El expresidente Uribe debutó con los guantes puestos. Congresistas amigos del pasado lo invitaron a controvertir sin rabietas.
Por Rafael Sarmiento Coley con apoyo de Terra
El país pareció recibir con aire de optimismo lo ocurrido este domingo en la instalación del Congreso de la República para el período 2014-2018. El presidente Juan Manuel Santos posesionó al nuevo legislativo con un discurso en el que resaltó la buena gestión del Congreso anterior e instó a los nuevos parlamentarios a respaldar las iniciativas relacionadas con el proceso de paz.
Asimismo recalcó a los legisladores que tomaron posesión de sus cargos que «éste será el Congreso de la paz», el que tiene «la gran responsabilidad de legislar la nación del postconflicto».
Con los guantes puestos
Durante la extenuante jornada (hasta la media noche de este domingo), toda la concurrencia y quienes seguían las escenas del evento on line por los distintos medios electromagnéticos, esperaban el debut del expresidente Álvaro Uribe Vélez en su calidad de ser el primer ex Mandatario que regresa a la arena política para ocupar una curul en el Senado. A recordar sus viejos tiempos de cuando fue Senador liberal, pero sin haber sido antes Presidente de la República.
Al entrar al Capitolio blanqueado por los miembros de su bancada, especialmente los costeños María del Rosario Guerra y el barranquillero Jaime Amín Hernández, al primero que tropezó fue a su eterno contrincante el senador liberal Horacio Serpa Uribe, a quien derrotó en dos disputadas de la Presidencia de la República. Se saludaron en buen ambiente, con apretón de manos y afecto de viejos guerreros de la política.
Como siempre, Uribe no se separó un minuto de su viejo vicio del populismo. Desde cuando llegó al Capitolio saludó de manos al embolador, a los porteros, a los policías de seguridad, a los camarógrafos, fotógrafos y periodistas, a congresistas amigos y contradictores, menos a los del Polo, y mucho menos a Jorge Robledo. En cambio reclamó y luego le habló con afecto a Roy Barrera, porque éste durante su intervención le recordó a Uribe que lo de las pruebas Pisa fue falla del Gobierno uribista, lo mismo que el resurgimiento de las bandas criminales tras los arreglos de paz con el paramilitarismo.
Por ese flanco había atacado Uribe con los guantes puesto al corresponderle su turno ya cerca de las 11:30 de la noche. Se pasó dos minutos. El presidente del Senado José David Name le recordó el reglamento. Como hizo caso omiso, lo dejó continuar pero le cortó el sonido. Luego le permitió terminar su intervención. Uno de los miembros de la bancada uribista, hablando por celular en los pasillos, le comentaba a su interlocutor: «este muchachito engreído que pusieron de presidente del Senado no sabe la guantera que se va a llevar como siga con esa arrogancia. Hoy Uribe se fue de aguante, pero la próxima vez le baja los humos y le vamos a caer en gavilla como se las siga tirando de todopoderoso».
Santos y Uribe, ni de lejitos
Uribe tuvo palabras de elogio con Name Cardozo y anunció que su bancada hará una oposición crítica y sensata. Santos y Uribe no tuvieron oportunidad de acercarse. Por lo tanto no se saludaron ni de lejitos. Cuando Santos terminó su discurso de instalación, marchó por una de las puertas laterales del Capitolio.
Las palabras de Santos también fueron de muy buen recibo, especialmente cuando señaló que “el nuevo Congreso, eso esperamos, tendrá en sus manos la enorme responsabilidad de apoyar la implementación de los acuerdos y de legislar para una nueva nación: la nación del posconflicto».
«Somos capaces de lograrlo», subrayó el presidente, quien recordó que en las elecciones presidenciales del 15 de junio, que se saldaron con su reelección, «el tema de la paz estuvo en el centro».
Y prosiguió: «la mayoría se inclinó por nuestra propuesta, seguir avanzando en los diálogos y construyendo acuerdos», al hacer un recuento de los avances logrados en La Habana.
Santos enumeró los preacuerdos logrados con las Farc en temas fundamentales: el problema agrario, que originó el conflicto hace más de medio siglo; la participación política de los guerrilleros desmovilizados en caso de firmar la paz definitiva; y el flagelo de las drogas ilícitas, las que han alimentado con su financiación el conflicto durante décadas.
También tuvo palabras para los críticos con los diálogos con las guerrillas, y en ese momento miró directamente al expresidente Álvaro Uribe, quien asumió su cargo de senador por el Centro Democrático.
«No pienso en absoluto que los que no acompañaron mi candidatura están en contra de la paz, por supuesto que la quieren, no hay colombiano en su sano juicio que no la quiera», aseveró Santos.
El mandatario hizo énfasis en ese sentido: «esto es un tema que nos tiene que unir en vez de dividir, todos queremos una paz justa, todos queremos una paz sin impunidad (…), todos queremos una paz con verdad (…), todos queremos una paz posible», puntualizó. «Una paz en la que las propuestas políticas se definan por la democracia», agregó.
El presidente Santos, quien será investido para un segundo mandato el 7 de agosto, concluyó que Colombia tiene «una oportunidad real, tal vez única y última», para matizar: «Si nos unimos vamos a alcanzarla muy pronto».
La cruzada contra la reelección
«Vamos a eliminar la reelección presidencial y vamos a extender el periodo presidencial a cinco o seis años», afirmó Santos.
El presidente, que el próximo 7 de agosto será investido para cumplir un segundo mandato de cuatro años, aclaró que la medida empezará a regir a partir de 2018, cuando termine su periodo.
«Que quede claro que esa extensión no me va a beneficiar a mi sino a los mandatarios que me sucedan», matizó.
La reelección en Colombia se instauró en 2004, cuando el entonces presidente Álvaro Uribe promovió una polémica enmienda a la Constitución aprobada gracias al voto de dos tránsfugas que terminaron en prisión, y eso le valió la reelección en 2006.
Uribe quiso optar a un tercer mandato, pero se lo impidió la Corte Constitucional en 2010, cuando fue elegido presidente Santos, quien terminó ahora beneficiado por aquella reforma y pudo optar a un segundo mandato. El mandatario se comprometió ante los legisladores a aplicar la medida de ampliación de mandato a alcaldes y gobernadores, así como unificar los periodos de todos los cargos.











