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Tubará descuida el turismo de su zona, dice empresario de Playa Abello

Uno de los municipios del Atlántico que tiene mayores atractivos turísticos por las extensiones de playa y acceso al Volcán del Totuma es Tubará. Lo malo es que es muy poca la ayuda que brinda a los hacedores del turismo.

Por Rafael Sarmiento Coley

 

 

Hace algunas semanas Puerto Velero, Caño Dulce, Casa Vieja, Playa Mendoza, Turipaná, Playas Tubará, Puerto Caimán, Palmarito, Santa Verónica y Olas Inn pusieron el grito en el cielo porque la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Corpmagdalena), los metió a todos en un mismo saco, junto con Puerto Mocho (en Las Flores), Salgar, Prado Mar y Puerto Colombia como las playas más sucias del mundo.

La metida de pata del director de Cormagdalena – que es nuevo en el cargo y no tenía ni la menor idea de cómo funciona el Río Magdalena, muy pronto fue aclarada por el propio Gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, y por el director de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico, (CRA), Alberto Escolar. Menos mal.

La abundante basura de plásticos, maderas, ramajes y troncos que se acumulan como consecuencia de todo lo que arrastra el Magdalena desde La Dorada (Caldas), hasta Bocas de Cenizas, no pasa de los primeros kilómetros de playa después del tajamar oriental. Por la simple razón de que, como con certeza y sabiduría lo dijo el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, el mar, como un semidios todopoeroso, no acepta todo lo que los ríos le embuten.

Es muy selectivo. Se queda solo con lo que le sirve para mantener su fuerza vital, su salud intacta y su mundo enriquecido para ser el hábit más grato y nutritivo de miles de especies (flora y fauna), sobre lo cual, es bueno recordarlo, según los más respetados biólogos marinos de varios países, el Mar Caribe es el número uno con la mayor riqueza de flora y fauna. Y la más variada.

No hacen bien los estudios

Sergio Sarmiento, Óscar Figueroa, Rafael Sarmiento Coley y Jorge Mario Sarmiento, conversan con Valentín Pimienta, sobre la falta de apoyo por parte de la alcaldía de Tubará.

Tras la divulgación de las declaraciones del director de Cormagdalena, como era obvio, todos los pequeños empresarios del sector turístico de Puerto Velero hasta Olas Inn pusieron el grito en el cielo.

Esta semana el turno le correspondió al apacible balneario de Playa Abello, vecino de Turipaná y Playa Tubará. Allí su líder es Valentín González, un campesino sabio que lleva 60 años repartidos entre una finca ganadera y maderera en el sector del Bajo de la Habana, y su balneario de Playa Abello.

“Vea como están nuestras playas…limpiecitas- Así permanecen siempre. Porque la poca basura que llega, nosotros mismos nos encargamos de recogerla”, sostiene Valentín. Allí vive con su esposa doña Edith sus hijos y nietos.

«Mire, nosotros no descuidamos jamás la estructura de nuestros quiscos», afirma Valentín Pimienta al director de lachachara.co

“Me duele lo que le tengo que decir. Pero lo digo porque me dio mucha rabia. Yo fui a Tubará, porque esa es nuestra cabecera municipal, a pedirle al Alcalde que, como ya se metió el invierno, nos enviará una máquina para levantar el nivel del camino que permite la entrada de los carros a todas estas playas. Me dijo: ‘Hombe, Valentín, yo lo haría con mucho gusto, pero es que no tengo presupuesto para el combustible de esa máquina’.

“Si ese es el problema, dígame cuánto cuesta ese combustible y yo lo aporto, porque lo importante es garantizarles a los turistas una entrada segura. ¿Cuánto vale eso? Me dijo que cien mil pesos. Se los di. Recuerdo que fueron dos billeticos de a cincuenta mil. Eso fue hace como cuatro semana. ¡Todavía estamos esperando la máquina!”, dice Valentín, muy dolido por la conducta del alcalde tubareño.

 

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