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El canje de presos, entre ellos un espía clave de EU, paso decisivo

 

Es todo un misterio el gringo infiltrado en Cuba que durante años pasó a EU valiosa información. Las presiones de los anticastristas no se han hecho esperar, aunque no se registran desórdenes en las calles. 

 Por Chachareros y colaboración especial de El País de España

El deshielo llega horas después de conocerse el canje de dos presos de EU en Cuba (uno norteamericano, Alan Gross, y otro cubano acusado de ser espía al servicio de la CIA), por tres cubanos en EU, acusados también  de espionaje. El acuerdo, tras una conversación del presidente norteamericano Barack  Obama con Raúl Castro, es el resultado de más de un año de negociaciones, en las que el Papa ha tenido un papel central.

CUBA-USA/GROSS

El estadounidense Alan Gross, preso en Cuba acusado de ser espía de EU, retornó a su patria tras ser liberado.

El paso decisivo dado por ambos mandatarios muestra a los tercos políticos de estas latitudes que, cuando se tiene el poder, hay que ser flexible, sobre todo si con ellos se desafecta a un grueso de la población. En Colombia siempre surgen los ‘inamovibles’. Hasta para definir el miserable aumento del salario mínimo se fijan los ‘inamovibles’. Lo mismo que en el Congreso, cuando se trata de una ley importante para el Gobierno. Lo mismo ocurre en el Concejo de Barranquilla. Se ponen ‘duros’ y difíciles con posiciones ‘inamovibles’, hasta cuando sienten el olor de la mermelada y ven el variado color y sabor. Lo que está ocurriendo en el escenario político mundial es un magnífico ejemplo para los políticos del patio.

El presidente Obama, quien en 2009 llegó a la Casa Blanca con la promesa de dialogar con los líderes rivales, justificó la decisión por la ineficacia de las sanciones diplomáticas y el embargo comercial. “A fin de cuentas, estos 50 años han demostrado que el aislamiento no ha funcionado. Ha llegado la hora de un nuevo enfoque”, aseguró en una declaración solemne.

La tensión ha marcado las relaciones con Cuba de todos los presidentes estadounidenses desde Dwight D. Eisenhower, que abandonó la Casa Blanca en 1961. En este tiempo, el exilio cubano transformó el sur de Florida. La presión para evitar cualquier concesión a los Castro, afiliados durante la ‘guerra fría’ a la Urss, y el desinterés de La Habana por perder el argumento victimista del embargo, frenaron los intentos de acercamiento.

Las medidas anunciadas este miércoles por Obama, al mismo tiempo que Raúl Castro se dirigía a los cubanos por televisión, rompen con la política de EU y topan con una fuerte resistencia en el Congreso, reacio hasta ahora a cualquier signo de distensión si a cambio Cuba no se democratiza. Líderes republicanos como el senador Marco Rubio, hijo de cubanos, prometieron hacer lo posible para, en sus palabras, “bloquear este intento peligroso y desesperado del presidente por abrillantar su legado a expensas del pueblo cubano”.

Obama no puede levantar por su cuenta el embargo, un complejo entramado normativo. Suprimir buena parte de las sanciones económicas requiere de la aprobación del Congreso. Pero sí dispone de margen para relajar la tensión, y esta es la vía que emprende con el presidente Castro.

La conversación telefónica de Obama y Castro —la primera oficial de un líder estadounidense y otro cubano desde que los revolucionarios entraron en La Habana en 1959— culminó el martes los meses de negociaciones secretas entre emisarios de la Casa Blanca y del Gobierno de la isla. Ambos hablaron cerca de una hora.

A primera hora de este miércoles, la Casa Blanca anunció que Cuba liberaba a Alan Gross, un contratista norteamericano preso en La Habana desde 2009, y a un misterioso espía de nacionalidad cubana, que trabajaba para EU y llevaba casi veinte años preso. A cambio, Washington liberó a tres espías cubanos que llevaban más de una década detenidos en suelo norteamericano. La Casa Blanca mantuvo durante años que la detención de Gross era el obstáculo decisivo para cualquier acercamiento.

La negociación había comenzado mucho antes, en junio de 2013. Los emisarios se reunieron varias veces en Canadá. La reunión clave se desarrolló este otoño en el Vaticano. El Papa Francisco ejerció de mediados.

Obama y el Pontífice abordaron el problema en marzo, cuando el presidente de EU visitó Roma. Y este verano Francisco envió una carta a Obama y a Castro en la que les urgía a resolver la detención de los presos en ambos países.

