Sus célebres entrevistas siempre las remataba con una frase para enmarcar: “Uno es de su medio ecológico, y pienso que es peligrosísimo y gravísimo, salir de él”.
Por El Propio Búho
No cabe la menor duda de que Gabriel García Márquez era uno de esos hombres del Caribe inmenso que jamás sacó de su cerebro ni de su alma lo que se siente cuando se vuelve al sitio donde tiene la tripa del ombligo enterrada. Revoloteando en lo que ahora se denomina ‘la biblioteca virtual’, apareció este video del cataquero genial, en el cual admite que cuando él volaba desde Paris, Madrid o Barcelona, a Barranquilla o Cartagena, “en el momento en que desembarcaba aquí”, de inmediato notaba que todo en su cuerpo y en su mente se le reajustaba y, de inmediato, se identificaba con toda la realidad ecológica que tenía a su alrededor en aquel instante de felicidad plena.
Y remata con una frase para enmarcar: “Uno es de su medio ecológico, y pienso que es peligrosísimo y gravísimo, salir de él”.
Nadie duda de que los chinos tienen algo escondido del Covid-19
La ‘generosidad’ de Bavaria

Hombre Andrés Felipe, dejá de ser tan tacaño, que el día que te mueras los millones que te paga Bavaria no te los vas a llevar en el cajón.
Andrés Felipe Mejía Sanmiguel AndresMejia@dattis.com cuenta en un muy humanitario mensaje que dan ganas de llorar por tanta bondad, que: “Bavaria lanza Tienda Cerca, la plataforma digital que conecta a los tenderos con los consumidores para abastecerse sin salir de casa.
Es una herramienta digital que permitirá a los colombianos acceder a un directorio con más de 25 mil tiendas de barrio a nivel nacional; con esta iniciativa, Bavaria busca apoyar a estos pequeños negocios que se han visto afectados durante esta crisis y proveer una solución para que los colombianos eviten salir de sus casas.
“Desde el sector privado seguimos en la labor diaria de pensar e implementar nuevas ideas que ayuden a aliviar la situación que estamos viviendo. Iniciativas como Tienda Cerca diversifican las opciones para el abastecimiento de los colombianos sin salir de casa y, al mismo tiempo, son una alternativa de valor para dinamizar la economía de los pequeños negocios que pueden verse afectados por la emergencia sanitaria que afronta actualmente el país. Por este motivo, consideramos fundamental sumar esfuerzos desde el sector privado para apoyar proyectos que impulsen la base de la economía.”, afirmó Marcel Regis, presidente de Bavaria.
La plataforma www.tiendacerca.co se encuentra activa desde el pasado 28 de marzo y ha permitido a más de 30 mil usuarios ponerse en contacto con aquellas tiendas cercanas a su residencia para pedir a domicilio elementos de primera necesidad. Bavaria también entregará 5 mil bicicletas entre los tenderos que las requieran para realizar domicilios, el Grupo Familia se sumó a la iniciativa donando 10 mil kits de higiene y protección para los domiciliarios de las tiendas inscritas y Alquería donará 1000 maletas domiciliarias.
“Proyectos como estos son los que valen la pena apoyar. Decidimos sumarnos a esta causa para aportar nuestro grano de arena a este gremio y ayudarlos a permanecer abiertos durante esta cuarentena con los mejores lineamientos de higiene. Esperamos que la donación sea de gran ayuda para los tenderos.” agregó Julián Mora, Gerente Negocio Family Care del Grupo Familia
“Decidimos vincularnos a esta acción de Bavaria y nos solidarizamos con la situación de los tenderos. Por eso decidimos aportar 1000 maletas domiciliarias que servirán para el transporte de los domicilios.”, agregó David Londoño, director Comercial Alquería.
Datos entregados por Nielsen de Colombia confirman que durante la crisis del Covid-19, se han cerrado el 55% de los establecimientos que cuentan con espacio para realizar consumo en el punto de venta y 13% de las tiendas tradicionales, dicha cifra fue resultado de una encuesta durante la semana del 23 al 30 de marzo, realizada por la firma. Por eso, a través de esta iniciativa, Bavaria reafirma su compromiso con estos pequeños negocios que durante este aislamiento obligatorio son un agente muy importante dentro de nuestra sociedad y nuestra economía.
