La primera ve que me monté en un tren era muy niña… Si yo viajé de niña en el legendario tren que paraba en Santa Marta y Ciénaga…tal vez retraté con mis ojos a una de las víctimas de la explosión del carrotanque lleno de gasolina.
Por María Schaeffer
fotos : María Schaeffer @Malugraphicsphotography
Era muy niña en esa época como para entender la magnitud de lo que vi en ese camino de esperanza por una nueva vida en la ciudad de la luna, Barranquilla. Ya en esos tiempos la carretera olía a materia descompuesta… ¿O era tal vez el olor putrefacto del futuro? Si… El futuro de Tasajera que su gente todavía estaba lejos de imaginar el proceso de desintegración de la moral de su pueblo pescador y de la política ladrona que los ha dejado abandonados y sin salida.
Fué en esa carretera cuando ví mi primer cangrejo. Pero no vi uno.., vi cientos, miles de cangrejos que huían hacia el mar… y otros desorientados buscan los manglares que poco a poco se secaban o salinizaban haciendo imposible la supervivencia de la especies nativas. Culebras, cangrejos, pájaros emigraban en todas direcciones a buscar nuevos medio ambientes en donde sobrevivir… Los animales fueron mas sabios que los habitantes de Tasajera… Con el manglar se fue la riqueza de la pesca… Ahora necesitaban ir mas adentro en el Océano mas adentro de la ciénaga..

La construcción de la carretera Barranquilla-Ciénaga fue el comienzo de la tragedia para los habitantes de Tasajera, Puebloviejo y demás pueblos de pescadores que siempre vivieron de la riqueza fáunica del generoso cuerpo de agua.
Lo recuerdo como una fotografía gastada por el tiempo… ¡qué viaje tan triste y mágico!!. Con mi madre y mis hermanos emprendimos el viaje del interior hacia la costa en busca de nuestra tierra prometida Barranquilla. También por primera vez yo viajaría días después por la carretera que estaba siendo construida en nombre del progreso pero que nació sobre los cimientos de la catástrofe ecológica mas grande de Colombia y que al mismo tiempo catapultó en la pobreza los pueblos y veredas dependientes de la pesca.
Río Magdalena, que nunca te pones viejo
Desde el ferry recuerdo muy vívidamente el vaivén de las aguas un pico borrascosas del río Magdalena. Nunca olvidaré los trabajadores colgando de los arneses durante la construcción del puente ‘Laureano Gomez´, ( nombre impuesto por decreto por el gobierno de entonces, pero bautizado de antemano por el pueblo como «Puente Alberto Pumarenjo», dirigente barranquillero que fue el gestor de dicha obra, y así se denomina hoy),
Todas esas memorias de mi niñez, colegio, universidad, trabajos y amistades me hicieron regresar a Barranquilla.
Después de visitar a mi madre en 2016 me moría por visitar de nuevo al Magdalena. Pero, ¿Por Dios, qué es lo que pasa con nuestro pasado que plagado de sufrimientos siempre encontramos la forma de caminar entre memorias dolorosas y violentas? Bueno pero esa es otra historia.
La historia de hoy es Tasajera. Por cuestiones de trabajo fui testigo de la vida dura de las poblaciones de la Ciénaga Grande y, por supuesto, Tasajera. Queriendo escapar de mi presente quería volver a recorrer los lugares que visité muchas décadas atrás… Quería viajar al Rodadero, Santa Marta y Ciénaga.
Felices con mis amigas hacíamos paradas en todas partes y, en medio del calor desesperante, respiraba profundo para poder memorizar cada punto, cada olor , cada árbol vivo o seco… Y mi pregunta como niño chuiquitito era a cerca de cuánto faltaba para llegar a los puestos de los jugos y los fritos…. Entonces, de repente, comencé a sentir miedo… Hacía muchos años que no sentía miedo…¿Qué pasaba? ¿Por qué el tráfico se detenía? Nadie venía en la dirección opuesta y un escalofrío comenzó a rodarme por la espalda… ¿Qué pasa? Le pregunté a mi hermano. ¿Qué es? Y yo ya casi con lágrimas en los ojos mi hermano como buen costeño me tranquilizó… Eso no es nada… puede ser un asalto, o un accidente o una parada de revisión de la guerrilla…
A veces pasa…

