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Yahel Bitar Díaz: el arquero que cambió los guantes por los libros para aspirar estudiar ingeniería de sistemas en la Universidad de Los Andes

Por: Francisco Figueroa Turcios

En el año 2025 Yahel Bitar Dìaz, tomó una de las decisiones más difíciles de su corta vida: abandonar el fútbol para concentrarse en las pruebas Saber 2026.

Un año después, Yahel Bitar logró 472 puntos en la pruebas del Saber 2026,constituyendose uno de los mejores puntajes en el departamento de Córdoba: el tiempo le diò la razón. El sueño de ser un futbolista profesional para defender la portería del Atlético Nacional o Junior quedó atrás para abrirle paso a otro desafío: estudiar Ingeniería de Sistemas en la Universidad de los Andes.

Difícil decisión…

Hubo un día en que Yahel Bitar Díaz tuvo que elegir entre dos caminos.

En uno camino estaban los guantes, los uniformes, los entrenamientos, los compañeros de la Escuela de Fútbol Rey Pelé y la ilusión de convertirse en futbolista profesional. En el otro camino, estaban los libros, las largas jornadas de estudio, los sacrificios silenciosos y la esperanza de conquistar un cupo en la Universidad de los Andes para estudiar Ingeniería de Sistemas.

No era una decisión fácil para un muchacho que había aprendido a soñar debajo de los tres palos, que había hecho de la portería su territorio y que durante varios años en la Escuela de Fútbol Rey Pelé se acostumbró a llevar sobre la espalda el número uno, ese número reservado para los guardianes de la última frontera del fútbol.

Pero en 2025, cuando el calendario le comenzó a recordar que las pruebas Saber 11 de 2026 serían determinantes para su futuro académico, Yahel Bitar comprendió que había llegado la hora de tomar una decisión. No se trataba de renunciar a sus sueños, sino de escoger cuál de ellos debía atender primero.

Yahel, eligió estudiar…

La noticia del retiro del fútbol llegó hasta su padre, Yazhard Bitar Garcés, como un balón inesperado que cambia el rumbo de un partido. Detrás de aquella determinación había muchas conversaciones familiares, reflexiones compartidas y horas de pensar en lo que vendría después. Su madre, Helelia Diaz Pérez, también había participado en ese proceso en el que los tres intentaban encontrar la mejor respuesta para el futuro del muchacho.

Hasta que un día Yahel Bitar pronunció las palabras que marcaron un antes y un después en su vida:

—Papi, me retiro del fútbol. Quiero prepararme y seguir estudiando.

Yazhard Bitar, sintió que la nostalgia le apretaba el corazón. No era para menos. Había acompañado a su hijo en ese recorrido en la Escuela de Fútbol Rey Pelé , había celebrado sus atajadas y lo había visto crecer entre los sueños que alimentan a tantos jóvenes futbolistas. Ahora debía aprender a despedirse, al menos por un tiempo, de aquella imagen de su muchacho vestido de arquero. El fútbol, que tantas alegrías les había regalado, tendría que cederle el lugar a los libros.

El muchacho que quiso ser David Ospina…

La historia de Yahel Bitar Díaz con el fútbol comenzó en Montería, la capital de Córdoba, en la Escuela de Fútbol Rey Pelé. Allí empezó a descubrir que el balón no solamente servía para marcar goles, sino también para construir amistades, aprender disciplina y perseguir ilusiones.

En sus primeros años, como ocurre con tantos niños que se enamoran del fútbol, buscó una figura que le permitiera imaginar su propio destino. Y la encontró en David Ospina. Yahel observaba al guardameta antioqueño cuando defendía los colores de Atlético Nacional y, posteriormente, cuando se convertía en uno de los referentes de la Selección Colombia. Aquellas intervenciones, sus reflejos y su capacidad para proteger la portería despertaron la admiración del muchacho.

Yahel Bitar quiso ser como David Ospina.. también jugar en el Atlético Nacional y la Selección Colombia. El biotipo de Yahel y sus condiciones físicas también contribuyeron a que encontrara su lugar debajo de los tres palos. Así comenzó a construir su historia como arquero, una posición en la que los errores suelen quedar expuestos ante todo el mundo, mientras que las grandes atajadas pueden salvar una tarde, un campeonato o el sueño de un equipo entero.

En la Escuela Rey Pelé recorrió las categorías sub-12, sub-13 y sub-15. Fueron años de aprendizaje, entrenamientos y partidos en los que fue moldeando su personalidad deportiva. Su evolución no pasó inadvertida.

Durante 2022, 2023 y 2024 fue elegido como el mejor portero de la Liga de Fútbol de Córdoba. Tres reconocimientos consecutivos que hablaban de su talento, de su regularidad y de las condiciones que había desarrollado para custodiar el arco.

