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25 años del Petronio Álvarez, no se podían pasar por alto

Por Jennifer Cabana

Contraviento y marea, el Festival de música del Pacífico Petronio Álvarez logró realizarse en el último mes de 2021 en un esfuerzo gigantesco por volver a la presencialidad y compartir las riquezas de la cultura tradicional y popular de la región frente a frente con nosotros.

El Petronio es, indudablemente, uno de los festivales más relevantes de Colombia, un encuentro en donde siempre se aprenden cosas nuevas, como las razones detrás de los rituales de todo un pueblo; el por qué se baila de cierta manera, con movimientos que saben a río y a mar, y, más importante aún, el festival da fe de la resistencia de sus gentes y el respeto inconmensurable que tienen por su ancestralidad. La edición XXV del Petronio, aunque se sintió muy diferente a versiones anteriores, volvió a exaltar lo mejor del Pacífico colombiano, y, en especial, rindió homenaje a la mujeres sabias, afrodescendientes de la región, quienes salvaguardan sus costumbres a través de tantas maneras como la partería tradicional, la preparación de la comida, la elaboración del viche -bebida alcohólica producto del destilado de la caña de azúcar- las medicinas artesanales y la lista se extiende.

Una vez más, el Petronio ofreció todo un quehacer y descubrir cultural a lo largo de cuatro días -16 al 19 de diciembre- de impecable organización por parte de la Secretaría de Cultura de la Alcaldía de Santiago de Cali.

El concurso musical del festival es una gran ventana que presenta ante Colombia y ante el mundo tres géneros autóctonos sumado a la modalidad libre que permite a los músicos explorar con otras sonoridades.

La primera categoría del certamen es la de los violines caucanos. Estos envuelven un sonido único que combina la instrumentación raizal de cueros, madera y maracas, con las cuerdas de violín, triple, bajo y guitarra. No nos olvidemos de las voces, femeninas y masculinas que completan al conjunto, pues esa es una de las características que más se destacan dentro del género. Las agrupaciones tienen entre 10 y 11 miembros, todos vestidos con coloridos atuendos de gala folclórica. Los cantos son de índole religioso, con alabanzas que evocan al Niño Dios y su nacimiento.

La marimba, la hipnotizante y dulce marimba, es acompañada por los poderosos cantos tradicionales e instrumentos percutivos. Esta categoría será -por siempre- la más bella para mi criterio. El juego de voces es completamente versátil, hay muchas cosas pasando a la vez, eso sí, en perfecto equilibrio al juntarse los cununos (hembra y macho), los bombos, los guasás, entre 3 a 5 voces, y la protagoniza del ensamble: la marimba, hecha de la palma de chonta y guadua.

El canto, que tiene un parecido a las maneras del gospel, es de una armonía impecable, penetrante y llena de juegos virtuosos, estudiados. Simplemente hipnotizante, no hay otra palabra que describa lo que un buen conjunto de marimba y voces puede lograr en uno como espectador.

Grupo participante en la categoría: marimba y cantos tradicionales.
A lo largo del Petronio se hicieron sentir las voces de resistencia y protesta ante la indignante injusticia social que acarrea al país.

La tercera categoría, la chirimía de clarinete y de flauta evoca un sonido más andino, muy alegre. Los instrumentos de banda utlizados: redoblante, tambora y platillos en la percusión unidos a clarinetes y flautas tienen cierto parecido a cómo suenan las papayeras de la hermana Costa Atlántica.

Como buen festival de música, el Petronio es receptivo a la vanguardia y a la evolución del sonido, y por eso se promociona e incluye la modalidad libre. La fusión de ritmos que permite esta categorpia la ha convertido en una importante ventana para bandas y grupos independientes de Cali y el Pacífico.

Con el festival, volvieron a darse cita los sabores, saberes y poderes artísticos, espirituales del Pacífico, aquellos que esconden bebidas como el viche, o las historias detrás del arroz encocado de piangua.

En medio de la alegría, también se siente el paso lento de la recuperación social. Pese a dificultades en las ventas de este año, cabe destacar que el Petronio apoya principalmente la circulación de la economía popular a través de la venta directa de comidas, artesanías, bebidas y más productos autóctonos.

Ana Copete, Directora del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, brinda un balance de lo que fue la edición 2021. (Video: Alcaldía de Cali)

De acuerdo a estadísticas de la Secretaría de Cultura de Cali, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, movilizó -durante sus cuatro días presenciales- a unas 100 mil personas. Para 2022, este encuentro creado para enaltecer y reconocer la riqueza de la cultura heredada por la diáspora africana en Colombia, busca volver a su fecha habitual de agosto, para seguir ofreciendo un festival fuera de serie, con un componente académico altísimo.

Sobre el autor

Soy periodista cultural, nacida y criada en Estados Unidos, con estudios en Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte en Barranquilla. Llegué a Colombia en 2004 y en este país descubrí un amor por las historias del Caribe y otras regiones que he podido visitar. Colecciono festivales y otros eventos culturales porque a través de ellos entiendo mejor las tradiciones y manifestaciones que hacen único al pueblo colombiano. Soy cumbiambera desde niña y la danza es una de mis grandes pasiones. Bailo, luego escribo.
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