En sus oraciones siempre Víctor Herrera De la Espriella le pedía con todo fervor a Dios que primero muriera él y no su esposa, porque ella era el “motor” de la familia.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Dios escuchó las oraciones de Víctor Herrera De la Espriella, porque él murió a la 5 y 25 de la tarde del viernes 17; y su esposa, Ángela Iranzo Salas, falleció a las 12 y 25 de la madrugada del día sábado 18. Es decir, murieron con una diferencia de seis horas.
Víctor Herrera De la Espriella talentoso catedrático, historiador, periodista y relacionista público, nació en Barranquilla y murió en la Capital del Atlántico a los 106 años de edad. Ángela Iranzo Salas, enfermera profesional, nació en La Habana, Cuba, falleció a los 96 años de edad en Barranquilla.
Las coincidencias de la vida: Víctor Herrera fue internado en la Clínica General del Norte el 1 de febrero a raíz de una isquemia cerebral y seis horas más tarde fue hospitalizada Ángela Iranzo…Víctor estaba en la habitación 803 y Ángela en la 804. Los separaba una pared. Ángela no sabia que su esposo estaba hospitalizado. Ni tampoco alcanzó a enterarse que Víctor había fallecido.
“Por algún designio especial que solo Dios sabe descifrar, esta madrugada también falleció nuestra madre, solo unas pocas horas después de fallecido mi papá”, expresó Víctor Herrera Michel.
El poeta y catedrático, Tito Mejía, amigo de Víctor Herrera De la Espriella, no ocultó su tristeza.
«Murieron con escasas horas de diferencia y juntos levarán anclas hoy 18, para jamás volver, como en el hermoso poema “La canción de la vida profunda” de Porfirio Barba Jacob.
Convivieron por más de 78 años, prueba del amor eterno que se profesaron que ni la muerte pudo separar y a decir verdad, ni el mismo tiempo en su cuota inerme podrá cobrar.
De don Víctor, me queda su dicción bien acrecentada en el aire y de doña Ángela, la bondad y el mar cubano de sus ojos», atinó decir Tito Mejía
Joao, Víctor y Lao, heredaron la vena periodística de su padre, Víctor Herrera De la Espriella.
Joao Herrera fue comentarista deportivo de Édgar Perea Arias y cronista deportivo del Diario del Caribe. Víctor Herrera, se ha destacado por ser hombre de radio, prensa y televisión. Actualmente es el director y presentador del Noticiero de la Gente, que se difunde por Radio Tropical. Y Lao Herrera, fue narrador deportivo y actualmente lector de noticias en RCN.
Víctor Herrera y Ángela Iranzo su unión dejó ocho hijos: Joao, Lao , Víctor, Esteban, Rafael, Zeger, Iván y Roque. 34 nietos, 41 bisnieto y un tataranieto.El secretario de Deportes del Distrito, Joao Herrera Olaya,es uno de los nietos.
El último beso…
Una muestra de que el amor sí existe y que es más allá de la muerte. Dios quiso unirnos para toda la vida y los llevó a la vida eterna unidos.
«El último beso de mi padre a mi madre. La muerte los unió por la eternidad, rompieron el paradigma de hasta que la muerte los separe. Qué amor tan bello. 75 años de matrimonio, siempre juntos hasta en la muerte. Gracias padre santo por haberme dado por hijo de un par de santos, no tendré con que pagarte nunca este regalo del cielo», resaltó Lao Herrera Iranzo.
Joao Herrera no ocultó su dolor que le causa la muerte de sus padres. «“Así son las cosas de Dios. Víctor y Ángela estuvieron juntos por 72 años. Siempre estuvieron juntos y partieron juntos. Murieron con una diferencia de seis horas. Padre, fuistes y seguirás siendo mi ejemplo y modelo a seguir. Madre,las palabras son insuficientes, senciuallamente:¡gracias por tu amor incondicional y dedicación abnegada!. Nos vemos en el cielo» apuntó Joao.
Jamás pasó por la mente de Víctor Herrera De la Espriella y Ángela Iranzo Salas, que sería sepultados el mismo día.
«Murió mi madre Ángela Iranzo de Herrera. Se fue con mi padre. Será un solo sepelio. 75 años de casados y ni la muerte pudo separarlos», puntualizó Esteban Herrera.
Para Roque Herrera, es todo un misterio la muerte de su padre y su madre con pocas horas de diferencia.
«Coincidencial y misteriosamente, quizá por designios de Dios, los corazones de mis padres dejaron de latir el mismo día. Él a los 106 años y ella a los 96. Definitivamente se cumplió lo que mi padre tanto nos repetía, que “ el amor y la muerte son engendros de la suerte o el verso del poeta alemán Klaus Johann: “Contener la muerte suavemente, toda la muerte, aun antes que la vida y eso sin enojo, es indescriptible”. Es decir, Víti y Lilla aceptaron la vida como es, finita, compleja, doliente, porque vivir sin sufrir (envejecer sin hacerse viejo) era imposible.», puntualizó Roque Herrera.
Una verdadera historia de amor eterno, como extraída del mundo mágico de Gabriel García Márquez. Paz en la tumba de Víctor Herrera De la Espriella y Ángela Iranzo Salas.