El veterano periodista mantiene una lucha titánica para vencer cáncer de próstata y para colmo de males ahora lo afecta una neuropatía que le impiden caminar.
Por: Francisco Figueroa Turcios

Jorge Humberto Klee, volvió a ejercer el periodismo
Jorge Humberto Klee, a los 83 años de edad, tuvo que volver a echar mano al periodismo como válvula de escape al aislamiento preventivo obligatorio ante la pandemia del coronavirus y además mitigar la lucha titánica para vencer el cáncer de próstata.
Con el apoyo de su hija adoptiva Estafanía Mendoza, quien estudia ultimo semestre de ingeniería de sistemas, Jorge Humberto Klee, creó el Blog ´El Caminante´ donde volvió a ejercer el periodismo.
» Ahogado por el encierro, decidí volver a escribir, como una válvula de escape para afrontar aislamiento preventivo obligatorio y no pensar en el cáncer de próstata.
Estoy escribiendo sobre mis vivencias en el mundo del deporte y otros temas generales donde también tuve injerencia . Escribir me mantiene la mente ocupada y es una gran terapia de salud mental. Con la peligrosa vigilancia maligna del virus nos enseña a realizar una gigantesca reingeniería de nuestras vidas. » señala Jorge Humberto Klee, que vuelve a revivir su faceta como cronista.

Jorge Humberto Klee,
Jorge Humberto Klee, tiene clara la filosofía del Blog ´El Caminante´. «Contar historias es nuestro oficio en El Caminante y lo que queda de existencia pretendo utilizarlo en ese enfoque. Miles y miles de temas nos asaltan la mente y organizarlos lleva tiempo para mitigar este aislamiento preventivo obligatorio» anota Klee, sobre el Blog El Caminante.
Condenado por el Coronavirus a un largo aislamiento obligatorio, Jorge Humberto Klee, se ha dedicado a revisar uno a uno los libros de la biblioteca y en esa montaña de libros encontró un tesoro perdido :el primer articulo que escribió.
¿ Tiene alma un estadio ? , fue el titulo del articulo que fue publicado en el diario El Heraldo, gracias al apoyo de Armando Cabrera Muñoz.
En Blog, El Caminatante usted puede encontrar artículos como: Ausencia en los estadios; El deporte, la vida y la libertad de actuar; Un adiós, no es un adiós: Nada será igual, La vejez, las redes y la mentira moderna; Esclavitud moderna en los deportes; Corona de nombre y Virus de apellido y por supuesto ¿ tiene alma un estadio?
¿ El estadio tiene alma?
«Estando en el centro de la cancha del estadio ´Romelio Martínez´, recordé los tantos encuentros que transmití con las graderías repletas de aficionados. Me puse a dialogar con ese viejo escenario y comprobé que tiene alma ese estadio. En el estadio Romelio Martínez, luego de un partido, se sienten las voces de los aficionados. En muchas ocasiones se escucha la frase muy popular » Hoy hay juego en el Romelio «.
Con la visita al estadio Romelio Martínez. recordé aquellos días cuando desde las primeras horas de la mañana se podían apreciar la largas filas de fanáticos con sus paquetes de comida y muchos, buscando entradas agotadas por los revendedores . Gentes en reunión y sin diferencias sociales , quien pagó entró . Doñas que por primera vez asisten y se incomodan con los empujones, prometiendo no volver a ese «desorden «. En las graderías de popular los protectores de todo tipo abundan y si hay sol o lluvia , no importa.
Salió el arbitro y los equipos. Se inicia el partido y la afición vive durante dos horas y más un drama que brinda triunfos o fracasos y que muchos no entienden ni aceptan. Ese día se nota la presencia de toda clase de figuras sociales. Los paleteros circulan por las gradas con los bolis. Los personajes de la vida pública apretujados e incómodos medio sonríen. Los políticos se sienten dizque en su salsa con su pueblo. Llantos , risas, y si hay goles …la locura.
Finaliza el encuentro y los comentarios quedan en toda la ciudad.Algunos fanáticos se quedan en las esquinas comentando las incidencias del choque futbolero.
En el Romelio el silencio es absoluto .Las viejas paredes guardan la historia del domingo. Las luces apagadas son señal de descanso e invitan a la meditación alrededor de un monstruo de mil cabezas.
Que diferencia , antes la locura y ahora nada suena. Papeles en las graderías, vasos de cartón por todas partes y el celador silbando con tranquilidad. La noche es larga y el Estadio, si usted penetra en él , le contará como un niño quejoso lo que pasó en la tarde. Le narrará , con sentimiento, las incidencias de una larga tarde.
En la noche, pude comprobar y es verdad que el Estadio tiene alma y posee voz para contarle a sus amigos lo que pasó y padeció en la tarde. Soy amigo de los viejos tiempos del estadio Romelio Martínez. Dialogo con él. Lo quiero. Lo visito de noche que es cuando en su soledad habla.
El estadio Romelio Martinez es parte de nuestra vida periodística y la amistad permanecerá hasta el final de nuestra existencia.











