Algunos sectores públicos y privados le han propuesto ser candidata a la Alcaldía. Contaría con el respaldo del santismo samario. En Barranquilla todos le tienen miedo a Alex Char.
Por Rafael Sarmiento Coley, director
Como ya en Barranquilla el debate por la Alcaldía se volvió aburrido porque nadie se atreve enfrentarse a Alejandro Char porque es pelea de toche con guayaba madura, toca ir a husmear en otras ciudades vecinas para ver qué pasa por allá.
La gente amante del deporte samario no está muy contenta con los actuales concejales, diputados Gobernador (El Mello Cotes), y Alcalde de Santa Marta (Carlos Caicedo), porque, por estar envueltos en una pelea de comadres, con el disfraz de unas diferencias ideológicas que han desaparecido de la faz de la tierra, hundieron la posibilidad de hacer los Juegos Bolivarianos. Todo el mundo sabe que estos eventos deportivos mueven la economía local y proyectan la imagen de la ciudad sede. Eso lo sabe todo el mundo, menos el Gobernador, el Alcalde, los diputados y los concejales samarios.
Frente a esa inercia, empresarios serios, que han arriesgado enormes capitales confiados en la recuperación de la institucionalidad tanto en el Departamento como en el Distrito luego de que la justicia pusiera a buen recaudo a los políticos corruptos que actuaban amangualados con los paramilitares, fuentes de entero crédito nos confirman que le han propuesto a la Directora de la Escuela Superior de Administración Pública (Esap), Elvia Mejía Fernández, oriunda de Aracataca, que se lance a la arena política como candidata a la Alcaldía de Santa Marta.
Elvia Mejía es amiga personal de Santos desde los tiempos de la cometa. Cuenta con el respaldo del actual director del Partido de la U, Sergio Diazgranados, que comenzó su carrera en sus servicios al Estado como pupilo de ella.
Además, casi todo el sector político que está con Santos en la Mesa Nacional, la conoce y la respalda. Lo que sería una ventaja para Santa Marta, pues Elvia Mejía conoce personalmente a todos los miembros del Gabinete y conoce todos los recovecos de la Casa de Nariño y del Capitolio Nacional.
La próxima semana dirigentes de los sectores público y privado tendrán una reunión, con el fin de acordar la forma en que empezarán a trabajar para convencer a Elvia Mejía que acepte la propuesta y empiece la campaña “por la dignidad de los samarios”.
En Barranquilla no pasa nada. Lo único que se conoció de buena fuente es que Alejandro Char, cada vez que sale una noticia sobre la adjudicación de un nuevo contrato en el Distrito, pega un grito de rabia porque –lo dice a gritos- “nunca dicen quienes son los dueños de las empresas que conforman consorcios y uniones temporales. Que digan quienes son los dueños de carne y hueso, porque es que en Barranquilla en estos últimos años han surgido más de mil firmas, quién sabe si muchas de ellas no son empresas de papel, de algunos avivatos para robarse la plata del Distrito. Los periodistas deberían investigar eso. Y que digan quienes son realmente los dueños de esas empresas de fachada”. Alejandro, la vaina es que nadie quiere ponerle el cascabel al gato. Nadie dice esta boca es mía. Aunque todo el mundo sabe quién o quiénes son. Habrá que hacer como en el vallenato de Escalona: “seguramente se trata de unos rateros honrados”.