Después de 22 años falleció el felino que fue el tercer Presidente del Zoo y embajador de los animales víctimas del tráfico de fauna silvestre.
Por Chachareros
Algunos de los animales que hacen parte del Zoológico de Barranquilla han sido entregados por las autoridades ambientales que los incautan, al encontrarlos en condiciones ajenas a su hábitat natural y que, por ende, ponen en riesgo su supervivencia y la de las personas a su alrededor. Varios de ellos son retornados al medio silvestre, mientras que otros, que han perdido sus adaptaciones naturales, se convierten en embajadores de su especie en centros de conservación.
Esto sucedió con uno de los jaguares del Zoológico, rescatado en 1994 de un taller de ebanistería en el barrio Rebolo, en el que se encontraba encadenado cuando era apenas un cachorro. La acción fue realizada por el DADIMA, autoridad ambiental de la época, que lo entregó al Zoológico el 22 de diciembre del mismo año y desde entonces recibió los cuidados veterinarios que garantizaron su salud y bienestar, lo que permitió que alcanzara una edad estimada de 22 años, superando el promedio de vida de estos animales en la naturaleza, que oscila entre 11 y 12 años.
La necropsia realizada mostró alteraciones en varios de sus órganos, lo que evidencia un estado de salud general deteriorado. Además, se recogieron muestras para exámenes adicionales, que permitirán contar con información más detallada sobre el deceso del animal, que durante más de dos décadas fue uno de los más queridos por nuestros visitantes. En las ZooElecciones de 2006, este jaguar fue elegido por los niños como Presidente del Zoo. Actualmente, el Zoológico cuenta con dos individuos más de esta especie.