No fue el primer paso

El de este miércoles no es el primer gesto de acercamiento del mandatario estadounidense a La Habana. En los seis años que lleva en la Casa Blanca, suavizó las condiciones para que los cubanoamericanos viajasen a la isla y enviasen remesas. En paralelo, Castro adoptó algunas medidas para liberalizar la economía nacional.

El contexto ha cambiado en EU y el sur de Florida respecto a la Guerra Fría y los años posteriores al derrumbe del bloque soviético. Miami ya no es la capital del exilio intransigente como en otra época, aunque este grupo mantiene una influencia en Washington.

Las nuevas generaciones de ciudadanos de origen cubano se alejan de las posiciones más duras contra el castrismo. Un sondeo reciente indicaba que el 52% de la comunidad cubana en Miami se oponía a mantener el embargo. Figuras eminentes de la comunidad, como el magnate azucarero Alfy Fanjul, también se han pronunciado a favor de un cambio de política. Y el big business—el mundo de la gran empresa norteamericana— no quiere perder oportunidades de negocios en una futura Cuba abierta al capitalismo.

El argumento de Obama para defender la normalización no es que EU deba abandonar la bandera de los derechos humanos y la democracia en la isla, sino que la mejor manera de promoverlos es abriéndose a ella. De ahí que Obama insistiese en la centralidad de medidas para facilitar el comercio —las instituciones financieras de EU podrán abrir cuentas en bancos cubanos— y los viajes: como en la España de los años sesenta, esta puede ser la mejor manera de que circulen las ideas que acaben precipitando el cambio.

Para la Administración de Obama, abrirse a Cuba es una cuestión de interés nacional. La Casa Blanca admite que la tensión lastraba las relaciones con el resto de América Latina. Obama tiene previsto acudir en abril con Castro a la cumbre de las Américas en Panamá.

Si las medidas desembocan en una normalización plena, se habrá cerrado el último fleco de la Guerra Fría en América Latina. No es el único en el mundo. Pendiente de las negociaciones con Irán, queda Corea del Norte.

El secreto del espía clave de EU

De este hombre, totalmente fuera del radar de la opinión pública estadounidense, se sabe muy poco y, si se cumplen los deseos de la inteligencia del país, seguirá sin conocerse casi nada.

La oficina de James Clapper, el director de Inteligencia Nacional —el jefe de los espías de Estados Unidos—, se ha limitado a revelar que es un «ciudadano cubano» que fue «fundamental» para desbaratar «numerosos» operativos de la inteligencia cubana en territorio estadounidense.

Muestra de su importancia son las elogiosas palabras que el presidente Barack Obama le dedicó este miércoles en su declaración sobre la normalización de relaciones con Cuba. Este agente fue «uno de los activos de inteligencia más importantes que EU ha tenido jamás en Cuba», destacó el mandatario.

Aunque el grueso del trabajo de este espía seguirá siendo secreto, sí se han revelado algunos frutos de su labor: gracias a sus informaciones fueron descubiertos y procesados algunos de los espías más peligrosos por su alto grado de infiltración en las más altas esferas del poder de Washington.

Según EU, su colaboración sirvió para poner sobre la pista de, entre otros, Ana Belén Montes, una condecorada analista de los servicios de inteligencia militar que era la principal responsable de analizar la información sobre Cuba de la Agencia para la Inteligencia de Defensa (DIA). Durante 17 años, espió de forma paralela para la isla sin ser detectada. Finalmente, fue detenida en 2002 y, desde entonces, cumple una condena de 25 años de cárcel.

El agente ahora liberado también ayudó a descubrir y apresar a otro alto exfuncionario estadounidense Walter Kendall Myers, quien fue un topo cubano en el Departamento de Estado durante tres décadas bajo el alias de Agente 202. Myers —que llegó a tener acceso a información marcadas con el sello de alto secreto— y su esposa, Gwendolyn Steingraber Myers, fueron detenidos en 2009 y cumplen cadena perpetua.

De acuerdo con la escasa información difundida sobre este espía «clave» para Washington ahora liberado, también desempeñó un papel destacado en la revelación de las actividades de la Red Avispa, el entramado de espías cubaos infiltrados dentro del exilio cubano en norteamerica. Cinco de estos espías fueron apresados y condenados a largas condenas de cárcel. Los tres que aún seguían tras las rejas recorrieron este miércoles el camino inverso al de Gross y regresaron a la isla.

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Alan Gross con su esposa Judy’s en la rueda de prensa en EU luego de purgar 5 años de cárcel en Cuba. Foto AP/Pablo Martínez Monsivais.

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