En 2024 llegó otra recompensa: fue convocado a la Selección Córdoba. La camiseta del departamento representaba un nuevo escalón en una carrera que parecía avanzar hacia mayores desafíos. Cada atajada alimentaba la esperanza. Cada reconocimiento reforzaba la ilusión de seguir creciendo. Y cada partido le permitía imaginar que, algún día, podría dar el salto al fútbol profesional.

El número uno de su camiseta no era solamente una identificación dentro de la cancha con la Escuela de Fútbol Rey Pelé.Era el símbolo de una pasión que había comenzado en la infancia y que, durante varios años, ocupó un lugar fundamental en su vida. Sin embargo, el destino también se construye con decisiones que no aparecen en las estadísticas.

La nostalgia de un padre..

Foto: Yahel y su padre Yazhard Bitar

Cuando Yahel Bitar anunció que dejaría de practicar fútbol para concentrarse en sus estudios, su padre, Yazhard Bitar, sintió el peso de todos aquellos recuerdos que se acumulan en la memoria familiar.

Yazhard Bitar Garcés había visto a su hijo ponerse los guantes, ajustar sus uniformes y salir a defender la portería de la Escuela de Fútbol Rey Pelé, con la ilusión de quien cree que los sueños pueden convertirse en realidad. Había compartido con él las alegrías de las victorias y la emoción de los reconocimientos.

Por eso, aceptar aquella determinación significaba despedirse de una parte de la historia que habían construido juntos. Pero el amor de un padre también consiste en comprender que los hijos tienen derecho a cambiar de rumbo, incluso cuando ese rumbo significa dejar atrás algo que alguna vez hizo felices a todos.

» En primera instancia La noticia fue de gran impacto emocional ya que el proyecto de Yahel era jugar futbol profesional, de lo cual se hicieron varios intentos presentándolo a varias veedurías de clubes del futbol profesional como Atlético Nacional, Junior y Fortaleza, pero no tuvo la fortuna que los técnicos detectaran sus condiciones futbolísticas . Yahel estaba desde los 5 años en El futbol con la Escuela de Fútbol Rey Pelé. y nos dolía que se retirara. Por ultimo como padres decidimos apoyarlo para que estudiara ya que tenia un buen pensamiento y buen enfoque» revela Yazhard Bitar, padre de Yahel.

Foto: Yazhard Bitar, Yahel y Helelia Diaz Pérez

En medio de la nostalgia, Yazhard Bitar después encontró las palabras para expresarle a su hijo lo que sentía. Le escribió un mensaje que parecía contener, al mismo tiempo, la despedida de una etapa y la bienvenida a otra:

«Hoy con nostalgia y con algunas gotas en mis ojos escribo esto. Hijo, las imágenes de su trayectoria como futbolista, quedarán para siempre en nuestros recuerdos: Yahel el arquero, el que llevaba puesto el número 1 en su camiseta, el que representó a su equipo, la Escuela de Fútbol Rey Pelé, con altura, con talento y nos dio tantos momentos de felicidad y nos puso a soñar a todos.

Dios te bendiga siempre, hijo, en las decisiones que tomes en la vida para tu realización personal. Y como padres, siempre te apoyaremos. Eres grande, Yahel, y Dios está contigo». En aquellas líneas había mucho más que tristeza. Estaban el orgullo por el camino recorrido, la gratitud por los momentos vividos y la certeza de que el amor de los padres no depende de los goles, las atajadas ni los trofeos» escribió Bitar a su hijo Yahel .

Yazhard no estaba despidiendo el talento de su hijo. Estaba acompañándolo en la construcción de un futuro diferente. Los guantes podían guardarse. Las fotografías seguirían en los álbumes familiares. Las camisetas conservarían el recuerdo de los partidos y de aquellos días en que el muchacho soñaba con convertirse en un arquero profesional del Atlético Nacional o Junior, y jugar también en la Selección Colombia.

Pero Yahel Bitar Dìaz seguía siendo el mismo joven por el que sus padres habían apostado desde la infancia. Solamente había cambiado el escenario en el que quería demostrar sus capacidades: el balón por los libros.

472 puntos: la recompensa al sacrificio

El tiempo, que a veces parece avanzar lentamente cuando se espera una respuesta, terminó por entregar sus resultados. Llegó 2026 y con él las pruebas Saber 11, ese examen que para miles de estudiantes colombianos representa una oportunidad de abrir las puertas de la educación superior.

Para Yahel Bitar no era una prueba más. Era el motivo de una decisión que había exigido renuncias, disciplina y una enorme capacidad para mirar más allá de las satisfacciones inmediatas.

