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Valeria

Por Óscar Arias-Díaz

Las entradas de títulos de series que nos entrega España en la plataforma Netflix son tan variadas como las regiones del país ibérico. La Casa de Papel (2017-2021), Elite (2018), Bienvenidos a Edén (2022) o en este caso Valeria (2020) hace que la producción con sello local se mantenga en el coloso de las plataformas en la búsqueda incesante del interés del público.

La comedia española sorprendió y encantó a muchos cuando apareció por primera vez en Netflix en el año 2020. Adaptación de la serie de novelas de Elísabet Benavent que seguía bastante de cerca el tono y la coherencia de los libros.

Valeria que esta semana estrenó su tercera temporada nos lleva a un retrato de cuatro mujeres en los tiempos contemporáneos. Valeria (Diana Gómez), Lola (Silma López) , Carmen (Paula Malia) y Nerea (Teresa Riott) forman el grupo de personajes que transitan en una España fuera de los estándares y donde enfrentan las miradas conservadoras, la libertad sexual y el pensamiento posmoderno. Entre esas tensiones y relajaciones observamos a Valeria la protagonista y quien lleva el peso no solo de sobrevivir como escritora, donde se revelan y exponen los retos y desafíos de escribir ficción, las relaciones de pareja, la familia, entre otros elementos sin liberar ningún tipo de spoiler, para que puedan llegar a dejarse llevar por las peripecias de esta mujer en Madrid.

Por su parte, Lola es una mujer que busca el amor tal vez en los humanos más machistas del momento. Carmen una chica insegura que busca alzar la voz y Nerea una mujer que a lo largo de la serie sale del closet, busca pareja y redefine su existencia desde lo familiar, laboral y personal.

Este equipo sólido deja de lado los sitios comunes ya edificados por series norteamericanas como Sex and The City (1998-2004), Friends (1994-2004), How I met your mother (2005-2014), por tan solo mencionar algunos títulos que se han convertido en clásicos de este tipo de formato “sitcom”.

La edad, las relaciones de pareja, la maternidad y las distintas formas de machismo que enfrentan las mujeres contemporáneas forman una postal sobre ese espacio ganado y luchado por las mujeres no solo en España, sino alrededor del mundo y donde aún hay mucho por seguir luchando.

Tras la fórmula de mostrar sin tapujos escenas de sexo, diálogos refinados y bien logrados, una dirección de arte que busca proponer y el montaje en favor de movilizar la historia. Hacen que esta serie entre en el radar de aquellos que quieran comentar sobre la posición de la mujer en la sociedad. En su justa medida y con escenarios que pueden extraerse a cualquier lugar del mundo.

Dejo esta carta sobre la mesa para esperar por lo menos algunos espectadores que busquen reír, entretenerse y dejarse llevar por una mujer que llega a distintas pantallas alrededor del mundo gracias a grandes historias desde una mirada femenina que han recorrido el cine, la televisión, la literatura, la pintura y las artes vivas que nos hacen seguir transitando en esta sociedad tratando de redefinirse.

Lo bueno: Hablar desde feminismo desde mi perspectiva machista, porque si el primer paso del machismo es aceptarlo y deconstruirlo puede que sea algo sesgado, pero al final las buenas historias encuentran una relación directa sin importar el género, raza, credo, entre otros aspectos que nos dividen como seres humanos.

Lo malo: En algunos momentos las subtramas no aportan mayor peso a lo que ocurre en pantalla. En manos de Netflix está la continuidad de esta serie fresca y original. Amanecerá y veremos si habrá una cuarta temporada.

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