La iniciativa, gestionada de mano del Distrito, fue inaugurada el pasado 30 de junio por el alcalde, Jaime Pumarejo, tomando como epicentro una esquina de la cra 39 (Ricaurte) con Paseo Bolívar.
Por, William Castro Atencia.
Antes para enmarcar un cuadro, diploma o fotografía por los lados del Centro Histórico de Barranquilla, tocaba coger por toda la avenida El Progreso (carrera 41) más allá del Paseo Bolívar y la Plaza San Nicolás, para dar con unas casas de marqueterías y antiguas KZ’s donde, expertos en el oficio, aguardaban bajo la fría o calurosa intemperie la llegada de clientes dispuestos a regatear hasta el último peso.
Hoy día puede afirmarse que esta historia es otra, y que, como sucedió hace siete años con el rescate y reubicación de 86 libreros ambulantes en la emblemática Casa Vargas, son 34 los artesanos itinerantes del centro los que ahora figuran en un mismo espacio de 450m2, ocupado por una serie de locales que llevan por nombre La Esquina del Arte.
La iniciativa, gestionada de mano del Distrito, fue inaugurada el pasado 30 de junio por el alcalde, Jaime Pumarejo, tomando como epicentro una esquina de la cra 39 (Ricaurte) con Paseo Bolívar, de la que bien podría hablarse años antes como “el basurero de Jamar”, almacén de ventas inmobiliarias, que al igual que el solitario Museo del Atlántico, se hallan aledaños al recinto.

Para el señor alcalde, se trata este de un anhelo de 34 familias, que de sobrevivir durante años a unas duras condiciones impuestas por la naturaleza del sector (las famosas pandillas e inadaptados sociales), sumando los achaques de la pandemia, han pasado a tener un puesto digno de trabajo en pro de las artes y la cultura.
Entre los beneficiados se encuentra Noel Sánchez, artesano de vocación con 30 años de trabajo en el centro, elaborando diseños en materiales que representan la fundación ANAIMAC (Asociación Nacional de Artesanos del Icopor y Madera Country), de la cual forma parte junto a sus compañeros. Otro beneficiado es Alejandro Jiménez, artífice de vitrinas y estanterías, para quien la mejor época de ventas al año eran los carnavales, y ahora “esperemos lo sea este diciembre”.

Además de la instancia creativa, La Esquina del Arte cuenta con un espacio de recreación para niños, que por aquí juegan en los sube y baja mientras los padres, por allá, resuelven negocios. Dustin Buendía, veterano del neoflex, considera importante seguir adecuando el espacio para que este se vea cada vez más llamativo al público, al igual que solicita a la alcaldia un apoyo en materia de dotación de herramientas, ya que “las que tenemos se han deteriorado con el tiempo”.
No olvide, señor alcalde, que todavía existen miles de trabajadores informales del centro esperando ser reubicados, cifra que en el año 2018 se registró que asciende a más de 9000 personas, y que como el Centro de Acogida Noche que ha entregado hace pocas semanas a los habitantes de las calles, La Esquina del Arte funge entre las acciones más inmediatas y esenciales para la ciudad en estos momentos.











