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El dato curioso en la boda de Tamara Falcó la hija de Isabel Preysler


Todo sobre el incendio en la boda de Tamara e Íñigo: así salió ardiendo el sacerdote que los casaba

Este sábado, 8 de julio, ambos han puesto el broche de oro a una relación que ha sufrido muchas idas y venidas desde que empezaran a salir en el año 2020. El momento del incendio, protagonizado por el cura y por la hermana del novio, es la anécdota más reseñable y desde luego más comentada. Alejandra Onieva fue la gran bombera porque gracias a sus reflejos se evitó el desastre en el altar: ella fue quien a manotazo limpio apagó las llamas que prendían en la casulla del sacerdote que oficiaba la misa por culpa de unas velas traviesas.

Ni los recién casados ni los presentes y muchos menos el cura van a olvidar el accidente: se prendió la ropa de uno de los tres sacerdotes, el padre José Luis. Lejos de quedar como algo anecdótico ha llamado mucho la atención. Hola contó que las velas entraron en contacto con la casulla del padre José Luis, que empezó a arder. La hermana del novio, muy atenta, salvó todos de algo peor porque si las llamas hubieran ido a más quién sabe de qué estaríamos escribiendo ahora. El pequeño incendio desplaza como anécdota a que durante el enlace el padre Cruz se equivocara y se refiera a Álvaro en lugar de a Íñigo cuando dio el nombre del contrayente, lo cual provocó las risas de los invitados.

Se salvó de milagro.

Según cuenta el párroco, las velas se encontraban iluminando la iglesia desde el suelo, José Luis, el sacerdote encargado de unir a Tamara Falcó e Íñigo Onieva en sagrado matrimonio, se acercó demasiado a las pequeñas llamas que se aferraron a su casulla casi instantáneamente.

Afortunadamente, y por el bien de todos los presentes y la boda soñada de la socialité, la hermana de Íñigo le advirtió al religioso que no se acercase demasiado. De no ser por aquellas palabras, las cosas no hubieran sido tan divertidas.

A pesar de la desesperación momentánea de la novia, el Párroco Ángel comentó que aquel incidente no pasó a mayores y, con el humor que aparentemente lo caracteriza, agregó: «Se chamuscó un poco, pero yo creo que ni se había dado cuenta él del fuego. Fue un incidente jocoso y curioso, pero no eran las llamas del infierno, eran llamas bonitas».

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