Icono del sitio La Cháchara

Reflexiones: Escrivivencias: El sacerdote comedor de vívoras        

Por Amaury Díaz

Amaury Díaz Romerio

Hoy me pongo el overol y con disciplina prusiana asumo el reto de escribir esta columna a pedido de amigos lectores que me entusiasmaron con la insistencia. Es una columna sui generis que compromete a quien la escribe, vuela libre como los pájaros del monte. Prometo, eso sí, no cansarlos en la pesadez del aburrimiento. Todos los domingos seré inclemente, como el cura con la misa, me convertiré en una especie de “ladrón del tiempo ajeno” para que lean mis sensateces o se diviertan con mis extravagancias. Aquí va la primera.

Desayuno de reptiles

En uno de los suburbios de Bangkok, frente al parque Lumphini, vive Somnuex, el hombre que disfruta de uno de los desayunos más insólitos del mundo: reptiles con papitas a la francesa. Pero esto no es suficiente, suele ajustar el estómago con alitas de murciélagos capturados en las cuevas de las montañas del sur de la ciudad. El hombre tiene varias mujeres  y ocho hijos, goza de respeto en su comunidad y es muy amable con sus amistades. Claro, algunos rumores corren de que es un hombre de mal gusto y él, “digan lo que digan los demás, soy feliz con mi desayuno”, decía.

Era un desayuno ritual, misterioso de Tailandia, entre pobladores de la zona de Lumphini. Algunas veces cuando llegaba un periodista extranjero, lo invitaba a desayunar y el periodista reacio sacaba alguna excusa para evitar el desayuno, pero él lo convencía y terminaban sentados a la mesa. Una vez le preguntaron si por qué comía serpientes y él sonriente, tranquilo dijo que era un magnífico alimento para el vigor sexual.

Claro, su extraordinario interés por comer ofidios nace desde que conoció en Nepal a un sacerdote budista que se comía una víbora que sujetaba extendida por la cabeza y la cola con fuerza de gladiador romano. El sacerdote mantenía a escondidas un pequeño harem de cinco mujeres, internado en la montaña. Esto, claro, se supo después de su muerte. Somnuex desde entonces quedó impresionado y desde ahí hacia acá desayuna reptiles.

Algunos lo tildan de hechicero, otros de tener pacto con Satanás. Incluso, de no ser humano. Pero en honor a la verdad, él es un hombre real, de carne y hueso como cualquier mortal de esta columna. Es un hombre, que todos los días, se come una soberbia serpiente y para no andar con problemas estomacales injiere brebajes preparados por él mismo. Además para no andar cazándolas decidió tener un criadero en el patio de su casa. Es un hombre muy cumplido con su dieta y su cantidad. Como el año tiene 365 días, son 365 serpientes que desayuna con suculenta suavidad al año y la verdad es que desde que lo hace se siente un hombre vigoroso y sus mujeres satisfechas de su comportamiento en la cama.

Somnuex también dice que desde cuando consume ese desayuno su salud ha mejorado ya que los órganos de dichos animales están llenos de jugos gástricos que estimulan el apetito. Sin duda el mejor plato es la serpiente con papitas a la francesa, pero también es exquisito el sancocho de culebra o la viuda con plátano. Antes era difícil encontrarlo en el menú de los restaurantes y cuando Somnuex iba y pedía un plato de este tipo de comida, hasta el mismo dueño del restaurante quedaba perplejo. Pero desde que el extraño cliente comenzó a exigirlo, ellos no tuvieron más remedio que comenzar a vender dicho plato como comida exótica.

Domingo 26 de abril 2020

Nota: interacción con el autor: amaury19551@hotmail.com / Wasap 301 24 17 963 Twiter: @amaurydiazr

Salir de la versión móvil