Por Melissa Ochoa
Cuando a Lucas Caballero Calderón «Klim», el padre del humor colombiano y caricaturista de alma y tinta, lo quisieron callar por arremeter con su pluma en contra el gobierno de su «primo» Alfonso Lopez Michelsen, no le quedó más que dar por sentado lo que el mismo era: el polvo de la leche Klim al que quisieron reducir su nombre, en el sentido figurado de la palabra -que fue amordazada en su boca-.
Se le dio una despedida digna en una cena de sociedad en su apartamento, en donde también se establecían los lineamientos que como periodista o caricaturista debía seguir para poder trabajar de la mano con el gobierno.
Al día siguiente, el director de El Tiempo, periódico para el que hasta entonces había trabajado, recibió la minimalista carta, casi que telegráfica, en donde manifestaba su renuncia, citando y haciendo honor a las palabras que el mismo director y fundador del medio, Eduardo Santos, había inculcado en él: No la saques sin razón, ni la guardes sin honor. Claramente se refería a su pluma de caricaturista.
La hilarante frase ha de ser interpretada de diversas maneras dependiendo quién fuera el apreciado lector, pero estoy casi segura que en la tierra de la que yo provengo, en la Costa Caribe de Colombia, ha de ser comparable con un miembro viril del hombre o de algunas marimondas, y la alusión a un gesto de ira y repudió físico que quisiéramos realizar cuando la cólera y las palabras se salen de sus casillas o no llegan a nada, pero a las que igual hay que darles la cara y esa la que una quisiera darles.
En mi caso, me queda bastante difícil hacerlo a menos que sea con el dichoso disfraz carnavalero, pues carezco del miembro, ni es mi don o talento el de garabatear sátiras al estilo de un pluma, sin embargo tengo un gran aprecio hacia la caricatura porque me da palabras cuando me faltan o porque cuando las palabras sobran y nada quisiera decir, recurro a ellas y una imagen habla.
Y me pregunto como periodista y como persona, ¿Y si a eso no podemos recurrir para decir o tratar de dar a entender la realidad que nos acosa y la manera como interpretamos el entorno de qué manera se podrá?
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Ilustración por Turcios[/caption]
Si con el discreto oficio de un dibujante no podemos intentar graficar lo que a simple vista pareciera no lograrse comprender en la bizarra realidad de un periódico o un noticiero a los que muchos optan por no leer, que es lo que se puede hacer, porque de una u otra manera las cosas queramos o no hay que hacerlas saber, sin embargo, hay quienes todavía no aprender a respetar el hecho de que existan personas que piensan distinto y son totalitarias en cuanto a la manera que el mundo debe ser. Arremeten de manera aberrante y poco tolerable.
A esas personas que no logran lidiar con la diferencia y anteponen sus creencias como las que son correctas, bien se les puede llamar: Terroristas.
El mismo consejo doy a los caricaturescos artistas que se siguen enfrentado a los plomazos con plumazos: No dejen de hacer lo que hacen porque seguro que algo han de estar haciendo bien, así que: No la saques sin razón, ni la guardes sin honor.]]>











