A sus 12 años de edad, Antonio Manuel* pasó en Rebolo el susto de su vida, cuando estuvo a punto de convertirse en un ‘falso positivo’.
Antonio Manuel* miraba el partido de fútbol, concentrado, porque el Deportivo La Unión, su equipo, perdía uno a cero. Eran las cuatro de la tarde del domingo 5 de mayo. Antonio Manuel* sentía a su espalda la salsa brava habitual del Estadero Richy, en donde los contertulios –todos adultos porque a la entrada hay un letrero bien grande que dice: Prohibida la entrada a menores y personas con armas- a esa hora del domingo toman cerveza y bailan solitarios sus recuerdos. Alegres o tristes. Pero son sus recuerdos.
Elevado en esos pensamientos estaba Antonio Manuel*, un niño de 12 años de edad que estudia y trabaja, cuando de repente unas manos como tenazas lo sacaron de su ensueño, lo alzaron como una pluma y lo llevaron por los aires al interior del Estadero Richy. Lo sentaron en una de las sillas del lugar. Le pusieron unas esposas en las muñecas y le tomaron varias fotos.
Lo único que, en medio de su confusión, distinguió claramente era que estaba en manos de un señor de la Policía que tenía una placa en el pecho que decía: Johnatan Santana, Subteniente. Miró hacia afuera y vio a otros agentes y una patrulla, la número 578136.
Presa de pánico empezó a gritar a pedir auxilio. Entones otro de los uniformados le haló la oreja y le ordenó que se callara. El subteniente Santana le gritó a Iván Ricardo, propietario del Estadero: “ahora sí te vas a joder, porque te acusaré de estar permitiendo entrada a menores, a quienes les vendes licor y eso da para cierre, multa y hasta cárcel”.
Richy Salsa es uno de los sitios de entretenimiento con mayor tradición en Rebolo, con más de 30 años de existencia, ubicado en la calle 16 con carrera 29 esquina, frente a la popular cancha “La gota de leche”. Los clientes que allí se encontraban el domingo atestiguan que allí nunca se ha presentado una riña, ni cualquier otro hecho condenable. Por eso se extrañaron cuando miembros activos de la Policía ejecutaron aquel procedimiento que para Iván Ricardo Tejada (Propietario) y los clientes que allí se hallaban, (en su mayoría, personas mayores de 40 años), fue desfasado, dado que por la manera hostil de accionar de los agentes, ocasionó la alteración del ambiente del lugar.
[caption id="attachment_725" align="alignright" width="300"]Asegura Iván Ricardo que el equipo sonaba a medio volumen, “porque yo tengo un sonómetro que me permite medir los decibeles para no pasarme de lo que resiste el oído humano. El oficial grabó todo con su celular. Y mi hijo, ante eso, también empezó a grabar con su teléfono inteligente. El oficial se lo arrebató y se lo llevó. Mejor dicho, se lo robó de frente. Al niño que esposaron frente a la cancha y lo trajeron acá, lo soltaron antes de llegar al Centro de Atención Inmediata de la Policía (CAI) del sector”.
Iván Ricardo Tejada afirma tener los documentos del establecimiento en regla y haberlos presentado y denuncia que hay una persecución contra su establecimiento, el cual está candidatizado a ser declarado patrimonio cultural de la ciudad.
Ese día intentaba celebrar allí José Luis Arias, delegado de la Junta de Acción Comunal de Rebolo, el 17 aniversario con su compañera sentimental, quien narró el susto de haber tenido que presenciar el mal procedimiento policial, viéndose obligados a huir del lugar por la gresca ocasionada.
*Nombre ficticio para proteger la identidad del menor de edad.]]>