Icono del sitio La Cháchara

Turcios, el humor y la sencillez

Llegué al caricaturista por una paradoja. Yo estaba haciendo una investigación sobre humor gráfico para mi tesis de grado y, a pesar de que el humor el era el tema, me sentía angustiada.

Por Melissa Ochoa

Si pudiera expresar con palabras la crisis nerviosa que me produjo el reto de entregar la tesis de grado, más fácil sería contar parte de la historia, que me dejó sorpresas, risas y muchos amigos.

A finales de 2012  mi tiempo se consumía frente a la pantalla de un computador y las quejas de los beneficiarios del Icetex que hasta amenazaban con aplicar su conocimientos en artes marciales si no recibían una pronta atención por parte del más alto rango de la institución de quién yo era asistente. Mis neuronas agotadas y nerviosas a punto de colapsar solo se podían enfocar en sustentar mi trabajo de grado a tiempo.

Jaime Garzón

Si bien soy partidaria del voto en blanco, hasta ese momento no tenía visión política muy clara, por lo que decidí aprender la historia política de mi nación desde el humor político y sus diferentes manifestaciones; volví a estudiar sociales desde lo que había enseñado el colegio, hice uso de debates sociales y familiares, cada día consumía al menos 10 videos en YouTube sobre Jaime Garzón para intentar revivirlo, libros sobre el origen del humor y el peligro de la risa, desglosaba los editoriales de Daniel Samper Pizano con quién fantaseaba una entrevista para que me hablara de Lucas calderón caballero “Klim”, el padre del humor político en Colombia, y sobre su hijo Daniel Samper Ospina, de quien no me perdía su columna de opinión en la revista Semana. Aún espero una entrevista. Y es que solo me respondió, y por lo menos lo hizo, un pequeño y esbozado tuit  en el que agradecía mi admiración, y más nunca volví a saber de él, me dejó como las novias de barranca, no digo más. Sin embargo, fue ese el factor decisivo, la ajetreada agenda de los protagonistas de mi ambiciosa investigación la que me llevo a conocer a Omar Figueroa Turcios.

El primer dibujo que vi de Turcios fue la curiosa radiografía de un amigo en común en Facebook, que parecía más un Homero Simpson acuarelado que un homo sapiens y en donde nos compartía un gran hallazgo personal, ¡tenía cerebro de banano!

La curiosa imagen, que me pareció sumamente chistosa, me robó algunas carcajadas y aunque no sabía de quién se trataba si noté el parecido que había entre el dibujo y una piezas de arte que solía ver de reojo en El Heraldo. Siempre notaba un pequeño cuadro con colores esparcidos de diversas maneras en el aburrido papel periódico y la verdad me parecía que estaban hecha por la misma mano, sus obras tienen un estilo y una identidad en el que se le logra distinguir.

Juegos de formas, personajes abstractos y animales de otro planeta, de su mundo particular, era el mundo de Turcios Arte,  un caricaturista colombiano que ha triunfado en el mundo a través de su genial talento, y que ya ha sido publicado por varios medios como El tiempo y el Espectador y por supuesto, un medio familiar que apoya el talento de un grupo de artistas que pintan con el mismo color en sus genes y que hoy celebran su cumpleaños, Lachachara.co.

Turcios se come el tiempo como a las galletas, no deja que el tiempo se lo robe a él, un día está en Estambul, al rato esta en China, luego aparece en su natal Colombia o nos envía atrayentes imágenes desde Alcalá de Henares donde se encuentra radicado junto a su esposa Adriana Mosquera, también caricaturista.

Garzón visto por Turcios.

Fue desde allá, desde el otro lado del mundo, que sacó un poco de su tiempo y respondió mis preguntas sobre el humor gráfico. Compartimos la importancia y la influencia de Klim en la caricatura, también me dijo cómo le hubiera gustado entregarle en vivo a Garzón algunos de los cuadros en sus honor, y que terminó entregándoselos al hermano del humorista, y  sobre cosas que sabía, otras que no mucho o que no le competían, pero de las que quiso explicarme y enseñar como un buen maestro. Sin saber quien era yo en realidad, porque simplemente le mandé la solicitud de amistad y le hablé como a cualquier extraño del “confesadero” como cuando quieres hacer nuevos amigos, y desde un principio así me habló, como un típico colombiano, atento y amable. Yo enviaba las preguntas y a los dos días recibía desde el otro lado del mundo las respuestas necesarias, no era en vivo, por la diferencia de horario y sus responsabilidades.

Pero mi mayor sorpresa fue cuando descubrí su curriculum, después de la euforia con la que corrí a hacerle la entrevista, se me dio por revisar verdaderamente quién era el pintor y puse su nombre en Google. Confieso que si lo hubiera hecho antes, y hubiera visto el título de Profesor Honorifico, hijo Ilustre de Corozal, colombiano y maestro  honorifico de  la universidad de Alcalá de henares en España, así como en La Escuela de Caricatura de Bogotá, con más de 70 premios Internacionales gracias a su trabajo, los viajes alrededor del mundo como jurado, no habría podido hablar tan tranquilamente de Garzón y de cómo fue su encuentro con ese periodista Daniel Samper Pizano, con quién yo necesitaba hablar.

Turcios es todo arte y calidez, ya en Colombia a principios de este año tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, y darme cuenta que se trataba de la misma persona, me regaló un autógrafo en la portada de esa tesis que quedó parecida a un discurso de Policarpa Salavarrieta en medio de un stand comedy, ahí quedo el popular garabato con que firma sus obras.  En la antigua estación del tren de Puerto Colombia, entre acuarelas y óleos secos que lo acompañan de toda la vida “con ese sentimiento que le producen las buenas amistades” ,  en medio de serenatas de coros y de Tunas que le daban la bienvenida y sus seguidores que lo felicitaban por su exposición, que actualmente se encuentra expuesta en las estaciones de Transmetro, acortamos las distancias del internet y el cambio de horario  y me habló de Corozal, de Alcalá de Henares, de cómo fue conquistar  una mujer que ataca el machismo desde la caricatura,  de su familia que son su inspiración,  lo hermoso que se sentía de estar en su casa y de su arte.

Turcios pintando en Puerto Colombia.

No es que exagere con sus caricaturas, porque me contaba que a veces la gente se queja de cómo los retrata de maneras tan cómicas, ¡Es que así son!  Me dice y se ríe, o así nos ve y nos retrata Turcios, un hombre sin daltonismos, que ve en las caras caricaturas, como animales únicos los instrumentos musicales, y una oportunidad para no solo criticar o denunciar a través de sus pulso, también la de proponer y sonreír en medio de la seriedad de las noticias que cohíben, ahí está Turcios, con una pizca de inteligencia nos roba sonrisas, y nos pinta el mundo de colores.

Salir de la versión móvil