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Un aguacero que se vino de repente y asustó

Donde hizo mayor daño fue en la calle 79 con carrera 57. Allí se adelantan obras para controlar furia de los arroyos. En la 84 también causó inundaciones y por poco se lleva los viejos martilletes.

Por Rafael Sarmiento Coley, Director

Hace dos días, en entrevista con el presidente de la junta de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), Alberto Escolar, señalaba que la situación por el prolongado verano causaba bastante angustia en varias zonas atlanticenses y sitios cercanos a Barranquilla.

Ya la CRA había pasado del Plan A al Plan B para atender la emergencia, con excavaciones de pozos artesanales en varios puntos del departamento y el uso de una veintena de carrotanques para llevar agua a los sitios más críticos.

La Corporación, con un equipo de cartógrafos, expertos de sondeos para verificar los puntos en donde hay ríos subterráneos y ojos de agua no muy profundos, elaboró planos y mapas para acelerar el inicio del Plan B. El plano de los puntos críticos y de la situación real que en general se presentaba en ese momento (hace 24 horas) en el Atlántico era alarmante. (Ver infigrafía «Acciones para enfrentar la sequía».

Circunstancias cambian

 

Este sábado toda esa angustia se despejó con la caída del primer aguacero de considerable densidad, que causó algunos daños que, aunque  leves, son dañinos porque atrasan obras de vital importancia.

Lo primero fue que arrastró tres taxis que, de manera irresponsables deciden metérseles a la corriente sin medir las consecuencia. Y lo segundo fue que en la calle 76 con carrera 47 el conductor de otro carro casi muere ahogado por atrevido.

En cuanto al deterioro en las obras importantes que se adelantan en distintos frentes de Barranquilla, en la calle 79 –que a lo largo de un tramo de unos 700 metros está reventada para colocación de nuevas tuberías y sistemas de recolección de aguas pluviales- en la esquina de la carrera 57 las aguas se represaron e inundaron el garaje de edificios y casas. La fuerte corriente que por allí transcurre arrastró enorme cantidad de material removido y elementos de trabajo con gravilla, cemento, arena y otros implementos costosos, todo lo cual se traduce en pérdidas y atraso para las empresas constructoras-

En la calle 82 con carrera 42H, motos, ciclas y hasta comperos y buses pasaron su sofoco por el inesperado torrencial.

Lo mismo ocurrió en la calle 84, que desde la Olímpica de la 67 se convierte extrañamente en 82 hasta el puente chimbo que construyeron al final, en la carrera 94. Es la obra de mayor magnitud, por cuanto, según lo planificado, debe recoger y encausar en forma subterránea las aguas pluviales. Es un contrato adjudicado y que viene ejecutando la más ancianas de las constructoras de Barranquilla, Sergio Torres Reátiga, quien en los años 50 y 60 del siglo pasado ganaba todos los concursos para la ejecución de pavimentación de calles en Barranquilla. Claro, tenía un ´padrino´ que en esos tiempos era todo un peso pesado de la política local, el entonces senador liberal Carlos Martín Leyes. Con Torres Reátiga esta el exbasquetbolista Carlos Vengal, a quien es bueno sugerirle que se le pegue a la pata a Sergio Torres para que aprenda letra menuda sobre cómo conseguir múltiples contratos, con decenas de frentes de trabajo y cumplirlos todos sin contratiempos. ¿Y cómo lo hace?, preguntó una vez en rueda de prensa el entonces Alcalde de Barranquilla Juan B. Fernández Renowitzky. Lo curioso del caso es que todas las empresas constructoras que competían con Sergio Torres Reática salieron de circulación (un ejemplo, Baron y Macci).

 

Con el agua al cuello

 

Alberto Escolar presidente de la  C.R.A

Vecinos del sector en donde Sergio Torres Reátiga tiene sus martilletes oxidados se quejaron porque todas sus casas se inundaron, por cuanto la acumulación de material sobrante y materiales de trabajo represaron las aguas pluviales, que se desbordaron.

Una de las amas de casa gritaba en plena calle: «¡Y ahora quién me responde por los daños». Asegura que el agua subió al nivel de más de un metro, dañando colchones, estufas, computadores y demás electrodomésticos y muebles.

El aguacero de este viernes azotó fue al norte de la ciudad. El jueves el agua se descuajó sobre el sur y destechó varias casas. En algunas poblaciones atlanticenses del Área Metropolitana de Barranquilla del mismo modo empezó a llover, por lo que los organismos de socorro tuvieron que desempolvar sus uniformes y hacer un llamado a través de los medios de comunicación para que la gente repare sus techos, cambie los amarres o remaches. Y para los conductores el mensaje es que sean prudentes.

En distintas zonas de Barranquilla, de un momento a otro, se crecieron los arroyos.

“Ahora ya no es Plan A ni Plan B. Ahora en la Corporación debemos hacer un cambio total para hacerle frente a las emergencias que se vengan por las fuertes lluvias, sobre lo cual ya de tiempo atrás hemos venido aplicando programas que evitarían inundaciones y daños en varios poblaciones en situación de riesgo. Tenemos otra inforgrafía sobre poblaciones en sectores altamente vulnerables. Y los programas para enfrentar esas situaciones ya están en marcha, con el fin de que, por muy fuerte que sea el invierno, se minimizan los impactos”, puntualizó el presidente de la CRA Alberto Escolar.

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