Por: Francisco Figueroa Turcios
En la gran etapa rumbo a la Casa de Nariño, la clasificación general entró en su tramo decisivo y todo apunta a que la camiseta amarilla presidencial se definirá este domingo 31 de mayo de 2026 en un auténtico “votofinis”.
El senador Iván Cepeda Castro lanzó un poderoso embalaje en la última medición de AtlasIntel divulgada por la revista Semana, y marcó 38.7 puntos, mientras el penalista Abelardo de la Espriella no perdió rueda y llegó pegado al lote con 37.3, dejando la sensación de que la carrera se decidirá sobre la raya de sentencia.

La tensión política se parece cada vez más a aquellas inolvidables etapas del ciclismo colombiano donde los favoritos se vigilan pedalazo a pedalazo, esperando el momento exacto para atacar. Cepeda parece correr con la experiencia del escalador que sabe administrar la montaña mediática, mientras De la Espriella aparece con el ímpetu del velocista apodado “El Tigre”, dispuesto a lanzar su sprint final en los últimos metros.
Paloma Valencia parece haber perdido contacto con los dos pedalistas punteros de esta apasionante etapa presidencial. Mientras Iván Cepeda Castro y Abelardo de la Espriella aceleran el ritmo en el embalaje final, la dirigente caucana comienza a ceder segundos importantes en la clasificación general y observa cómo el lote de punta se aleja peligrosamente rumbo a la meta.
El Tigre duplicó a Paloma

La última medición de AtlasIntel dejó al descubierto que Abelardo de la Espriella no solo consolidó su poderoso embalaje electoral, sino que prácticamente duplicó en la carretera política a Paloma Valencia.
Mientras “El Tigre” De la Espriella rueda con fuerza sobre los 37.3 puntos, la senadora apenas alcanza 14.3, quedando rezagada del lote de punta donde también acelera Iván Cepeda Castro.
El interrogante mantiene en vilo al pelotón: ¿tendrá Paloma Valencia los arrestos suficientes para reconectarse con el lote de punta? La corredora caucana perdió terreno en los ascensos más duros, pero aún conserva experiencia y combustible político para intentar una reacción heroica en los kilómetros finales.
Otro interrogante mantiene en vilo al pelotón: ¿tendrá Paloma Valencia los arrestos suficientes para reconectarse con el lote de punta? La corredora caucana perdió terreno en los ascensos más duros, pero aún conserva experiencia y combustible político para intentar una reacción heroica en los kilómetros finales.
Paloma a miró hacia los `pedalistas que están detrás de ella y le hizo el guiño a Sergio Fajardo buscando una alianza estratégica, una especie de relevo compartido para tomar aire, recuperar piernas y resistir el feroz ritmo impuesto por los líderes, pero no encontró eco en su propuesta . En esta vuelta electoral nadie quiere quedarse tirado en la carretera, porque en política, como en el ciclismo, una etapa puede cambiar la historia completa de la competencia.

En contraste, el grupo de perseguidores comenzó a desfondarse en plena cordillera electoral. Sergio Fajardo, que alguna vez apareció como un corredor de paso elegante y calculador, perdió ritmo en las rampas más exigentes y fue quedándose sin piernas mientras el público observaba cómo se alejaba la punta de carrera.
A su lado, Claudia López intentó reaccionar con cambios de velocidad y ataques aislados, pero el desgaste acumulado y las pendientes de la opinión pública terminaron por hacerle perder contacto con los líderes. Más dramática fue la situación de Roy Barreras, quien no soportó la inclemente intensidad con la que Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia han venido imponiendo el pedaleo en este territorio montañoso, donde cada curva representa una encuesta y cada ascenso una batalla ideológica.
Apodos felinos…

El ciclismo colombiano históricamente ha estado acompañado de apodos felinos que reflejan la bravura y el carácter de sus corredores. Ahí aparecen leyendas como Pedro J. Sánchez, conocido como “El León del Tolima”; Severo Hernández, bautizado “El Leopardo”; Leonardo Cardona referenciado como «El Tigre` y Rubén Darío Gómez, recordado como “El Tigrillo de Pereira”, nombres que quedaron grabados en las carreteras y montañas del país.
Y en esta apasionante carrera hacia la Casa de Nariño no podía faltar otro felino de combate: Abelardo de la Espriella, quien ya rueda en el imaginario político como “El Tigre de la Espriella”. Con un estilo agresivo en el embalaje electoral y una campaña que avanza a puro zarpazo mediático, el penalista se metió de lleno en el lote de punta y hoy disputa pedalazo a pedalazo el liderato de esta inédita etapa presidencial.
Como en las grandes vueltas ciclísticas, los apodos terminan convirtiéndose en símbolos de identidad y carácter. Y mientras las encuestas funcionan como cronómetros de montaña, “El Tigre” busca rugir en la recta final y cruzar primero la línea de meta en el histórico votofinis por la Presidencia de Colombia.
La expectativa crece a medida que se acerca la decisiva etapa del domingo 31 de mayo y los especialistas del ciclismo político comienzan a lanzar cábalas sobre el desenlace de esta agotadora competencia rumbo a la Casa de Nariño.
En las transmisiones radiales y en las esquinas del país la pregunta es inevitable: ¿será capaz Abelardo de la Espriella de vencer a Iván Cepeda antes de cruzar la meta? El puntero parece cómodo sobre la bicicleta, pedaleando con cadencia firme y administrando la ventaja conseguida en la montaña, mientras su perseguidor aprieta dientes y busca el momento exacto para lanzar el ataque definitivo.
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