«Hoy se puede repetir como el tema vallenato: ¡Qué vida tan triste, qué pueblo tanto solo; me muero mil veces, en cada recodo».
Entonces toda la historia de mi vida pasó por mi cabeza… Y me dije a mi misma ‘qué bruta… Esto me pasa por andar de aventurera… Yo que acababa de viajar miles de millas desde USA, yo que esperé décadas para regresar a mi querida tierra… Yo que escogí el día… La hora de salida del 24 de abril del 2016 a las 10 A.M para pasar por la carretera con problemas?… Será que habría escogido el día de mi muerte? Si estaba en medio de la vía Barranquilla- Santa Marta en medio de un calor insoportable y en un atasco de tráfico sin poder ir ni p’lante, ni p’atrás. Y miraba con ansiedad el Mar Caribe a la izquierda y al manglar medio seco a la derecha…
Mis acompañantes me tranquilizaron, pero no sin antes aconsejarme que escondiera mi pasaporte; por si acaso… Me decían que si la policía o nadie venía en dirección contraria era porque realmente no había problema. Una, hora, dos horas, tres horas… Una eternidad de espera… Ya eran las 4 de la tarde… El calor alucinante, el susto, el hambre , el miedo cada vez nos convencía que teníamos que devolvernos. Pero mi hermano, en su juventud que fue chofer de bus en Fundación, me decía que no era nada… que devolvernos no tenía sentido… mas y mas carros hacían la u de regreso a Barranquilla.
Todos nos hacían señas de que deberíamos devolvernos. Que ojo mucho cuidado que hay una protesta en Tasajera. Finalmente comenzamos a salir del automóvil a hablar con otros conductores. La carretera está bloqueada, nos decían. «¡No, no! es mejor que se devuelvan… No pueden pasar, es más, no han dejado pasar ni a un policía… Hay una protesta… Están peleando por agua, quieren agua, que pueblo tan jodón…Este pueblo pedigüeño y buscapleitos que queda entre la ciénaga y el mar… Este pueblo fregón situado entre dos ciudades pujantes… Sí señor. Tasajera está en el medio sin agua, educación ni trabajo; ¿Qué tal? Es el paso obligatorio de los turistas del mundo… Si Tasajera se ha muerto de sed muchas veces, y también de pobreza y porquería , sus niños no tienen agua limpia para tomar, las madres no tienen agua para cocinar… Un pueblo que algunos llaman hoy flojo, ignorante y criminal…
Y volvamos a mi viaje… La gente nos decía que no que ya habían llamado al ejército y que podría haber gente armada entre los sublevados, pues no dejarían pasar a nadie por la carretera hasta que llegara el camión cisterna…
Seguimos a paso de tortuga unos 30 minutos más y esta vez el terror se apoderó de todos cuando volvimos a parar y preguntar a cerca del avance de la situación… Han comenzado a quemar llantas… Asi que, ojo la cosa es peligrosa. Entonces miré enfrente de mi carro, en la fila enfrente de nosotros… Como una premonición una imagen que nunca olvidaré… Una imagen de esas que se te pegan en la mente.. Sí… Enfrente de nosotros estaba un tanque gigante, un camión de esos que transportan gasolina. Me quedé muda… Están quemando llantas. ¡Dios mío !… Y me preguntaba con angustia… ¿Qué pasaría si el camión coge una chispa?

«La calcomanía del taxi amarillo, ‘Dios conmigo’, me tranquilizó, después de ver pasar a centímetros de mi ventanilla esa bomba de tiempo como la de la reciente tragedia».
¿Fue una premonición? Un dejavú? ¿O sólo mi presente donde por el destino mis horas estarían contadas? Entonces vi el taxi amarillo y leí la calcomanía y me tranquilicé… Tomé la foto en medio de las protesta de los acompañantes que me dijeron que me iban a dar un palazo por la cámara… Y yo les contesté… Ellos quieren tan poco; sólo quieren agua para tener una vida mejor, para tener hielo y preservar la pesca, para prevenir enfermedades y vivir una vida humana y sanitaria….
Finalmente el Ejército llegó y le comunicó a los protestantes que el agua ya estaba llegando; que el camión cisterna estaba ya muy cerca. Nos dejaron pasar a la hora de las ultimas luces del atardecer… pasamos al principio muy despacito y después a mil siguiendo las ordenes del ejercito en la carretera. Las circunstancias no me permitieron tomar fotos… Pero yo con un cámara soy peligrosa… saqué medio cuerpo para tomar esta foto De Desesperanza que lo dice todo…
Foto Maria Schaeffer
Tasajera es nuestra visión del futuro, es lo que seremos si seguimos en camino del no me importa. Es por donde todos pasamos sintiéndonos culpables, pero sin hacer nada. Tasajera es el pecado original de la codicia, la indiferencia, la corrupción, y nuestra inercia. Por eso todo el mundo la pasa, rápido sin mirar atrás, asî como yo, asî como tu que vives cerca cómodamente a solo dos horas en cada dirección… Porque todo el mundo sabe donde queda ‘este pueblo olvidado enfrente de nuestras narices.
Y hoy, en medio de ésta pandemia real o no… Nos sentimos solos, olvidados, controlados, impotentes, en medio de nuestro hogar comfortable…. Y otra vez Tasajera me mostró el infierno…. Que historia desgarradora la de esta ultima semana. Hasta cuando vamos a entender que nuestra fortaleza depende del mas débil? Que el que no tiene nada que perder es rapaz como el león? Y que indolente fui como todos los que pasan por ahí, que en medio de la protesta del 2016 pensé que Dios estaba conmigo que el mensaje en el taxi amarillo era para mí. Que quien necesita a Dios y a todos nosotros es este pueblo porque si salvamos a Tasajera nos salvamos todos.