(Nota del Búho: Hombre don Andrés Felipe, ¿a usted no le da vergüenza proponer que los millones de colombianos que no tienen con qué comprar el pollo para el arroz, se lo gasten en cerveza, en vez de poner esa bendita plataforma cantinera a repartir comida, viejo Andrés Felipe, la papita y el huesito para las sopas que engañan el estómago y no lo envenenan?
Para aliviar impacto por COVID-19

Sería bueno que el presidente de Bavaria cogiera ejemplo de la sensibilidad, la eficiencia y la capacidad de gestión del joven alcalde de Barranquilla Jaime Pumarejo, quien ojalá que algún día llegue a la Presidencia de la República para que convenza al capitalismo criollo de que hay una bomba de tiempo por tanta pobreza que crecerá de manera exponencial después del Coronavirus.
El distrito y Bancóldex -que son mucho más generosos que Babavaria que se gana chorros de plata en nuestro país cada año-, liberan $100.000 millones a través de nueva línea de crédito preferencial ‘Barranquilla responde”.
La solución está dirigida a atender la iliquidez de las pequeñas y medianas empresas locales, los microempresarios y trabajadores independientes afectados por el impacto económico generado por la emergencia sanitaria ante el coronavirus.
La línea de crédito estará disponible a partir del lunes 13 de abril, con plazos de hasta tres (3) años y un período de gracia de hasta seis (6) meses sin pagos de capital.
La Alcaldía Distrital y Bancóldex, frente a los efectos en las actividades productivas como consecuencia del COVID-19, han diseñado ‘Barranquilla responde’, una línea de crédito preferencial con un cupo total de $100.000 millones para las empresas con domicilio en Barranquilla, que estará disponible a partir del lunes 13 de abril. Esta línea se ejecutará en dos etapas: la primera con la irrigación de $60.000 millones, y una vez agotada esta se activa la segunda con los $40.000 millones restantes.
El alcalde Jaime Pumarejo Heins dijo que “no solo estamos robusteciendo nuestro sistema de salud, entregando ayudas humanitarias en los barrios más vulnerables de la ciudad, sino que hoy anunciamos la creación de una línea de crédito, en complemento con las que ha creado el Gobierno Nacional. Busca darle liquidez y alivio al pequeño y mediano empresario, al trabajador independiente y al microempresario”.
Distribución de los $100.000 millones. Monto destinado a: Pequeñas y medianas empresas de todos los sectores económicos, $50.000.
Mínimo $10.000 millones para empresas del sector turismo, restaurantes y eventos (los más afectados por la coyuntura). $50.000 millones Microempresas, trabajadores informales de todos los sectores económicos.
Las empresas podrán hacer uso de los recursos para la financiación de capital de trabajo y consolidación de pasivos en materias primas, insumos, protección de nóminas y demás costos y gastos operativos de funcionamiento.
Beneficios y condiciones: Plazo de pago: Hasta 3 años. Podo de gracia: Hasta 6 meses sin pago de capital. Tasa al empresario: Reducción de mínimo el 2 % en el interés al empresario, respecto a la oferta tradicional de los intermediarios financieros. Amortización de capital y periodicidad en el pago de intereses de forma: mensual, trimestral o semestral.
Un mensaje del Covid19
Con el título de “Queridos habitantes del Planeta Tierra”, el senador Gustavo Bolívar /twitter: @GustavoBolivar envía el siguiente mensaje: Hola, soy el nuevo coronavirus. Me bautizaron con el nombre de COVID-19, del tipo alfa y beta, para diferenciarme de otras clases de coronavirus del tipo gama y delta, enquistados dentro de cerdos e incluso humanos.
Sé que me temen y desean mi pronta extinción, pero quiero a través de esta misiva, explicarles mi razón de ser para que reflexionen al respecto.
Muchos piensan que soy parte de una campaña de terrorismo biológico contra una de las principales potencias económicas del mundo. No es cierto. Creyentes en teorías de conspiración piensan que fui creado en el laboratorio de una multinacional farmacéutica que desarrolló previamente una vacuna. No es el caso.
Solo soy un producto de la expansión humana. Yo no habitaba dentro de ustedes. Pululaba dentro de animales selváticos, sin ninguna intención de causar daño a los humanos. Me sacaron de donde estaba y encontré en sus sistemas respiratorios hábitat propicio para convertirme en un contagioso virus asesino.
