Por: Cecilia Gil Barvo (Abogada e investigadora cultural de San Juan de Betulia, Sucre)
BETULIA, LETRAS PARA UN DESPERTAR
El sábado 19 de noviembre de 2022 se entregó un regalo especial para el municipio, y para entenderlo hay que dar vueltas a la manivela de la historia: Mucho tiempo ha pasado desde aquellos días en que los abuelos forjaron un sentido de comunidad para trascender basado en el civismo y en las causas compartidas. Reinados, bonos, rifas, bailes (con sus respectivas poninas), entre otros, hicieron posible el equipamiento y la solución a las tantas problemáticas y necesidades del entonces corregimiento para la década del 60.
Así sus habitantes cavaron pozos para abastecimiento de agua; construyeron el centro de salud, el templo parroquial y hasta la fase inicial de la electrificación, al punto de que una delegación de betulianos fue al gobernador de entonces, Apolinar Díaz Callejas, quien los recibió exponiendo la precaria situación del nuevo Departamento y que no había ni un peso para nada; a lo que la alegre comitiva le aclaró que estabanallí para invitarle a la inauguración del fluido eléctrico logrado con autogestión. “Hágase la luz”, fue lo que dijo Apolinar en su discurso.
Es por ello que el ese 19 de noviembre trajo una ilusión nueva, como de pueblo estrenando himno, cuando inauguraron las letras con el nombre de la población, fruto de una gestión transparente y participativa en la que muchos aportaron para ver el nombre de su amor a multicolores: BETULIA. Quedó ubicado en el parque central, que este mismo batallón de voluntarios,que se han llamado Los Amigos del Parque, había embellecido previamente.
CON GANAS DE MÁS, PARÍS PUEDE ESPERAR
Las sabanas del Bolívar grande tienen en las casas de palma un sello de ancestralidad y esencia que no se desecha tan fácil ni con el paso del tiempo. Las casas de techo de palma amarga y de paredes de caña con revestimiento de boñiga de vaca siguen valientes y en resistencia, marcando un mapa de sentidos y significados que conectan con el ayer. Betulia, el casco urbano, tiene muchas de ellas que perviven con su pregón de memorias, sus relatos de patio y un corredor cómplice para la conversa espontánea.
Pasa entonces que embellecer el parque con paisajismo de naturaleza y las letras fueron un detonante de motivaciones. Óscar Ortega Gil, sus hermanas Alba Marina y Carmen Estela; sus sobrinos, José Mario y Catalina Torres; y muchos de la comunidad como Jairo Javier y María Paula Buelvas Gil, y Albeiro Mendoza, entre otros, sabían que eran capaces de más: De otra gesta con mayor alcance y vigor que pusiera en el centro de las buenas noticias a la gente betuliana.
El esplendor de la Ciudad Luz, la imponencia de la Torre Eiffel y la caminata por Champs Elysees quedaron en remojo dentro del corazón de Óscar Ortega, publicista, fotógrafo y viajero del mundo residenciado en París;porque la gratitud de los betulianos le aplazó su fecha de regreso para liderar una nueva apuesta social: pintar la primera casa de La Ruta del Color.
“Volver a reactivar el amor por Betulia. Creo que había un abandono de muchos años, de desgano, de que a nadie le importaba nada y la idea esempezar a reactivar esto bonito que tiene Betulia: un pueblo tan alegre y hacerlo conocido a través de la alegría y el color. Así se empezó con lo de las letras, que fue realmente con algo tan chiquito me impresiona los cambios que puede haber y cómo la gente se ha apropiado de eso y todo empezó por ahí.Por recuperar el parque que estaba en abandono total, lleno de basuras, y querer de nuevo a Betulia”, así resume Óscar.
Ese amor reactivado incluye reconocer y valorar nuestras raíces. Y pasa que el legado de palma y bahareque transita por muchas generaciones y por ello despertar el orgullo de tener una, de habitar en su adentro de frescor y paz; casas de belleza única que se pegan al alma como una imagen auténtica, armoniosa y serena. Como ha dicho Óscar, que la canción de Betulia difiera del clásico vallenato “ya no hay casitas de bahareque”, porque aquí sí hay, en el centro de la sabana, en la tierra del cantor Geño Gil, las quieren y las valoran por muy bellas, por muy nuestras.
LAS TRES PRIMERAS CASAS: UN LIENZO PARA LA CREATIVIDAD
La primeracasa intervenida es la de la familia Severiche Pérez. Ubicada en una bisagra estratégica que une la Plaza de la Cruz con la Plaza-Parque principal, tiene entre horcones casi nueve décadas de testimoniar la historia de Betulia. Las hermanas Carmen y Enith atravesaron el laberinto de emociones de ser los primeros en esta experiencia social y, sin proponérselo, constituyen a su vivienda en el referente para las siguientes. Pues la casa de los descendientes don Chepe Severiche y doña Chefa Pérez revivió sus memorias en la suave brisa de enero, abriendo el año 2023 con nuevos colores y pájaros y flores tatuados en la página en blanco de sus paredes.
El pasado 3 de abril es reiniciada la Ruta del Color,ya con Óscar en París. Y la joven Edilia Rosa Jaraba Avilez -sabiendodel valor sentimental de la casa de sus abuelos Cristo y Rosita-contacta a Los Amigos del Parque. Así que la casa Avilez Gil presenta los colores y las formas de un África imaginado.Esta segunda casa intervenida, por su ubicación en la calle Real, les dice a los paseantes que algo bueno está pasando en Betulia. Enseguida, la familia vecina, los Rodríguez Gil,abren el lienzo de la casa-hogar de amor y virtud de los abuelos don Mane Gil -el poeta- y doña Adelina De Hoyos. Esta tercera casa pone en vuelo mariposas amarillas para que nuevos Mauricios Babilonias forjen historias de amor realizables y benditos.
Son las tres primeras casas de La Ruta del Color,están ubicadas en el barrio central del casco urbano betuliano. Pero la suma de manos y corazones involucra muchas más legendarias casas de palma y bahareque del pueblo. A partir de los diseños de Óscar, que los manda desde París, los Amigos del Parque los van plasmando en las fachadas de bahareque, con el propósito de constituir una ruta cultural que promueva el turismo de experiencias y saberes basado en el colorido maravilloso hecho por talento totalmente betuliano.
Esta iniciativa, que creemos de gran originalidad y como pocas en el país, puso la muestra en la primera casa y se avanza con la particularidad de que para las siguientes han sido sus propietarios los que han contactado a los promotores de La Ruta del Color costeando ellos mismos la pintura. Y ya los Amigos del Parque están en gestión para intervenir aquellas en que los propietarios requieran apoyo. La acción complementaria es difundir esta ruta de casas embellecidas por este ejercicio ciudadano y que los propietarios puedan contar a los visitantes las memorias de las casas, las historias que le otorgan valor a estos patrimonios vernáculos; y que también puedan ofertar productos que los turistas puedan adquirir.
En buena hora, vibrante está el alma betuliana ahora que los descendientes recorren los pasos de civismo y solidaridad forjados por sus mayores. Bravo por Óscar y por los Amigos del Parque, y por todos los que suman manos y corazones para una labor que es himno de amor a Betulia, esperanza incrustada en las sabanas del Sucre inmortal.
