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“Parranderos y flojos…!!”

Estos son algunos de los calificativos que nos enrostran desde el interior del país y que ahora han reforzado con nuestro “mal comportamiento” durante la cuarentena.

Por: Víctor Herrera Michel

La verdad es que haciendo un ejercicio de autocrítica existe un elemento de gran aceptación social que nos ha venido ocasionando un daño casi irreversible: el consumo excesivo de alcohol.

Está presente en nuestras celebraciones de todos los estratos: nacimientos, bautizos, primeras comuniones, cumpleaños, grados, matrimonios, la realización de un negocio, la compra de un bien y hasta en los velorios. Claro, también está presente en nuestros pesares por causa de riñas, robos, homicidios, violencia intrafamiliar, abuso sexual, accidentes de tránsito, consumo de drogas, enfermedades, prostitución, etc. Y este ciclo se ha venido renovando con cada generación.

En nuestro caso tenemos varias motivaciones adicionales. Entre ellos los embriagantes encuentros de amigos los fines de semana, los alienantes partidos del Junior y de la Selección Colombia y un etílico Carnaval, casi que permanente.

Tratando de encontrar el comienzo histórico de esta cultura de fiesta y alcohol hallamos inicialmente nuestro origen tri-etnico. Españoles, procedentes mayormente de Andalucía (tierra del Baile Flamenco y del Cante Jondo), los africanos esclavizados (principalmente de la tribu Bantú, con la danza a flor de piel) y nuestros Amerindios (de Flautas y Gaitas) unidos en un sincretismo cultural y religioso matizado siempre por música y bebidas espirituosas y fermentadas.

También con el hecho de que el gobierno promueve  el consumo de alcohol entre los habitantes por aquello del “Estado cantinero” heredado del Rey Fernando VII, de España, quien estableció aquí en 1.750 el monopolio rentístico de la producción, venta y ganancias del aguardiente  – para recuperar las golpeadas finanzas del virreinato de la Nueva Granada con las que había que reparar las murallas, baluartes y castillos de Cartagena, averiados por los cañones de Eduardo Vernon durante el sitio de 1741 – y que fue ratificado, 240 años después, por nuestra constitución de 1.991.

Mas recientemente, un estudio del 2015 de la Corporación Nuevos Rumbos (auspiciada por Bavaria) ubica a Colombia como el país de Latinoamérica con el mayor consumo de alcohol y en donde su ingesta empieza a más temprana edad: 12 años. La muestra de 7 ciudades y 2 municipios, que incluyó a Barranquilla y Sabanalarga, establece que el 68% de los jóvenes escolarizados consumieron alcohol en el último año y que el 46% lo hace en presencia de sus padres. Es muy diciente también que Soledad, en el Atlántico, ha sido calificada desde hace algún tiempo por Bavaria como la población de mayor consumo per cápita de Cerveza en el país. De hecho, de lejos la infracción del Código de Policía y Convivencia más sancionada en el departamento es justamente: “. el consumo de bebidas embriagantes en lugar público…”

Qué podemos esperar entonces de una sociedad alcoholizada, adicta y enferma con una fuerte tendencia hacia del dinero fácil, la ilegalidad y el consumismo, tan arraigados entre nosotros por aquello del contrabando, el narcotráfico, la compra-venta de votos y la corrupción política, entre otros…?

Lo más grave es que la mayoría de quienes pueden liderar el largo camino para cambiar esta fatal realidad – es decir, gobierno, congreso, políticos y grupos económicos – no están interesados en hacerlo, pues prefieren seguir aprovechándose de la necesidad de la gente para pagarles su permanencia en el poder con dinero, ladrillos, ron, tejas, mercaditos, pavimento, becas, contratos, puestos y programas clientelistas como Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Colombia Mayor, etc. Ellos saben que: “…Si quieres que tu perro te siga, mantenlo con hambre…”

@vherreram

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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