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Editorial.-La muerte de 11 sabios de la Sierra

La vida de los Mamos destrozados por un enorme rayo es una ofrenda a la naturaleza, a la Madre Tierra. 

Por El Consejo Editorial chacharero 

Muchos de nosotros pensamos que los indígenas viven día y noche con ese gorro blanco en la cabeza por vanidosos. No. El Tutuson, que así lo llaman ellos, simboliza la nieve de los picos de la Sierra, que está a punto de perder su apellido. Porque, como el hombre blanco ha destrozado la naturaleza que les da vida a esos picos, la nieve ha desaparecido, casi por completo.- Entonces ya no será Nevada. Simplemente la recordaremos con nostalgia llamándola ‘La Sierra’.

Foto editorial indígenasEse era, precisamente, uno de los puntos centrales que discutían los 60 miembros de la comunidad más selecta de todas esas montañas: los Mamos, los sabios de las tribus. Los que murieron eran hombres que, sin ir a universidades, sabían qué estaba pasando, y por qué. Sabían que el ser humano se enfrentará a enormes olas de gentes hambrientas en muchas ciudades del planeta. Porque la Madre Tierra, como los indígenas la llaman, ya no resiste más. La han maltratado tanto, que los propios mayores destructores del vientre de la tierra, como lo son los miembros de la norteamericana familia Rockefeller, han anunciado que abandonan su ancestral forma de hacer fortuna como una colosal hazaña, extrayendo del fondo de la Madre Tierra en cualquier sitio en donde olieran algo, el petróleo. De eso han amasado una incalculable fortuna de generación en generación.

Inducidos por ellos, los Rocquefeller,  los dueños de las entonces discretas fábricas de automotores, la norteamericana Ford, la francesa Peugeot, la alemana Mercedes Benz y la elitista británica Roll Royce, empezaron a fabricar carros como salchichas y a ponerlos a circular por todas las calles del mundo. Para poner a rodar un carro, al comienzo, se usaban llantas del caucho que las casas caucheras extraían de la selva amazónica, principalmente. Recuérdese la famosa Casa Arana, de un aborigen peruano que con el caucho amasó una enorme fortuna que le permitió irse a vivir a Londres en uno de los sectores exclusivos para la alta sociedad británica.

Después ya casi todo era fabricado con derivados del petróleo. Las llantas, los cauchos que soportan todas las estructuras debajo de motor, semi-ejes, más la gasolina y el aceite para el motor.

Ahora los Rockefeller anuncian que se dedicarán a la ciencia de los combustibles blancos, de la energía solar y eólica. Claro, ya saben que no queda mucho petróleo en el vientre de la Madre Tierra y ahora, como Poncio Pilatos, se lavan las manos y hacen ese anuncio como una acción generosa y humanitaria, cuando ya el daño está hecho.

Por ese daño inmenso que gentes como los miembros del famoso Grupo Bilderberg le han causado a la Madre Tierra, los aborígenes de todos los rincones de Suramérica, inclusive los pocos que quedan en Norteamérica, hacen ‘pagamentos´, una especie de retiros espirituales con largas jornadas de ayuno, para pedirle perdón  a la Madre Tierra por los destrozos que el hombre blanco (‘los hermanitos menores’ como ellos nos denominan) le ha causado.

Aseguran que la muerte de los 11 Mamos y las heridas que sufrieron los 21 sobrevivientes son consecuencias de tantas antenas en Cerro Kennedy y muchos otros sitios de la Sierra, entonces, el ser humano, que es como una batería de carro, concentra toda una cantidad de energía que atrae más energía, como la de un rayo. Como había 60 hombres en aquella gigantesca casa de paja, atrajeron el rayo más fuerte en una noche de  lluvia incesante con centellas y truenos que alumbraban el firmamento como las luces decembrinas en una gran ciudad. Una centella que estremeció toda la Sierra. Como bien lo describen con impresionante exactitud en este mismo portal Ángel Villafañe, hijo de uno de los Mamos (que está sano y salvo) y Kandy Maku.

¿Qué pensarán en estos años los miembros del exclusivo Club Bilderberg cuando se reúnen cada  12 meses para contarse sus hazañas financieras? Tal vez a los Rothschild (una familia judeoalemán que tiene ramificaciones poderosas en Gran Bretaña, Fracia y Alemania, de donde habían emigrado para no caer en manos de Hitler), les importe un pito lo que suceda en el resto del mundo. Al fin y al cabo sus finanzas se mueven muy bien en todas las bolsas del mundo. Tal vez no estarían tan contentos cuando piensen que la crisis de los países pobres estallará. Entonces la diáspora llegará hasta sus mansiones y arrasará con todo para comer, aunque después mueran por las balas de la Policía o el Ejército.

Todo ello como consecuencia del daño que se le ha causado a la Madre Tierra, a la naturaleza que ha sufrido la mayor crueldad y que por ello, con frecuencia, castiga al ser humano con severidad para que los demás reaccionen y no la maltraten más. La vida de los 11 Mamos es una ofrenda a la naturaleza, a la Madre Tierra.

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