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Roberto Leighton, pasión por la pintura y Junior

Lleva 35 años en el mundo del arte.

Por: Francisco Figueroa Turcios

Roberto Leighton, excelente artista

Roberto leighton Arrieta estaba programado para vestirse de blanco de la cabeza a los pies: cadete de la marina.

Desde muy joven se inclinó por esta profesión, por lo que cuando culminó el bachillerato en el colegio Simón Bolívar no dudó en ingresar a la Base Naval. Ese sueño fue efímero: Al poco tiempo descubrió que esa no era la hoja de ruta en su proyecto de vida.

«Solo estuve ocho meses en la Armada Nacional. Me convertí en un desertor porque no tenía la preparación mental debido a que solamente tenía 16 años  y cuando ingresé descubrí que ese mundo era otro. Todo giraba alrededor de la disciplina», confiesa Roberto Leighton mientras tira las últimas pinceladas al cuadro que pinta.

Cuando Roberto cumplió año y medio de edad, su padre (Roberto Leighton) abandonó a su madre (Marina Arrieta), por lo que su progenitora tuvo que asumir el doble rol: madre y padre. «Cuando ingresé a la Armada a cumplir mi sueño de cadete, mi mamá me apoyó incondicionalmente, y cuando me retiré ella estuvo allí firme respaldando mi decisión», resalta Roberto sobre su paso fugaz por la Armada Nacional.

Leighton puso en marcha el plan B de su hoja de ruta, que era estudiar una carrera que tuviera relación con las ciencias económicas, por lo que estudió Administración de Empresas en la Universidad del Atlántico. «Fue un giro radical porque pasar de la milicia a ser un administrador de empresas, las dos carreras no son afines», reflexiona.

Pasión por la pintura

Roberto Leighton, pasión por la pintura

Para poder convertirse en un profesional, a Roberto le tocó estudiar de noche y trabajar de día. «Trabajé y viví cuatro años  en la galería de arte de mi tío Manuel de los Ríos, un excelente acuarelista barranquillero. Reconozco que al regresar de estudiar y encontrarme en la Galería con el olor a linaza,  trementina y estar sumergido en el mundo de la pintura, hizo me pasara hasta altas horas de la noche tratando de pintar los cuadros que había hecho mi tío».

Cuando su tío descubrió la pasión de Roberto por la pintura, lo estimulé enseñándole el abc para ser un pintor.

Ahora Roberto Leighton es un destacado pintor que tiene su propia galería de arte, que se llama El Renacimiento.

La vena artística de Roberto es de herencia familiar, tanto de su padre como de su madre. «Mis tíos Manuel, Gustavo y Estrellita de los Ríos (Escritora y pintora) por parte de padre, y Edilberto Arrieta por mi mamá, son excelente pintores que sin duda influenciaron para forjar mi carrera artística», reconoce Roberto.

Junior otra pasión 

Roberto Leighton, pasión por Junior

Roberto Leighton se crió al lado de su abuela Soledad Cuello y sus tíos maternos. Su tío Efraín en especial era juniorista a morir, por lo que tocaba salir a trabajar fuertemente para tener los recursos para comprar la boleta y acompañar al cuadro ‘Tiburón’, y él tenia decorado su cuarto con afiches de Junior y Estudiantes de la Plata de Argentina.

«Todos los días entraba al cuarto de mi tío Efraín a admirar los afiches y poco a poco le fui tomando pasión por el Junior y Estudiantes de la Plata, clubes que tienen los uniformes similares. Me tocaba escuchar los partidos narrados por Édgar Perea.  Cuando Junior ganó el primer  título en el fútbol profesional colombiano en 1977, yo tenía nueve años y ese hecho me marcó toda mi vida para mi pasión por el club barranquillero. Cuando cumplí los 10 años fui por primera vez al estadio Romelio Martínez. Acompaño al Junior a todos los partidos con la barra los Cuervos o el Frente Rojiblanco.», señala Roberto Leighton, quien interactúa con los aficionados del cuadro rojiblanco en su cuenta de Facebook: JuniorPinchaLeightonrojiblanco.

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