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Una lucha contra todo

Por Ricardo Bustamante

Sobre los hechos dolorosos acaecidos en la madrugada del 1 de enero de 1994, que marcaron para siempre la vida de la familia Mestre Vargas, se ha escrito y viralizado mucho. En resumen: Nancy Mariana Mestre Vargas de 18 años y estudiante de último año de bachillerato, fue asesinada por Jaime Enrique Saade Cormane.

Aquí quiero ocuparme, someramente, de algunas de las conmovedoras confesiones de vida acumuladas en 30 años, contadas por el padre de Nancy Mariana, Martín, arquitecto de profesión, y reconstruidas magistralmente por el periodista y productor sincelejano Juan Guillermo Mercado Salas, las cuales fueron condensadas en el libro titulado “Una Lucha contra el olvido”.

Argumentos para escribir el libro

No es fácil para un padre hablar de sus sentimientos relacionados con el execrable crimen de una hija; no obstante, dos buenos argumentos pesaron sobre Martin para considerar que valía la pena sacar a la luz el texto:
1. Los masivos mensajes y llamadas de aliento de personas que pasaban por hechos dolorosos y que, en busca de la verdad, se encontraron con la impunidad.
2. El perenne agradecimiento de Martín a los medios de comunicación, a las autoridades locales y nacionales que estuvieron abiertos y pendientes a su clamor de padre, quien “con carpeta en mano” tocaba puertas para que la tragedia no quedara en el olvido.

No a la justicia por mano propia

Un padre al que le hayan arrebato la hija de esa manera, por muy devoto que sea, piensa en hacer justicia con mano propia. En Colombia sabemos que no es tarea difícil que los pistoleros, por unos pesos, concreten el deseo de un papá herido y atrapado en el dolor. Es de resaltar la entereza y la valía moral de Martin que, en ningún momento, quiso responder con sangre a semejante afrenta, sino aferrarse a Dios y confiar en la justicia, aunque a ésta última tuvo que empujarla varias veces para que el crimen de Nancy Mariana no cayera en la vorágine del olvido.

Un ángel llamado Margarita

El que escribe estas líneas conoce a Martin, desde siempre. Es mi primo, pero más que familiar cercano, es un buen amigo, como pocos. Desde que me presentó a la abogada barranquillera Margarita Sánchez Escobar, le dije a Martin: “aférrate a ella, porque llegó tu ángel”. Sé que mencionar lo anterior es inmodesto de mi parte, pero así lo sentí, vi y transmití. Todo, inmediatamente, cambió a su favor.
Así como hay seres humanos que producen, con su sola presencia, turbulencia en el ambiente, también existe lo opuesto: la serenidad, la sabiduría, la sonrisa, la prudencia y los ojos negros profundos y luminosos de Margarita decían que había llegado a la lucha una persona especial para desatar el nudo que no permitía la extradición.
También fueron muy útiles y oportunos los servicios de los profesionales del Derecho, Fabio Humar y el brasileño Bruno Barreto de Teixeira, miembros del equipo jurídico que organizó Margarita para el caso.

Una extradición a prueba de milagros

Margarita es abogada con licencia para ejercer en Estados Unidos, tiene contactos legales internacionales y, en conjunto con Martín, Fabio y Bruno, exploraron alternativas para apelar la decisión a fin de traer de vuelta a quien le habia quitado la vida a Nancy Mariana. Milagrosamente lo lograron. Menciono el adverbio “milagrosamente” porque nunca antes el Tribunal Federal de Brasil había reconsiderado revertir una decisión de extradición en firme. Fue una determinación legal que, no obstante por lo inédito y sorpresiva, tuvo un cariz por encima del orden natural y ordinario del discurrir de esa alta instancia judicial.

El Tribunal con Sentencia del 18 de abril de 2023 revertió su decisión y ordenó la extradición de Saade. Si algo hay que resaltar son las palabras del Magistrado Edson Fachin, quien había votado en sentido negativo de extraditar al reo en el primer fallo: “Nancy Mestre Vargas no es una víctima colombiana, hace parte de las centenares de mujeres que a cada hora tienen un mismo destino en todo el continente americano y especialmente en Brasil”. El voto de Fachin fue decisivo para ordenar definitivamente la extradición de Jaime Saade.

Gestión del abogado Raúl Rafael Romero Del Río

De igual valía, por lo ordenado, eficaz y oportuno, la mediación legal del excelente abogado Raul Romero Del Rio. La Sala Segunda del Supremo Tribunal Federal de Brasil en fallo de septiembre de 2020 negó la extradición de Saade y fue puesto en libertad. Todo parecía perdido. Hubo un empate en votación de los Magistrados y las normas internas de esa instancia,actuaban a favor del procesado. Fue en ese contexto cuando apareció una señal de alerta desde Brasil.

