Ana Mercedes Plata, mejor conocida como ´doña Mechas´, narra la forma en que saltó a la fama por seguir a Juan Manuel Santos.
Por Chachareros y AFP
“Oiga, yo ya tengo 85 años, vivo tranquilita en el barrio San Antonio de Villavicencio, y un buen día mi vecina Liliana González, por tomarme el pelo porque pensaba que me le iba a correr, me dijo que me haría un video en el cual dije que votaría por ´Juanpa´ (Juan Manuel Santos) y no por ´Zurriaga´ (Óscar Iván Zuluaga). Ahí comenzó todo”, narra, despacio, ahorrando el poco oxígeno de Bogotá que llega a sus pulmones y a su cerebro.
En pocas horas las redes sociales estaban invadidas por el mensaje de doña Mechas. Y días después el propio presidente-candidato Juan Manuel Santos fue a visitarla a Villavicencio, en donde vive en casa arrendada en el barrio San Antonio. A lo mejor todo este boom permitirá que Santos, ahora en su segundo mandato, le consiga vivienda propia a un personaje mediático que fue de enorme importancia para su campaña, porque proyectó la imagen de un hombre popular, positivo y carismático.
Había dudas para el viaje de doña Mechas a la posesión de su amigo ´Juanpa´. A sus 85 años “el mango (el corazón) empieza a fallarle, además, ella sufre de presión arterial alta y todo eso se acumuló”, dice Yolanda Plata, una de sus hijas.
Desde hace tres semanas, cuando le sobrevino la crisis cardíaca, la atiende el médico Ángel Mejía, quien finalmente, el miércoles le dijo a Ana Mercedes Plata que podía dormir tranquila, pues, el jueves estaría en la posesión de Santos.
Doña ‘Mechas’ se vino con una delegación que la cuidaba como una recién nacida. El grupo estaba encabezado por el gobernador del Meta, Alan Jara. Ya en Bogotá, no faltó, desde el Presidente Santos, ministros, congresistas y turistas, quien no se quisiera tomar foto con ella. Hasta el Rey Juan Carlos I posó con la mujer que hace unas semanas impactó a los colombianos con aquel insólito video casero.
“Yo no quiero que mis nietos vivan esta tragedia que hemos vivido nosotros con tantas guerras. Le pido a la guerrilla con toda la sinceridad de este cansado corazón de vieja, que por amor a Dios, dejen de seguir haciéndole daño a la gente. Nos están matando a nosotros los ancianos, a los niños, a nuestros hijos, a los hombres útiles para el campo y para crear la riqueza de este país”, sostiene Ana Mercedes.
Con un lenguaje muy similar al que utilizó en el video sobre ‘Juanpa’, doña ‘Mechas’ también dijo que “nosotros, los buenos, debemos abrirles los brazos a ellos ( a los guerrilleros), así nos hayan hecho mucho mal”. Ataviada con un traje azul vivo, elegante, que estrenaba, y unos zapatos de charol negros, justos para la ocasión, pero todavía fatigada por los rastros que le dejó un infarto hace apenas dos semanas, doña ‘Mechas’ llegó a la plaza Núñez, con otros 2.000 invitados para testimoniar la posesión del mandatario.
Desde este jueves en la mañana, Santos la había llamado por teléfono para confirmar su asistencia, con tan mala suerte que cuando timbró el celular a ella le sobrevino un quebranto de salud que la dejó sin aliento y la comunicación se perdió.
Como buena campesina, vino a Bogotá a lo que vino, no a ver vitrinas, sino a la ceremonia de posesión de su amigo Santos y llegó con suficiente tiempo de la mano de su hija, Yolanda Plata, quien la asiste con especial atención. Tenía frío y a eso de las cinco de la tarde, cuando corría un viento helado por el lugar, lamentó haber dejado los sacos en el carro que la transportó desde Villavicencio hasta Bogotá. En la tarima, entre el Capitolio y la Casa de Nariño, compartió silla con ministros, embajadores y empresarios. Y, desde que llegó, fue el personaje. Se le veía radiante. Feliz. A veces como que no entendía por qué todo el mundo quería saludarla.
Cuando el presidente Santos caminaba por la alfombra roja desde la Casa de Nariño hasta la tarima habilitada para asumir el mando, pasó a unos 10 metros de ella y la saludó llevándose su mano derecha sobre el pecho, gesto que acompañó con una sonrisa y una inclinación de cabeza en muestra de gratitud. Ella levantó su mano, sonrió y le agradeció el saludo.
Los guardias de seguridad le advirtieron a la hija de ‘Mechas’ que estuviera atenta para que no se asustara con los 21 cañonazos con que se suele celebrar el comienzo del mandato.
Apenas terminó la ceremonia de rigor, llegó hasta su puesto la secretaria privada del Presidente, María Isabel Nieto, para atenderla. En el recorrido, decenas de personas la interrumpieron para tomarse fotos a su lado. Ella aceptaba las invitaciones y sonreía. Aunque había varios jefes de Estado invitados en el lugar, fue ella una de las personas que más miradas se robó de los asistentes.
Deploró que el episodio del video grabado sin sospechar, y con tal impacto, la hubiera alejado de su sobrina, hija de un hermano suyo, por razones políticas. Ella apoyaba a ‘Zurriaga’. Cuando se le preguntó qué era lo que más le había gustado del discurso del Presidente, y sin rodeos exclamó poniendo sus manos en actitud de oración: “¡Pues la paz!”.