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Yair Klein publica libro con la verdad

Le robaron el borrador, computadores y varias USB, pero de todo ello tenía copias en cajas de seguridad de bancos europeos.

Por Rafael Sarmiento Coley

“Todo cuanto anuncia Yair Klein que publicará en su libro ‘Un combatiente salvaje’ es el fiel reflejo de lo que ocurrió en Colombia en esos sangrientos años ochenta, ante las narices de todos los que están hoy en el gobierno y en buena parte de quienes ostentan curules en el Congreso de la República y en algunos gremios económicos, en especial los relacionados con la agroindustria y la ganadería”.

Mario Fernando Cogollo* accedió a referirse al tema del próximo libro del llamado ‘Mercenario del Diablo’, a cambio de que sus declaraciones salieran con un nombre ficticio. Todavía tiene miedo, después de haber pagado tres años de cárcel, haber confesado algunas verdades y lograr una libertad ‘tramitada’ por la que él llama ‘La Organización’.

Bloque Catatumbo, uno de los entrenados por el mercenario israelí Yair Klein.

Miembro de una adinerada familia ganadera repartida entre los municipios de Tenerife, Chivolo, Pedraza, Cerro de San Antonio y El Piñón, fue alcalde de uno de esos municipios, candidato a la Cámara y casado con una dama de origen europeo, lo cual le facilitó obtener una visa Schengen (que permite ingresar sin restricciones a todos los países de la Unión Europea) y se estableció durante diez años en el país de origen de su esposa.

Ahora que piensa que las cosas “van a cambiar en Colombia, tienen que cambiar porque esto no puede seguir así”, retornó para ponerse al frente de algunos de los negocios de la familia, tras el fallecimiento de su padre y de uno de sus hermanos mayores. “Me toca ponerle el pecho a la brisa, compadre”, dice Cogollo*, quien sostiene que estuvo en varias reuniones de lo que luego fue denominado ‘El Pacto’ del municipio donde se hizo la gran reunión de terratenientes que financiaron en buena parte a las Autodefensas Unidades de Colombia (AUC, paramilitares o ‘paracos’), “cansados de tanto asesinato, secuestro y extorsión de la guerrilla”.

En una de esas reuniones se conformó un pequeño comité, del cual él hizo parte, para viajar a la zona en donde estaría la ‘cúpula’ de la ‘Organización’ esperando el aporte económico del grupo costeño para comprar armas modernas y pagar los servicios de “uno de los más salvajes mercenarios del mundo, el exmilitar Jair Klein. “Ahí conocí a ese tipo, de lejitos, porque, como buen militar, guardaba cierta distancia del grupo y hablaba en todo momento israelí, con un intérprete. Yo no le entendía a ninguno de los dos”.

Lo que Mario Fernando Cogollo* sí supo al dedillo en esa reunión es que “había gente pesada, muy pesada, de la política colombiana, haciendo parte de la llamada ‘Organización’, que era la encargada de todo: organizar las AUC por bloques para la cobertura en todo el país, en especial en los centros de poder de las Farc y el ELN. Las sugerencias de Klein era cortar, de entrada, todos los enlaces de la guerrilla con los cascos urbanos, tanto en las ciudades como en los sectores rurales. “A esos auxiliadores hay que castigarlos con sevicia para sembrar el terror en la región con lo cual a nadie le quedaran ganas de colaborar con la guerrilla. Al quedar aislada, será fácil seguirles el rastro y caerles de sorpresa”, eran las sugerencias de Klein.

Le robaron el libro

Por eso no es de extrañar que la ‘Organización’ hubiera tenido la osadía de enviar una delegación de mercenarios a Israel, localizar el escondite de Klein y robarle todos los documentos, portátiles, discos duros portables, USB, fotos, video, porque se habían enterado que el mercenario israelí muy pronto sacaría a la luz pública un libro bien documentado en donde relata con pelos y señales cómo fue contactado para venir a Colombia, quiénes lo contactaron, cuáles fueron sus tareas específicas en el adiestramiento de los paramilitares, tácticas mejoradas de la llamada ‘guerra de guerrillas’, manejo de armamento de última generación y una severa disciplina interna hasta con pena capital si el error o corrupción eran de considerable proporción.

Yair Klein, en su bunker inexpugnable. Sin embargo, ‘La Organización’ colombiana que sostenía el paramilitarismo lo ‘husmeó’ y le robó el borrador del libro’ ‘Un combatiente salvaje’, cuyo original estaba bien guardado en otra parte.

El propio Yair Klein, en entrevista concedida al periodista Enrique Simmerman, cuanta la historia del asalto a su escondite –un bunker de difícil acceso—para robarle el libro que ya estaba listo para enviarlo a la editorial en Estados Unidos.

Sin embargo, advierte que de poco les sirvió que se hayan llevado ese material en el asalto a su escondite, pues “me creen tan bruto como para tener todos los huevos en la misma canasta. Ya había asegurado copias de todo en la caja fuerte de un banco en el exterior”.

Como dice Cogollo, “están tan cagados del miedo, que cometen muchas estupideces. Se jodieron. Porque ya el libro está listo, con pruebas y señales, como para que la justicia de Estados Unidos no tenga ninguna duda en empezar a pedir extradiciones a la lata”.

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