida.[/caption]
Un hombre preparado para enormes cosas, falleció este sábado en Cali a los 88 años. Deja como inmortal legado para las generaciones colombianas presentes y futuras el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena.
Martínez Tono, quien fue Registrador Nacional del Estado Civil, diplomático y ministro del Trabajo encargado, era egresado de la Universidad Nacional. Abogado, economista, especializado en derecho del trabajo, siempre tuvo presente la necesidad de ayudar a que las personas llegaran a un empleo digno.
Cuando aún no tenía 30 años, el cartagenero Rodolfo Martínez Tono se ideó lo que hoy es el Sena. Se trató de la tesis: «La Formación Profesional en el Marco de una Política de Empleo”.
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El Sena, desde su fundación, le apuntó a la capacitación de hombres y mujeres.[/caption]
El Sena fue fundado en 1957 y su nombre tiene que ver con la admiración de Martínez Tono por el río Sena que cruza a París, ciudad en la que estudió aspectos relacionados con la formación profesional.
Este frente de formación masiva de la clase obrera hacía parte integral del plan nacional de desarrollo ideado por el norteamericano Lauchlin Currie, quien vino al país en la década de los años 40 del siglo pasado dentro de una misión que el Gobierno colombiano solicitó a la ONU y a los Estados Unidos, para salir de la crisis de la posguerra, luego de que se silenciaran los cañones de la Segunda Guerra Mundial.
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Lauchlin Currie, uno de los sabios importados por Colombia para la posguerra.[/caption]
Dentro de los planes de la misión liderada por Currie estaba como principio aprovechar al máximo el talento de jóvenes colombianos altamente preparados en el país y en el exterior, para ponerlos al frente de colosales retos. En ese contexto encajó perfecto Rodolfo Martínez Tono, y en el Gobierno Liberal de Alberto Lleras Camargo y en el siguiente del conservador Guillermo León Valencia, el cartagenero Martínez Tono, de solo 30 años de edad, recibió la máxima responsabilidad de preparar a la clase obrera colombiana.
Vinculado al Sena por más de 26 años, Martínez será recordado por dejarle al país una institución que cuenta con una agencia para ayudar a quienes prepara a buscar empleo.
En honor a su fundador, Sena creó la Escuela Nacional de Instructores Rodolfo Martínez Tono, que es la estrategia para promover la excelencia de sus instructores.
El actual director del Sena, Alfonso Prada, confirmó la noticia del fallecimiento de Martínez Tono al ofrecer sus condolencias a la familia del cartagenero.
“El primer paso para crear el Sena”
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El país le debe mucho a este hombre honesto y trabajador. Ejemplo de pulcritud en el desempeño de todos sus cargos públicos.[/caption]
Reproducimos a continuación una de las últimas entrevistas que concedió Martínez Tono, el 3 de octubre de 2013 al diario ‘Crónica del Quindío: Rodolfo Martínez Tono, fundador del Servicio Nacional de Aprendizaje, visitó Armenia para la presentación oficial de la nueva escuela de instructores en el Quindío, la cual no tiene sede física ya que la formación será por medio de las nuevas tecnologías.
Además de fundar la entidad, Martínez Tono fue director de la misma durante 18 años, tiempo en el que la educación impartida por los instructores se expandió por todo el país.
¿Dónde y cuándo pensó en crear el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena? El Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena, formó parte de mi tesis de grado de dos carreras que estudié, derecho y administración de empresas. Yo había estudiado lo que hizo Europa en la posguerra —países como Francia, Inglaterra, Bélgica, entre otros—. Después de la posguerra crearon ministerios de trabajo y empleo, con el objetivo de capacitar a la gente y ubicarla en un puesto de trabajo. Cuando regresé a Bogotá adapté esa experiencia en el extranjero a la realidad colombiana y capacité a un grupo de personas que me acompañaron después en el proceso de creación del Sena. ¿Cómo fue ese proceso? En 1957 creé primero el Instituto de Capacitación Obrera que llegó a tener 10 mil alumnos que eran personas mayores. Este funcionaba en la universidad Nacional de Bogotá. Después vimos la necesidad de crear un centro de capacitación para jóvenes y tres años después con apoyo de la Organización Internacional del Trabajo se formó el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena. Todo empezó en Europa, ¿Por qué resultó estudiando allá? Yo recibí una beca de la Organización Internacional del Trabajo, OIT. El objeto era que yo conociera lo que estaban haciendo los países de Europa para capacitar en ese momento a ciudadanos adultos que habían peleado en la guerra entonces fue lo que hice en Colombia, surtir el instituto con personas adultas y capacitarlas. ¿Cuántos años tenía cuando se fue a estudiar a Europa y cuántos cuando regresó a comenzar el trabajo de fundar el Sena? Cuando yo me fui a estudiar tenía 25 años de edad y después de estudiar en Europa un año regresé para iniciar este trabajo. ¿Cuál fue la especialidad del primer Sena en Bogotá? En la carrera 30 con calle 6 creamos el instituto Metalmecánico, el cual aún existe y funciona y precisamente para esta área es que el Sena ha sido de mayor impacto en la mano de obra. ¿Por qué se evidenció la necesidad de crear una institución con esta funcionalidad? El Sena era algo que le hacía falta a la comunidad, pues es la manera de capacitarse gratis y además hay que tener en cuenta que sin calificación de la mano de obra y sin capacitación de los trabajadores, no puede haber desarrollo económico y social del país. ¿Qué significa para usted haber creado la entidad? Yo todavía no asimilo totalmente la creación del Sena, porque es una entidad infinita y aún falta mucho por crear. En los últimos años el Sena tiene una gran acogida por los jóvenes para realizar los estudios profesionales, ¿en la época de los inicios era igual? Sí, siempre los jóvenes han buscado el Sena y llegaban con ansias de aprender un oficio de lo que existía en el mercado laboral del país y lo que sucede ahora es muy similar a lo que pasaba antes, los cupos no daban abastos. ¿Cómo fue su experiencia de trabajo en el Sena? Yo trabajé aproximadamente 40 años, algunos de estos fueron en el instituto de capacitación para trabajadores adultos y después de que se conformó el Sena trabajé allí 26 años y aún sigo muy pendiente de todos los procesos y avances de la entidad. ¿Cómo le parece el trabajo de la directora actual Gina Parody? Me parece maravillosa, una mujer inteligente, capaz y con mucha mística por la obra. El nombramiento de Gina Parody me parece que ha sido un acierto porque ella le ha puesto el corazón a la obra. Entre los avances del Sena está precisamente la creación de la escuela de instructores que lleva su nombre la cual fue presentada en Armenia, ¿qué opina de esta nueva incursión? Es increíble, ya que el Sena inició con el Instituto de Capacitación Obrera en el que se capacitaron los primeros instructores. A este proceso llegaron personas de todas partes del mundo entre suizos, franceses, ingleses y los primeros instructores colombianos. Los que iniciaron como instructores eran europeos.Paz en su tumba a este prohombre del Gran Caribe Colombiano.
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