A plena luz del día asaltan y matan. En Sampués, estudiante de psicología del Cecar, murió este sábado en la tarde en un atraco. Su padre quedó mal herido. Protestas en Icbf.
Por Chachareros y twitteros
Daniela Cabrales Pérez había suspendido las salidas a divertirse con sus amigos, las visitas de su novio y toda vida social para concentrarse en estudios, pues quería graduarse de psicóloga con las mejores notas de la universidad Cecar.
Este sábado un criminal de alma negra truncó su sueño, cuando Daniela, al intentar proteger a su padre a quien ya habían herido para quitarle una billetera, recibió dos impactos de bala en el pecho. Y quedó tendida en el pavimento a la entrada de Sincelejo. Venía con su padre de Sampués.
Rosa Helena, una de las tías de Daniela, no se explica “cómo pudo haberle sucedido esto a Danielita que era un alma de Dios. Era una niña dulce. A pesar de que solo tenía 20 años, daba muchos consejos, hablaba con la gente que veía triste y en dificultades. Ese tipo que la mató debe quemarse en las pailas del infierno. Y que mi Dios querido me perdone, pero qué otra cosa se puede desear para una persona salvaje y criminal que mata por un puerco billete”.
Testigos del atentado sostienen que los asaltantes se movilizaban en moto. Tan pronto se vieron descubiertos y la gente empezó a gritar, hicieron dos disparos al aire y huyeron “como lo que son: ratas cobardes”.
En otro asalto a un jovencito cerca de la llanera La 35, un salvaje matón lo apuñaleó varias veces en el abdomen por arrebatarle un celular. Menos mal que el jovencito empezó a gritar y a pedir auxilio. La gente, como ha ocurrido en otros casos en Sincelejo, se llenó de ánimo y, con piedras y garrotes, lo desarmaron, le quebraron los huesos de ambas manos y lo levantaron a patadas en el suelo. “Si no llega la Policía y nos los quita, los matamos”, gritaba la turba.
En Corozal, a un joven de Morroa que llegó este sábado a un cajero de Bancolombia, dos atracadores en moto lo golpearon en la cabeza con la cacha de una pistola y lo obligaron a sacar dos millones de pesos y se fueron a toda velocidad.
Por eso es que se pide que se ejerza control a los mototaxistas. Ellos se oponen. Pero no evitan que dentro de ellos haya matones y atracadores. Como ha ocurrido en los barrios La Palma y San Antonio, en donde hombres en moto atracaron a dos personas que departían en la terraza de la casa y a una señora que barría el frente de su vivienda.
La protesta de viernes y sábado estuvo a cargo de las madres cabeza de hogar que reclamaban el pago por parte del Instituto Colombiano de Bienestar Familia (Icbf) de Sucre. Víctor Gómezcáceres, director del instituto apareció, milagrosamente, en momentos en que ya la Policía iba a darles garrotes a las protestantes. El operador es Comfasucre, que se niega a renovar los contratos.
Mueren los manatíes
Pero si los humanos sufren por la inseguridad en la tierra, los animales anfibios como los manatíes, especie en vía de extinción, también son víctimas de pescadores irresponsables que ya han matado cinco de estos pobres animales, aprovechando que las aguas de la ciénaga de San Benito Abad han bajado de manera considerable. El último que mataron pesó 750 libras.
La droga al menudeo promueve inseguridad
Organismos de seguridad que han sostenido reuniones en Sincelejo, Cartagena, Montería y Barranquilla para estudiar el caso de esta ola de inseguridad han llegado a la conclusión de que la culpa de todo es que se han disparado los sitios de venta al menudeo de coca, batracio, basuco, pepas y demás porquerías que causan adicción a los jóvenes que, “para poder conseguir plata para comprar vicio, arriesgan su vida atracando a la gente”.
Uno de los oficiales que asistió a una reciente reunión en Barranquilla aseguró que ya por lo menos hay un mapeo, inclusive, con el nombre de los cabecillas del llamado microtráfico. En Barranquilla, en la zona “Cachacal” ya se han desmantelado doce ollas. En la Vía 40, en Siape y San Salvador, quedan todavía unas quince. Una de ellas es de alias “Marcos”. El oficial de la Policía aseguró que “ya lo teneos en pantalla, es un pipón, bajito, que pasa descamisado, con la barrigota afuera, en la Vía 40 con la 84, debajo de unos árboles. Allí llegan, inclusive, carros de lujo a comprarle coca, heroína, pepas, y los malandros de esos barrios a cambiarles todo lo que roban en atracos por basuco y batracio. Como ya le estamos siguiendo la pista, se mudó para La Playa. Allá duerme. Pero sus operaciones de vendedor de drogas y reducidor las hace acá en Siape. Y también tenemos identificados a dos atracadores pecuecos que atracan con dos tenedores. Uno es alias “El Trencita” y el otro como que es gay porque le dicen “La Mica”, es chiquito y bajito. Vive en San Salvador”.
La Policía, Sijin y CTI de la Policía creen que con las medidas severas de la extinción de dominio de todo inmueble en donde expendan, distribuyan, vendan, escondan o compren artículos robados para negociar por vicio, tiene atemorizados especialmente a los padres de familia “de los viciocitos pecuecos que se roban un par de zapatos para cambiarlo por un tabaco de marihuana. Los viciosos no lo saben, pero el papá y la mamá sí saben que si se encuentran esas cosas en la casa, pierden la casa y no hay tutía que valga para recuperarla. Y si viven en casa alquilada, de malas, la pierde quien la alquiló a los malandrines. Quién lo manda a alquilar sin darse cuenta a quiénes alquila”.