Cientos de miles de ustedes en el mundo están hoy contagiados. Pronto serán millones. Decenas de miles morirán como en sus guerras sin que ni el dinero, ni las armas, ni el poder, ni la arrogancia de las grandes potencias, ni los discursos burlescos de algunos gobernantes lo puedan evitar. Las tasas de mortalidad variarán de un país a otro dependiendo del poder o la pobreza de sus sistemas de salud pública. Las naciones que más han invertido en la salud de sus habitantes, las que más camas en cuidados intensivos con unidades respiratorias tengan: sufrirán menos, verán morir en menores cantidades a los suyos. Por el contrario, los países que confiaron la salud de sus gentes a despiadados negociantes, mercaderes de la vida, que miden sus ganancias en la mala calidad de los medicamentos entregados y el número de tratamientos negados, tendrán que contar los muertos con calculadoras.
Pero no todo es malo y no lo digo con cinismo. Leyendo el momento histórico, el caos y la destrucción ambiental que provoca el cruel sistema económico que practican, a la larga terminaré dejándoles importantes lecciones. Tal vez los habitantes de hoy no lo piensen así, pero los niños del futuro, los que no han nacido, leerán en sus libros de historia que un virus terrible, por allá en 2020, los salvó de recibir un planeta decadente, insostenible y a punto de colapsar.
También soy un juez que mide el talante de sus gobernantes, un termómetro de eficiencia o ineficiencia. Observando su improvisación, su vulnerabilidad, el desorden con el que actúan ante algo que se les sale de madre, la indecisión para impartir órdenes en momentos decisivos y la incredulidad con la que manejan la aparición de un virus antes de su expansión por el mundo entero, debo decir hoy que, salvo contadas excepciones, están ustedes en manos de ineptos. Algunos dijeron que los efectos que causo se podrían equiparar a los de una gripe. Hoy pagan las consecuencias. Unos tardaron mucho en tomar medidas drásticas, como el confinamiento total, otros quisieron hacer política con el miedo de la gente y terminaron lapidados, algunos terminaron presos de sus propias indecisiones. Lo cierto es que el mundo paga hoy las consecuencias de no haber afrontado con seriedad, inteligencia y transparencia, desde las primeras dos semanas mi aparición en unos pocos humanos.
No pasarán muchos años para que me agradezcan el haber irrumpido en sus vidas. A partir de mi presencia entre ustedes, la humanidad tendrá un antes y un después. Les devolveré el sentido humano, la necesidad de estar unidos en lo fundamental por encima de diferencias religiosas o ideológicas, les recordaré el amor por sus viejos, les restauraré el diálogo familiar, les devolveré el sentimiento de la caridad hacia los más desafortunados y les enseñaré a valorar el tesoro más preciado que tienen: su salud. Y a las naciones que trabajan con obsesión por lograr statu quo, les habré demostrado que han desperdiciado décadas y billones de dólares preparándose para la guerra, pero descuidando su capital humano. Sus poderosas armas intercontinentales, sus aviones supersónicos, sus bombas atómicas y sus drones bombarderos teledirigidos no sirven de nada ante una eventualidad como la que les he causado. Incluso, naciones opuestas ideológicamente, interactuarán como amigos solidarios en busca de medicinas y personal médico calificado.
Miles de enfermeros, doctores, virólogos y científicos trabajan día y noche, sin descanso, para mitigar los estragos que estoy causando. Para ellos ha habido, con justicia, aplausos y admiración, pero muchos están pidiendo más medios de protección sanitaria que ovaciones, mejores condiciones salariales que palabras de aliento, que también necesitan. Estos héroes y heroínas son muy vulnerables por su alta exposición con el virus y pronto la tercera parte de ellos estarán contagiados y se convertirán en pacientes, agravando el problema de la escasez de mano de obra calificada. Incluso muchos morirán cumpliendo su juramento hipocrático.
Pronto me extinguiré, ya sea porque el miedo a morir, finalmente, los haga aislarse para preservar sus vidas, o porque alguien encuentre la vacuna para contrarrestar mi efecto. En cualquier caso, dejaré huellas. Aprenderán que, en momentos tan difíciles como este, la soberbia humana y el dinero no son determinantes. He castigado por igual a famosos y anónimos, a poderosos y a súbditos, a multimillonarios y a pobres. Después de mi paso por sus vidas, les quedará claro que las naciones que invirtieron más en hospitales que en armas, más en educación que en aviones militares, podrán soportar con mayor éxito una futura amenaza. Porque de algo pueden estar muy seguros. No seré el último ni el más peligroso virus que deban soportar.
