Por Chachareros y apoyo de agencias
El presidente de Venezuela Nicolás Maduro cada día vive un suceso que demuestra que no está muy bien de la cabeza, y, entre más loco se vuelve, más lo ‘adora’ un sector que lo sigue ciegamente sin mirar las condiciones en que tiene al país.
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El mango que le lanzó Marleni a Nicolás Maduro.[/caption]
Ahora se le dio por irse al estado de Anzóategui a hacer, en un acto tremendista de populismo, un recorrido por los barrios populares sentado al timón de un autobús. Por supuesto, no faltaron las frases agresivas contra el mandatario heredero del difunto Hugo Chávez. “¡Maduro, ya te maduraste!”, “¡Maduro ahora sí que estás de psiquiatra!”, eran algunas de las tantas frases que le gritaban.
Y, en medio de aquella locura, ocurrió algo que en un inicio pareció una agresión contra Maduro, terminó de la manera más inesperada. No hay que olvidar que el mandatario, en su difuso y confuso pasado fue chofer de bus urbano, como cualquier ‘María Modelo’ de Barranquilla, por eso quiso, en un acto de osadía, ponerse al volante de un autobús, cuando alguien le lanzó un mango que fue directo a su cabeza. Maduro cogió la fruta y con rostro serio la mostró a la gente que se abalanzaba sobre el vehículo. Todo fue registrado en video.
Como la vida está llena de tantas sorpresas, detrás de un incidente que de inmediato se tomó por todos los presentes como una agresión a Maduro, había una historia. Resulta que el mango maduro lo lanzó una “madurista a morir” que antes fue de las chavistas barras embravecidas y en él había escrito un mensaje: «Si puede me llama», decía, junto a un número de teléfono.
Ni corto ni perezoso, el equipo que le maneja la imagen a Maduro – que está más loco que él – al revisar el mango al derecho y al revés, decidió que el miércoles en la noche, el mandatario venezolano, apareciera en cadena nacional mostrando el mango. Como todo buen equipo de imagen, le hizo un libreto populista para que contara que ya se habían contactado con la mujer del mango maduro y que esta le había solicitado una casa, algo que, como era apenas obvio, él, regodeándose ante las cámaras y sobándose el espeso bigote, garantizó que se la darían.
El personaje central de esta increíble historia es de carne y hueso. Su nombre es Marleni Olivo, tiene 54 años y le narró a la prensa venezolana por qué se le ocurrió llamar la atención del mandatario de esa manera.
“Teníamos rato esperando, yo vi una casa que tenía mangos y le dije al señor que me regalara uno porque tenía hambre. Cuando vi acercarse a Maduro, pedí un marcador (plumón) y rápidamente escribí mis datos en la fruta porque no tenía papel», confesó Marleni.
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Nicolás Maduro contó con largueza la historia del mango.[/caption]
Y soltó el tremendo rollo de su drama. La pobre vive en la casa de su madre con dos hijos, un sobrino y una nieta. “Mi sueño es tener mi casa antes de morirme”, relató a El Pitazo TV.
Contó que colaboradores del mandatario la llamaron y le ofrecieron una casa. Ella ya fue a ver su futura vivienda. «Está amoblada, hasta con televisor con pantalla plana grandota», puntualizó casi al borde del llanto de la felicidad. Y todo por la absurda ocurrencia de lanzarle un mango maduro al mandatario venezolano, buscando una mala hora con la brutal guardia presidencial, o una puñalada de las chavistas barras bravas.
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