Este fin de semana se completa la Ruta Sur edición 2019, una iniciativa liderada por el Ministerio de Cultura de Colombia con el fin de descentralizar las musicalidades, crear redes, alianzas y descubrir los sonidos escondidos en las regiones.
Un grupo de emprendimiento de 15 programadores musicales, directores de festivales, institutos culturales y periodistas es el encargado de saborearse a las 33 agrupaciones elegidas por curadores nacionales.
En el showcase de Barranquilla, apoyado por la Secretaría distrital de Cultura, ocho bandas se encargaron de mostrar que en Curramba la Bella – me atrevo a decir- se hace la música más sabrosa de Colombia.
El viaje musical comenzó con la propuesta de Emje Rose en compañía de la Sonora Sabrosa. La joven barranquillera compone y toca la guitarra eléctrica, evocando en su canto al Caribe con letras sobre el bocachico salao’, el Mar y el corozo. Su música refleja destellos de champeta y afrobeat. “Somos amor, paz y perdón”, dijo ante el público que desde las tres en punto de la tarde llegó al encuentro musical.
Instrumentos: guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería, congas, bongos, sintetizador y voz.
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El segundo al ruedo fue Noblezza, artista oriundo de Plato, Magdalena, hijo adoptivo de Barranquilla desde hace varios años. Maneja con versatilidad el rap, tirando versos atrevidos y graciosos que describen con estilo característico la idiosincrasia de la región. Su flow se destaca y muestra un contenido interesante que se diferencia con otras propuestas urbanas. La suya en particular se podría catalogar como cumbia urbana, aunque juega también entre las aguas del reggae y el hip hop.
Instrumentos: batería, guitarra eléctrica, tornamesa y voces.
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¿Qué opinan los programadores invitados?
Luego de tres horas y media de goce musical, el grupo de emprendimiento enviado por Mincultura exaltó el alto nivel de las ocho agrupaciones que representaron a Barranquilla en la Ruta Sur. Antes de llegar a la ciudad la caravana circuló por Armenia, Manizales, Cartagena y Pereira. Santa Marta completará la lista. “Estoy fascinado por la diversidad musical del país. Se supone que el Caribe tiene una identidad, pero más bien reúne múltiples identidades y eso se refleja en su sonoridad”, resaltó Gareth Gordon, Gerente de Música del Idartes de Bogotá. El directivo -original de Belfast- tiene como misión llevar información de cada grupo a los programadores de los festivales Rock al Parque, Colombia al Parque, Jazz al Parque, Hip Hop al Parque y Salsa al Parque. “La propuesta del grupo de emprendimiento de MinCultura tiene mucho alcance en la medida que podamos ir llegando a más poblaciones, generar redes y ver cómo impulsan sus iniciativas musicales los grupos, entre ellos mismos, e inician procesos de intercambio con las regiones”, sostuvo Irene Criollo, Representante de Sonparei, Somos lo que Sonamos, iniciativa de fortalecimiento de los procesos de las músicas independientes en Barranquilla. “Creo que Barranquilla está en un alto momento creativo. Me gustó mucho ver jóvenes explorando folclor, mezclándolo con electrónica y otros ritmos más modernos. Creo que hay mucho material para futuro y es algo que le hacía falta al país, esa apropiación de la raíz”, puntualizó Rafael Echeverry, programador del Festival Grita Manizales (rock). Por su parte, Felipe Grajales, Director del Festival Altavoz de Medellín (rock), considera que lo más importante de Ruta Sur es “sacarnos de nuestras regiones y descentralizarnos; mirar qué está pasando en todo el país. Como programadores nos permite darle variedad a los festivales y otros espacios y a las bandas les permite circular”. “Lo que más destaco de la ruta es que tenemos la oportunidad de conocer grupos que jamás hemos escuchado y que tal vez no llegan a los mercados culturales. Alrededor de las ciudades nos enteramos de la escena, no solo de las bandas elegidos para la ruta sino otras que llegan también a dejar su música”, compartió Virgilio Rodríguez, representante del Sello Discográfico EM Records y programador del Festival el Toque del Sábado en Santa Marta (nuevas sonoridades, música independiente y alternativa). “Para nosotros es muy importante entablar contactos con artistas que sean auténticos, que sean representativos de la identidad de su región, que estén íntimamente relacionados con el territorio y por lo tanto, creo que hay un click entre lo que el festival busca y lo que Barranquilla tiene para compartirnos”, precisó Doménico Dimarco representante de Pie de Cuesta y Bucaramanga; Programador del Festival de la Tigra. Sobre la música en Colombia, compartió el siguiente pensamiento: “lo lindo de nuestra diversidad es que es auténtica, autóctona; somos diversos porque así somos como personas: multiétnicos, tenemos múltiples identidades, y eso sale en nuestra música. Un viaje musical por Colombia ofrece experiencias de la más diferente índole. Así mismo, me gustaría que se profundizara el hecho de que la música es y debería ser un mecanismo para pensarnos como sociedad, para hablar de nuestra realidad, para transformarnos en lo que queremos ser. Me uno a esa reflexión alrededor del rol y poder de la música, sabiendo que por medio de ella, cientos de colombianos han trazado caminos de representación, identidad, cultura y -por qué no- de amor. En un mundo en donde abunda la injusticia, la violencia, la mala educación, el ser humano se sirve del arte, de la creatividad para encontrar otras salidas. Si hay una historia esperanzadora que ha forjado el país, si hay algo que engrandece a esta tierra, por dentro y por fuera, es su música. Jennifer Cabana*, periodista cultural Jennifer.cabana@gmail.com Instagram : @Jennifercabana54]]>