Corrobora mi tesis el que potencias mundiales como los Estados Unidos, China, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, sean las más azotadas hoy por la pandemia. Esos países nunca lo reconocerán, pero sus gobernantes maldecirán haber invertido tantos trillones de dólares en ejércitos, y no en prevenir enfermedades o en desarrollos científicos para encontrar la cura para las enfermedades más devastadoras que la misma guerra. Sus infinitas hileras de escudos antimisiles no podrán detener jamás a un enemigo tan pequeño y desarmado como yo.
Más que un virus soy Naturaleza, producto de la Tierra, soy raíz del planeta. La Tierra sacudiéndose, tu planeta manifestándose. Ustedes caminan a pasos agigantados hacia la inexorable extinción de su raza. Teníamos que hacerlos reflexionar. No había otra forma de frenar el ímpetu desarrollista, la ignorancia del contaminante, la involución del ser que perjudica su entorno sin empatía alguna, el negacionismo de muchos hacia el cambio climático, la inercia destructiva que traían los humanos.
La Tierra necesitaba descansar, de los 1.200 millones de vehículos que recorren a diario sus carreteras, emitiendo dióxido de carbono a la atmósfera, moliendo contra el pavimento 6.800 millones de llantas construidas a partir de materiales fósiles y que producen enormes cantidades de microescombros contaminantes. Necesitaba frenar los 43 millones de viajes que realizan los aviones cada año, y que contribuyen con el 2% del total de los gases de efecto invernadero que produce el mundo. Necesitaba frenar la deforestación anual de 15 millones de hectáreas de bosques que producen, la ganadería en mayor medida, los monocultivos, el tráfico de madera y los cultivos ilícitos en menor cuantía. Necesitaba frenar la minería que seca sus ríos, el fracking que contamina las aguas que ustedes consumen. Necesitaba detener la emisión de dióxido de azufre, mercurio y níquel que expulsan las termoeléctricas que generan energía a partir de la quema de carbón mineral. Necesitaba detener las turbinas de las termoeléctricas productoras de material orgánico que al descomponerse expulsa gas metano hacia la atmósfera.
La naturaleza necesitaba un respiro que sin querer yo le he dado. No piensen que esto es una venganza. Simplemente, es un mecanismo de defensa para postergar el final. Las cosas no estaban bien. Al paso que iban, privilegiando el petróleo y el oro sobre el agua, destruyendo terrenos fértiles, aptos para la agricultura, para sembrar cemento y acero.
Hoy, al ver las calles de cientos de ciudades vacías, sin autos, sin motos, sin chimeneas industriales; al ver la cima del Monte Everest despejada; al ver que las aguas de Venecia se aclaran; al ver que se desploman los niveles de concentración de dióxido de nitrógeno sobre los cielos de China, Italia y España; al ver delfines que se asoman en la Bahía de Cartagena, zorros que bajan de los Cerros Orientales de Bogotá, jabalíes en Italia y Barcelona, ciervos atravesando las calles de ciudades que los habían desplazado, las zarigüeyas paseando por Neiva con su crías, la esperanza renace. Esto es hermoso ¿o no? La naturaleza despertando a la pesadilla que significó para ellos el urbanismo brutalista que la había negado. Los animales pensando que ya pueden retornar a sus lugares, que ha desaparecido la amenaza porque los humanos que les disparan o los apedrean se han ido.
Se antoja bello el paisaje, pero esto apenas es un inicio. Un virus no va a frenar el cambio climático pero les habrá hecho tomar conciencia de los malos pasos que estaban dado. Quedan muchas tareas pendientes. En lo humano, comprender que los presupuestos de educación y salud no son gastos de los Estados, sino inversiones con alto potencial de ganancias en capital: es mejor invertir en la vida. Veamos solo este ejemplo. Alemania solo verá morir al 0,25% de las personas que se infectaron, mientras que en Italia morirán el 9,5% de las personas contagiadas. Las razones básicas son dos. Alemania tiene 25.000 camas en Cuidados intensivos con asistencia respiratoria, mientras Italia solo tiene 5.000. Esa diferencia, en inversión es una diferencia en vidas humanas. Aún así Alemania anuncia que duplicará a 50.000 las UCI en las próximas semanas. La otra razón es la prevención y la detección temprana del virus. Los alemanes vienen practicando exámenes a todos sus pobladores, mientras otros países someten a examen solamente a quienes muestran síntomas del virus.
Hagan la tarea. No sigan depredando paraísos naturales ricos en biodiversidad solo por alcanzar un grado más de desarrollo.
