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Ya no soportamos el humo de las quemas del parque Salamanca

Indignados vecinos de barrios barranquilleros cercanos al Río Magdalena se quejan porque no haya autoridad posible que ponga fin a este atentado contra la salud de miles de personas. 

Por Chachareros

“Señores de la www.lachachara.co hagan algo por nosotros, por favor, tuvimos que abandonar nuestras casas e irnos a donde familiares y amigos de sectores lejanos a nuestros barrios porque ya es imposible soportar el humo y la ceniza que no nos deja respirar”.

[caption id="attachment_30774" align="alignleft" width="300"] No es neblina. Es el humo de las quemas ilegales en el Paraque Isla Salamanca y en la Isla 72.[/caption]

Nos envió el primer correo Alejandro Hernández. “No podíamos físicamente respirar. Cerramos puertas, ventas, rendijas, y todavía así se metía el humo y la ceniza que nos trae con fuerza la brisa fuerte del Río”. Tristemente son unos nuevos desplazados dentro de la ciudad. Y, aunque sea por pocas horas, debe haber unas autoridades con pantalones que impongan la ley.

No es posible que el Ministerio del Medio Ambiente; autoridad máxima que se encarga del cuidado de Parques Naturales; la Corporación Regional Autónoma del Magdalena (Corpomag); de la Gobernación del Magdalena cuyo Gobernador Luis Miguel ‘El Mello’ Cotes es el presidente de Corpomag).

¿Qué pasa, ‘Mello’, te le paraste en firme y le ganaste la pelea a la antes todopoderosa y entonces ministra del Transporte Cecilia Álvares Correa y ahora te vas a dejar agarrar  las posaderas de unos forajidos? ¡No hay derecho! No es posible que ganaras la pelea con la Vía de la Prosperidad, y ahora la estés perdiendo con los hampones que pagan por las quemas del parque Isla Salamanca que están ocasionando tanto deterioro a la salud de los habitantes de los barrios barranquilleros: Siape, San Salvador, Paraíso, El Castillo, San Francisco, La Concepción y Bellavista.

Un WhatsApp de valiosa información

[caption id="attachment_30772" align="alignleft" width="300"] El humo y las cenizas asfixian a habitantes de numerosos barrios del norte de Barranquilla, que tienen que «desplazarse de manera forzada a otras zonas de la ciudad».[/caption]

También otro punto de apoyo para esta nota fue un WhtsApp de un asiduo visitante de este portal, quien nos describió en detalles cuál es la gravedad de la situación. “Ocurre que, por lo general en ocasiones como algún festivo especial, ejemplo, Día de la Madre, se registran los incendios en el parque-isla Salamanca. Que es una Reserva bajo la protección presunta de Parques naturales. No son incendios forestales fortuitos. Son acciones criminales organizadas por nuevas bandas que quieren apoderarse a sangre y fuego de enormes hectáreas en esas reservas del Estado y de la comunidad mundial que lucha por la defensa del Medio Ambiente. Ese parque-isla está protegido bajo el convenio Ransar. Y ningún forajido, hampón o miembro de banda criminal puede contra esa responsabilidad estatal que ha adquirido Colombia al firmar ese Convenido Internacional”.

Según el whatsappero, el grupo criminal que quiere apoderarse de las tierras no enajenables del parque-isla Salamanca recurren a ignorantes campesinos, a quienes les pagan para que quemen los manglares y los vendan como leña. Detrás de la quema llegan ‘colonos’, que no son más que ‘empleados’ de una empresa que aún no figura en ninguna cámara de comercio. Es la que le paga a grupos de presuntos ‘pobres colonos que usan esas quemas para la limpia de tierras de cultivo’.

El propósito de este proyecto macabro urbanístico es, con base en coimas y otras acciones corruptas, convertir en una parte importa de ese parque intocable por su valor ecológico y como reserva natural irrecuperable, en conjuntos residenciales campestres; cabañas con servicios de hotelería ecológica y utilización de paseos en lanchas por todos los caños que tiene la isla, que son, en verdad, un Edén maravilloso. Lleno de una rica flora y fauna que difícilmente se consiga en otra parte. Cuando se recorre en canoa, se siente el bullicio de las guacamayas, las garzas que alzan el vuelo a toda prisa abandonando sus nidos. Porque, quien no sabía dónde ponían las garzas, pues ya lo sabe. También hay bandas de una variedad única de aves, variedad de loros, cotorras, patos y demás.

Y con todo ese mundo irrepetible e irrecuperable quieren acabar estos maleantes brutos que no alcanzan   a valorar lo que quieren arruinar por aspirar a ganarse fortunas incalculables, a cambio de la ruina de una reserva natural del Estado, que tiene que responder ante la comunidad mundial por ese pacto que firmó en la ciudad de Ramsar para conservar el parque-isla Salamanca como una de las reservas naturales, no solo valiosa para Colombia, sino para el Mundo, por la riqueza de su flora y fauna y de su ecosistema con tan inigualable complejo hídrico..

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