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Un enuentro de todos los colores políticos en el que se miró el sur

La bancada de amigos de diferentes perfiles como políticos, empresarios y catedráticos se reúnen por varios motivos políticos, económicos y sociales para cerrar con el cumpleaños de Emilio Lébolo.

Por Rafael Sarmiento Coley

Cuando llegaba de sorpresa algunos de los invitados, quedaba atónito por lo insólito que estaba viendo. Un candidato de Cambio Radical (Alfredo Varela), sentado a manteles con un jefe Liberal de tradición y consideración en el Atlántico, Antonio Vallejo, y el empresario Quique Porto.

Eduardo Kauffmann, Dino Lébolo, Josè Abuchaibe, Rafael Sarmiento y Carlos Guerrero

Enseguida aparecían los empresarios Ramón Crespo y Jaime Ochoa, guiados por el anfitrión, Emilio Lébolo Castellanos, quien con sus hijos Dino y Chopping (quien llegó en un vuelo charter desde Panamá, un avión que, según comentaban, es de uno de los panameños más ricos y con quien Chopping tiene fuertes nexos), atendieron de las miles maravillas a los numerosos invitados.

Ramón Crespo, Jaime Ochoa y Emilo Lèbolo

De mesa en mesa se fueron organizando temas, planes, análisis. No faltaron los comentarios sobre el momento de pujanza que vive Barranquilla. Sus proyectos de ampliación y reconstrucción del aeropuerto Ernesto Cortissoz, ahora en manos de un consorcio encabezado por la firma barranquillera Valorcon, del grupo Gerlein.

Y, precisamente, cuando hablaban de ese importante acontecimiento, llegó el senador Roberto Gerlein Echeverría, hermano de Julio Gerlein Echeverría, presidente de Valorcon. Cercano a esta mesa estaban Fuad Rumié con sus hijos Fuad y Roberto. El exalcalde Vicente Noguera Carbonell no cabía de la felicidad. «Porque con las nuevas noticias positivas de nuestro aeropuerto, ahora sí puede ser el hub, una especie de eje articulador de todo el transporte aéreo de Latinoamérica, por las envidiables condiciones geográficas y climatológicas de Barranquilla, por la longitud y calidad de su pista central. en fin, por un mundo de ventajas que tiene el Ernesto Cortissoz».

En verdad ‘Tico’ Noguera dictó una muy amena y bien documentada sobre el transporte aéreo en Barranquilla, Colombia, Sur y Norteamérica y Europa. Habló de los tiempos gratos de Panamá en Barranquilla, cuando la secretaria de gerencia local era la entonces bella, amable y esbelta Vilma Gutiérrez De Piñerez, quien después pasó a ser secretaria de la entonces pujante agencia de publicidad Sonovista de propiedad de Fernando Dávila López y Nancy Botello de Dávila. La sorpresa fue que, de repente, Vilma se perdió de vista, hasta cuando aterrizó de barrigazo, sin conocer un micrófono y sin conocer una grabadora o una consola, como de directora de la emisora de Uninorte, que el rector Jesús Ferro Bayona maneja con un dedo.

No podía faltar en la reunión don Roberto Esper. Qué vitalidad la de este hombre asombroso que a los 92 años dirige a control remoto el periódico que compró en Bogotá, El Espacio, que ya superó en circulación al diario popular de El Tiempo. En la misma mesa se sentó el venerable padre de toda la dinastía Amín: Juan, José, Antonio y el senador Jaime Amín Hernández. Al viejo Juan le harán esta semana un tremendo y muy merecido homenaje en Magangué, como hijo emérito y epónimo de ese activo puerto fluvial.

Hubo también grupos que prefirieron hacerse a una esquina y comentar de pie las cosas de los negocios que están floreciendo y creciendo en Barranquilla. Este grupo de comentaristas económico lo conformaban Eduardo Kauffmann, Dino Lébolo, José Antonio Abuchaibe, Rafael Sarmiento Coley y Carlos Guerrero. Este último, uno de los más contentos con el empuje que muestra la ciudad, pues su nueva empresa es todo un acontecimiento económico con altos rendimientos para sus socios. Poco se fueron reacomodando los empresarios por su parte y los políticos aparte. Para sorpresa de todos, en ambos grupos se hablaba con preocupación que todavía no estén del todo resuelto los problemas del sur del Atlántico. Ahora la sequía tiene en la ruina a los pequeños propietarios de parcelas. Y los pescadores de La Peña (Sabanalarga) cada vez sacan menos mojarras del Guájaro. Conclusión. Algo Hay que hay. Y rápido.

AntonioVallego, AlfredoVarela,EnriquePorto y Rafael Sarmiento

Cuando ya se explicó que era una reunión previa de análisis de todos los temas y de todo lo habido y por haber, se aclaró que no era para tomar partida en favor de ninguna candidatura ni para hacer un realinderamiento político en el Atlántico. Todo lo que está, ya no tiene modificación alguna.

Enseguida el periodista Edgar García Ochoa explicó que el siguiente paso era la celebración del cumpleaños 78 de Emilio Lébolo Castellanos, y como en una escena de un mago, aparecieron unas cumbiamberas que querían desarmarse movimiento hasta el último hueso de su cuerpo delante del cumplementado, que no tuvo más remedio que salir al ruedo y recordar sus tiempos de verbenero.

Después salió, ese sí, un mago con un clarinete que daba los dos sonitos. Clarinete y saxofon, con el magnífico acompañamiento del grupo del consagrado pianista barranquillero Daniel Moncada, quien sobresalió con unos solos extraordinarios vibrando sus dedos sobre las blancas y las negras. Y ahí estaba Chelito De castro, observandolo y aplaudiendo a su colega Daniel Moncada.

Lo que comenzó con un almuerzo para debatir ideas sobre el sur del Atlántico, la autopista al mar, el proyecto del superpuerto de aguas profundas, la recuperación de la navegabilidad del Río Magdalena y el Ernesto Cortissoz, se prolongó toda la tarde en una amena ronda musical con un excelente timbalero y brillantes bongoceros y un magistral imitador de Ray Barreto en la tumbadora.

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