No dejen tumbar un árbol más en la Amazonía. Es tan potente su función dentro del planeta que cada 20% que se desforeste hará que la temperatura de la Tierra aumente un grado. Si desertizan ese pulmón del planeta, sus billones de árboles dejarán de absorber el CO2 que luego calentará la atmósfera. No habrá quién enfríe el clima, se perturbarán los ciclos de lluvia, los ríos oscilarán entre caudales secos e incontenibles inundaciones que amenazarán la vida acuática y anfibia, incluyendo a la humana.
No permitan que la temperatura suba más allá de dos grados este siglo. En los últimos 30 años se han perdido tres cuartas partes del hielo del Ártico. El 90% de los nevados han perdido sus capas glaciales. El 50% de las especies animales ha desaparecido.
Un calentamiento de cuatro grados de temperatura hará desaparecer los glaciales, los polos se derretirán, Siberia y Groelandia perderán sus gruesas capas de hielo y esto traerá consigo el aumento de los niveles de las aguas de los océanos. Verán playas y ciudades costeras inundadas y los desplazados climáticos generarán problemas sociales de grandes proporciones en las ciudades alejadas de las costas.
A medida que el CO2 se concentre, el agua aumentará de temperatura y se acidificará, haciendo que desaparezcan enormes reservas de corales. Por ejemplo, dos tercios de la Gran Barrera de Coral en Australia ha desaparecido por el aumento de las temperaturas de las aguas que viene generando el Cambio Climático. Esto acelerará la evaporación del mar y las precipitaciones serán más constantes. Habra cambios en las corrientes marinas, y las predicciones meteorológicas sufrirán un gran descontrol. Muchos cultivos se echarán a perder. Animales y plantas perderán su hábitat y centenares de especies desaparecerán para siempre. Los nevados serán fotografías del pasado. ¿No querrás vivir y dejar a los que te sucedan un planeta en estas condiciones? Sería un acto cobarde de extremo egoísmo e insolidaridad.
Entonces, los invito a sacar partido de este momento. A capitalizar cada una de las enseñanzas que les ha dejado la pandemia. Creo que al final habrá valido la pena. El cielo será más azul, el aire será más puro, los árboles tendrán otra valoración, los animales recibirán otro tratamiento, los ríos volverán a bajar raudos por las montañas y las muertes que hoy lamentan, serán pocas comparadas con los millones de vidas que habré salvado. ¿Cuántas personas dejarán de morir por los problemas congénitos de la pobreza? ¿Cuántas dejarán de morir por accidentes de tránsito durante estos días de encierro? ¿Cuántas dejarán de morir por atracos y asaltos durante los días de confinamiento? ¿Cuántas dejarán de morir en enfrentamientos militares? ¿Cuántas vidas se salvarán de la contaminación que mata a 24 millones de humanos al año? ¿Cuántas familias recibirán el mínimo vital de agua cuya ausencia mata a millones en todo el planeta? Respuestas por resolver pero sí hay certezas. La economía se habrá humanizado. Los ricos y los pobres habrán entendido que el dinero no lo es todo y quizá, con las pérdidas que se han sufrido en bolsa, entiendan que unos cuantos billones más o unos cuántos billones menos no empobrecen. Nuestros descendientes vivirán en un planeta más amable y menos inhóspito del que iban a recibir de no haberse presentado este alto en el camino.
Muchas sociedades tendrán que cambiar el modelo de desarrollo. Tienen que hacer con prontitud el tránsito de energías fósiles a energías limpias. Tienen que privilegiar al ser humano. Tienen que dignificar el trabajo de las personas. Tienen que respetar el curso de los ríos y el lecho de los humedales. Tienen que sembrar muchos árboles, más que los que han derribado. Durante la pandemia las emisiones de gases tóxicos se han disminuido en un 35% puede llegar esta merma al 50%. Manteniendo esos niveles, pero ya voluntariamente, pueden cumplir las metas de cambio climático establecidos en los protocolos de Kioto y el Acuerdo de París. Si al final lo hacen, si al final pueden frenar la hecatombe a partir de las enseñanzas que les deja esta crisis, me atreveré a decir, que he sido un mal necesario.
Disculpen las molestias. Excusas a las víctimas y condolencias a sus familiares, sus sacrificios serán el pilar de una evolución que cambiará para siempre la lógica humana y las dinámicas económicas. Ha empezado el cambio de paradigma. Ya nada volverá a ser igual. Att: El coronavirus COVID-19
¿Por qué todos los ganaderos no imitan a este tipo?