El muchacho que antes se preparaba para detener los remates de los delanteros él defendiendo la portería como futbolista profesional del Atlético Nacional o Junior, ahora concentraba sus esfuerzos en resolver preguntas, comprender problemas y fortalecer los conocimientos necesarios para alcanzar su objetivo académico. Ya no tenía que lanzarse de un palo al otro para evitar un gol. Su desafío consistía en aprovechar cada hora de estudio, mantener la concentración y demostrar que el sacrificio realizado en 2025 había valido la pena.

Cuando llegaron los resultados, apareció una cifra que comenzó a darle sentido a todo aquel esfuerzo de Yahel Bitar : 472 puntos en las pruebas Saber 11 de 2026, uno de los puntajes más destacados del departamento de Córdoba. La noticia tenía un significado especial para su familia.

Detrás de esos 472 puntos estaban las horas que Yahel había dedicado a prepararse, los entrenamientos a los que decidió renunciar y la comprensión de unos padres que, aunque sintieron nostalgia por el futbolista que se alejaba de las canchas, nunca dejaron de respaldar al estudiante que quería abrirse camino en la vida.

El resultado no borraba su trayectoria en el fútbol. Tampoco convertía en un error los años dedicados al deporte. Al contrario, aquella experiencia seguramente le había dejado enseñanzas que también sirven frente a los libros: disciplina, perseverancia, responsabilidad y capacidad para levantarse después de una derrota.

Porque un arquero aprende que no puede quedarse lamentando el gol que le marcaron. Debe prepararse para la siguiente jugada. Y Yahel Bitar había entendido que su siguiente jugada estaba en las aulas.

El próximo partido se jugará en los salones de clase

Foto: Yahel Bitar y Katherine Toscano, rectora de La Salle

Ahora, Yahel Bitar, el joven cordobés mira hacia la Universidad de los Andes con la ilusión de estudiar Ingeniería de Sistemas. Ese es el nuevo desafío que se ha trazado: transformar sus capacidades, su disciplina y sus conocimientos en las herramientas que le permitan construir una carrera profesional.

Todavía queda camino por recorrer. Alcanzar los 472 puntos es un logro importante, pero su sueño universitario exige continuar preparándose y afrontar los retos que vienen. La meta está trazada y la determinación que mostró al tomar aquella difícil decisión constituye una parte esencial de su historia.

Quizás algún día, cuando mire las fotografías de su infancia, vuelva a encontrarse con aquel muchacho que vestía el uniforme de arquero de la Escuela de fútbol Rey Pelé , ajustaba sus guantes y soñaba con emular a David Ospina.

Recordará la Escuela Rey Pelé, las categorías sub-12, sub-13 y sub-15, los reconocimientos recibidos durante tres años consecutivos y la convocatoria a la Selección Córdoba. Recordará también el orgullo de su padre, la compañía de su madre y aquellas tardes en las que el fútbol parecía ser el camino que conduciría su vida.

No tendrá por qué avergonzarse de haber dejado el fútbol. En el deporte aprendió a competir; en los estudios encontró otra manera de luchar por sus sueños. Y tal vez, cuando consiga ingresar a la Universidad de los Andes y comience a recorrer el camino de la Ingeniería de Sistemas, comprenda definitivamente que algunas decisiones difíciles no representan una derrota, sino el comienzo de una victoria distinta.

Yazhard Bitar, padre de Yahel, seguirá conservando las imágenes del arquero que llevaba el número uno en la espalda en la Escuela de fútbol Rey Pelé o en la selección Córdoba . Allí estará siempre aquel muchacho que hizo felices a sus familiares y los puso a soñar con sus atajadas. Pero ahora habrá nuevas fotografías: las de un estudiante que se atrevió a cambiar el rumbo, que entendió la importancia de prepararse y que encontró en la educación una oportunidad para transformar su futuro. El fútbol le enseñó a defender una portería. La vida le está enseñando a defender sus sueños.

El fútbol perdió, al menos por ahora, a un arquero que prometía grandes cosas. La academia tiene ante sí a un joven con talento, disciplina y una meta definida: convertirse en ingeniero de Sistemas. Yazhard Bitar Garcés podrá volver a mirar aquellas fotografías con nostalgia, pero también con la tranquilidad de saber que su hijo no abandonó sus sueños. Los transformó.

Porque hay ocasiones en las que la mejor atajada no se hace con las manos, sino con una decisión tomada a tiempo. Y Yahel Bitar Díaz, el muchacho que un día quiso ser David Ospina, acaba de realizar una de las más importantes de su vida. Esta vez no atajó un balón. Atajó una oportunidad para su futuro.

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