Lo que el gobierno nacional con su “arquitectura institucional para la paz” está permitiendo que se haga con la Institución Educativa Técnica Ecológica Emma Cecilia Arnold (Ieteeca) de El Carmen de Bolívar es una vergüenza.
Por: Padre Rafael Castillo Torres
Hay vergüenza cuando la conciencia nos pone de presente aquellos límites que no son traspasables, cuando no hacemos trampas a la ley y cuando nuestra voluntad permanece incorruptible. Una sociedad en la que nadie se sonroja es una sociedad que ha perdido el sentido de la propia dignidad.
El Árbol de la Esperanza, como se conoce este proyecto, es una verdad no dicha, sino hecha. Por casi 30 años la Arquidiócesis de Cartagena ha venido acompañando familias víctimas de la violencia en los Montes de María, cuando no había ninguna estrategia de acogida y acompañamiento ni se sabía cómo hacerlo.
Allí surgió un testimonio, paciente y callado, inspirado en el Evangelio y con el único propósito de poner la vida por delante. El Carmen de Bolívar es el segundo centro de recepción de familias desplazadas del departamento con un 14,15%.
Los estudiantes de la Institución Educativa Técnica Ecológica Emma Cecilia Arnold levantaron su voz de protesta
Muy a pesar de que éste Árbol ha dado frutos, hoy está amenazado por quienes pretenden y exigen la tierra que lo rodea. Tierra destinada a la granja Integral de la institución educativa, a garantizar la comida de gente que vive en la miseria, y a preservar los ecosistemas naturales. Tanto el Ministerio de Educación Nacional como el Gobierno Departamental y la comunidad, saben muy bien qué sombra ofrece este Árbol.
Si algo es notorio, hoy, en Montes de María, son las tensiones que generan la ausencia de coordinación y direccionamiento de la política de restitución de tierras.
Necesariamente hay que hacer preguntas: ¿quiénes exigen esas parcelas que no se obtuvieron para hacer negocios sino para dignificar la vida en medio de la pobreza? ¿Por qué los hijos de algunos reclamantes marchan en contra de sus padres y participan del proyecto? ¿Qué buen criterio tuvo el MEN para escoger esta experiencia que, el año pasado, nos representó en el Foro Educativo Nacional? ¿Qué discernimiento hace la Unidad de Restitución de Tierras de Bolívar sobre el concepto favorable y orientador del Procurador Agrario que ofrece verdaderos caminos de reconciliación? ¿Son capaces los tribunales que tienen los casos de pasar de la legalidad formal a la justicia real? ¿Quiénes son los criminales que a medianoche fueron a la casa del rector para patear las puertas de su casa donde estaba con su esposa y tres niñas pequeñas, amenazándolo de muerte, simplemente porque ha resistido con argumentos y sin violencia? ¿Por qué las denuncias puestas y pronunciamientos del Arzobispado no han prosperado? ¿Tiene claro el presidente Santos que este proyecto integral es un escenario, ya en marcha, de lo que es el post acuerdo y la reconciliación? Mientras sigue el Reino de Jauja… al menos, nosotros, no dejaremos que se apague el espíritu de profecía de Jesús.