En el marco de ExpoProbarranquilla resultó Interesante el conversatorio titulado “Hacia dónde va el liderazgo de la Región”, en el que participaron la actual Ministra de Vivienda, Elsa Noguera, y el co-director del Banco de la República, el destacado economista Adolfo Meisel.
Por: Víctor Herrera Michel
La ministra, seguramente desde una perspectiva nacional mucho más amplia por su nuevo cargo, fue enfática en afirmar que en la región Caribe “…el principal problema es que no tenemos objetivos comunes, porque no contamos con una agenda…”. Recalcó la funcionaria que: “…hace falta un liderazgo local….Hace falta la capacidad de un líder para que el colectivo se inspire o se movilice en torno a unos propósitos…”. Por su parte el economista Meisel recalcó lo que ha venido insistiendo desde hace ya un tiempo y es que “estamos descoordinados y cada quien va por su lado. No solo los políticos y empresarios también nosotros los ciudadanos. No hay espacios en donde nos congreguemos para definir cuál es la prioridad de la costa…la desunión ha creado que cada quien haga lo que le convenga”
Y es que atrás quedaron organismos como el CORPES (Consejos Regionales de Planificación – Ley 76 de 1.985) “Costa Atlántica”, encargado de estructurar planes de desarrollo económico y social, y que poco a poco se fue extinguiendo por limitaciones en su estructura jurídica y presupuestal y por no ser tenido en cuenta por Planeación Nacional. Más adelante, la constitución de 1.991 contempló la creación de la RAPs (Regiones Administrativas y de Planeación) “…con personería jurídica, autonomía y patrimonio propio. Su objeto principal será el desarrollo económico y social del respectivo territorio…”. Apenas ahora se ha empezado a trabajar tímidamente en ello.
Sea la figura que sea, desafortunadamente los intereses mezquinos de cada departamento hacen imposible el ejercicio de planeación estratégica que requiere la región. Han primado los beneficios particulares y privados sobre los objetivos regionales. La clase dirigente de cada ente territorial lucha por sus propios intereses en detrimento de la estrategia regional. Por ejemplo, en Barranquilla edifican un centro de convenciones que compite con los de Cartagena y Santa Marta; a su vez en Cartagena construyen un Mega aeropuerto que le sustraerá pasajeros al resto de la costa; igualmente se habla de un Súper Puerto en el Atlántico que competirá con sus similares de Bolívar, Magdalena y La Guajira; las tres “perlas del Caribe” anuncian ser cada una la “capital del Off Shore”. En fin.
Nuestros dirigentes son expertos en apagar incendios y en obtener pequeños logros ante al gobierno nacional. Es decir, carecemos de la vocación y disposición para asumir lo importante antes que lo urgente o para lograr verdaderas reformas estructurales antes que las coyunturales.
Al final, apenas quedan algunas ideas, como la del tren de cercanías o del plan turístico multi-destino, que se enuncian cada cierto tiempo en algún foro, como vestigios de que alguna vez existió la intención de planear la región.