Ante las reacciones generadas por el reciente incremento en el precio de la boleta, el Zoológico de Barranquilla informa que el ajuste tarifario obedece principalmente al aumento significativo del salario mínimo en Colombia y a una estructura de costos intensiva en personal.
Casi el 50 % de los gastos del Zoológico corresponde a talento humano altamente calificado —cuidadores, veterinarios, zootecnistas, biólogos, educadores y personal de apoyo— y a los costos directamente asociados al bienestar animal, como alimentos, medicamentos, insumos médicos y exámenes paraclínicos, indispensables para una operación responsable.
Esta operación es permanente e independiente de que el Zoológico esté abierto o no al público, porque implica el cuidado diario de 700 seres vivos. A esto se suman otros costos también presionados por el aumento salarial, como vigilancia, y un mantenimiento cada vez más costoso, debido a una infraestructura con más de 70 años de antigüedad.
En contraste, cerca del 70 % de los ingresos proviene de la boletería, lo que hace que la sostenibilidad financiera del Zoológico dependa de manera crítica de la visitación.
Ajustes en las tarifas para el 2026:
Boleta general: $42.900
Boleta niños (que midan entre 80 y 150 cm): $36.900
Niños que midan menos de 80 cm: gratis
Este ajuste tarifario se da en un contexto complejo. El Zoológico de Barranquilla cumple un rol fundamental para la ciudad y la región: garantiza el bienestar de cerca de animales que no podrían sobrevivir en la naturaleza —en su mayoría rescatados del tráfico ilegal de fauna silvestre o de situaciones de maltrato—; desarrolla educación ambiental y científica para miles de niños, jóvenes y familias; impulsa investigación aplicada, que se traduce en mejores prácticas y en la protección de especies y ecosistemas amenazados; y lidera proyectos de conservación de la biodiversidad con alcance nacional.
El traslado: Una deuda histórica sin resolver
Sin embargo, es necesario decirlo con claridad: el Zoológico, ubicado en el mismo lugar desde hace más de 70 años, ya no puede sostenerse en las condiciones actuales. El espacio reducido limita el cumplimiento pleno de estándares nacionales e internacionales, y el desarrollo de novedades animales y otras atracciones que permitan diversificar y aumentar los ingresos.
Esta no es una conclusión reciente. Desde hace más de 30 años se ha señalado el traslado como la única alternativa estructural viable. El diagnóstico es conocido y reiterado. Lo que ha faltado no es claridad técnica, sino decisión. Hoy, el margen de espera se agotó. El traslado implica suelo, inversión, planeación y un compromiso público y privado de largo plazo, y debe asumirse, sin más dilaciones, como una decisión de ciudad.
Como consecuencia, el déficit de visitación y de ingresos se profundiza año tras año, y el modelo actual ya es insostenible.
Por ello, este comunicado no sólo informa un ajuste tarifario. Es una invitación abierta a un debate necesario y urgente:
¿Debe Barranquilla seguir teniendo un zoológico?
¿Y qué implica esto en términos de compromiso articulado entre el sector público y el sector privado?
Un zoológico moderno genera beneficios educativos, ambientales, culturales, científicos y turísticos, y constituye un activo estratégico para la ciudad, cuando existe una visión compartida de largo plazo, gobernanza y financiación estable.
El futuro del Zoológico de Barranquilla es, en el fondo, una conversación sobre el tipo de ciudad que queremos ser.



