Martin Mestre, por otra parte, tuvo conocimiento de que Saade había presentado ante las autoridades brasileñas un documento cuyo contenido pretendía inducir a error sobre la prescripción de la pena en Colombia, y ese documento provenía de la Sala Penal del Tribunal Superior de Barranquilla. En ese momento nadie sabía con certeza qué tipo de documento era ni que efectos podía producir en el trámite de extradición. El riesgo era enorme: si prosperaba esa interpretación, el condenado podría recuperar su libertad.

Ante la incertidumbre, Martin decidió buscar ayuda en Colombia y se comunicó con el abogado Raúl Rafael Romero del Río. A partir de ese momento, el jurista asumió la representación de la familia Mestre ante las autoridades colombianas, iniciando una labor destinada a esclarecer lo que realmente estaba ocurriendo dentro del proceso y la solicitud de prescripción que se tramitaba ante el Tribunal Superior de Barranquilla, Sala Penal.

En determinado punto del proceso, la extradición de Saade desde Brasil estuvo a punto de fracasar. Los plazos, los trámites administrativos y las complejidades jurídicas del caso amenazaban con permitir que el condenado recuperara su libertad. El margen de tiempo era mínimo. La posibilidad de que el caso terminara en una impunidad irreversible era real.

Romero del Río impulsó una intensa gestión institucional que permitió activar a diferentes instancias del Estado colombiano. A través de los canales oficiales del Gobierno de Colombia, se promovieron gestiones ante la Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, la representación diplomática colombiana en Brasil – Embajador, y el Ministerio de Justicia y del Derecho de Colombia. El objetivo era uno solo: evitar que la extradición se perdiera por cuestiones de tiempo o por vacíos administrativos.

La coordinación entre las distintas autoridades permitió acelerar decisiones y cerrar las brechas que podían conducir a la liberación del condenado en Brasil. La extradición se logró prácticamente contra el reloj. Por cuestión de horas, Saade estuvo cerca de quedar en libertad. Sin embargo, la presión jurídica e institucional logró consolidar el procedimiento que permitió su traslado a Colombia para responder ante la justicia por el crimen de Nancy Mestre.

No a la dosificación de la pena

La actuación del abogado Romero del Río también tuvo impacto dentro del proceso judicial colombiano. Sus intervenciones contribuyeron a impedir que se produjera una dosificación favorable de la pena que pudiera beneficiar al condenado. Con un trabajo ordenado, persistente y técnicamente estructurado, acompañó a la familia Mestre en una causa que se había convertido ya en un símbolo de resistencia frente a la impunidad.

Ley Nancy Mariana Mestre

Raul Romero del Río participó junto a Martín en la construcción de una iniciativa legislativa orientada a evitar que crímenes de feminicidio puedan quedar impunes por el paso del tiempo. Junto con los congresistas Efraín Cepeda y Karime Cotes, impulsó y contribuyó a redactar la propuesta conocida como Ley Nancy Mestre, una iniciativa que busca evitar la prescripción del feminicidio en Colombia.

Lucha contra todo

He titulado estas líneas “Una lucha contra todo”. Es una frase rotunda que incluye la contienda contra el olvido, debido a que tanto Martin como Nancy, mamá de Nancy Mariana, sintieron y sufrieron el desconsuelo, el vacío como consecuencia de la impunidad, la pasividad e inoperancia de la justicia y de la indiferencia de las autoridades y como lo dice Martin en el libro: «me convertí en un hombre condenado a repetir una y otra vez el mismo diálogo, obligado a contar la misma historia».

Nada, absolutamente nada, ni la extradición de Saade y su correspondiente encarcelamiento en la Cárcel de Valledupar, como tampoco todo el dinero del mundo, podrán hacer regresar a Nancy Mariana a su hogar. Como se lee en la contraportada del libro editado por Planeta “Una lucha contra el olvido”, la vida de Martin durante 30 años fue “una ejemplar historia de valentía y dignidad”, claro, con el apoyo de Dios que lo sostuvo para que no claudicara. La ayuda de Raul, Margarita, Fabio, Bruno, y otras personas, fueron de gran importancia y utilidad; ellos, estuvieron al alcance de Martin.

Lina Orta de Mestre

Con la calma y paciencia que la caracteriza, el consejo y sugerencia oportuna, sin buscar protagonismo pero con mucho amor, la actual esposa de Martin, Lina, estuvo allí, a su lado. De ella es también el triunfo final consistente en traer de vuelta a Saade para pagar la pena impuesta por un Juez en 1996.

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