Por Samuel Solórzano Cisery
Harriet Constable, periodista y escritora británica, logra en La violinista una obra que combina historia y ficción para rescatar del olvido la figura de Anna Maria della Pietà, una violinista prodigiosa que marcó la escena musical del siglo XVIII en Venecia. La novela, publicada en 2024, ofrece un retrato íntimo de una mujer cuyo talento quedó a la sombra de los grandes nombres de su época, en particular el de Antonio Vivaldi, quien fue su mentor.
La Venecia que Constable reconstruye es una ciudad de contrastes: cuna del arte y la música, pero también un espacio donde la pobreza y la miseria marcaban el destino de los más desfavorecidos. En este contexto, el Ospedale della Pietà funcionaba como un refugio para niñas abandonadas, ofreciendo educación musical como una forma de sustento espiritual y, en ocasiones, material.
Anna Maria della Pietà, personaje central de la novela, fue una de estas niñas. Constable nos muestra su vida desde los primeros días en el Ospedale, cuando apenas era una huérfana más, hasta convertirse en una virtuosa conocida como «Anna Maria del Violino». La autora logra sumergirnos en la Venecia del siglo XVIII con descripciones detalladas de la ciudad, sus canales y el ambiente artístico, haciendo palpable la tensión entre el esplendor cultural y las carencias de quienes sostenían ese mundo con su talento.
Antonio Vivaldi, el célebre compositor veneciano, aparece en la novela no solo como mentor de Anna Maria, sino también como una figura controvertida. Constable profundiza en la dinámica de poder entre ambos, mostrando cómo Vivaldi aprovechaba el talento de las jóvenes del Ospedale para consolidar su propia fama.
Sin embargo, lejos de presentarlo como un simple explotador, la autora teje una relación compleja entre Vivaldi y Anna Maria, marcada por el respeto mutuo, pero también por la disparidad en sus posiciones. Mientras Vivaldi era un hombre libre, con la capacidad de recorrer Europa con su música, Anna Maria, a pesar de su genialidad, estaba limitada por las reglas del Ospedale y las expectativas de la sociedad veneciana.
Este contraste es el corazón de la novela: la lucha de Anna Maria por ser reconocida como algo más que un instrumento del maestro. Su ambición y temor al olvido la impulsan a la práctica perfeccionista del violín, pero también la enfrentan a la soledad y la presión social de su tiempo.
Por otro lado, en la novela La violinista el tema de la música se convierte en un lenguaje independiente por donde se narra buena parte de la historia. Constable utiliza descripciones que rozan lo sinestésico para transmitir el impacto emocional de las interpretaciones de Anna Maria. En una escena particularmente vívida, los colores se entremezclan con las notas musicales, creando un paisaje que trasciende lo sonoro:
“Los colores empiezan a depositarse unos sobre otros hasta que forman un paisaje con montañas verdes y flores lilas, en el que el sol emite su luz anaranjada con estallidos blancos. Se mueve oscilando ante sus ojos. Se seca las lágrimas que le caen por las mejillas sin saber muy bien por qué” (p.35).
La sinestesia es una condición que algunos músicos a lo largo de la historia han tenido como Franz Liszt, quien durante sus ensayos les pedía a sus músicos “hacerlo más azul” o “tocar más oscuro” porque literalmente veía los colores de la música. No hay pruebas para creer que Anna Maria della Pietà gozaba de esta condición sensorial, pero Constable se toma esa licencia ficcional para enfatizar de modo literario la relación entre la música y su protagonista.
Uno de los puntos más interesantes de la novela es cómo explora la naturaleza del talento y el sacrificio que conlleva. Anna Maria no solo busca ser la mejor violinista; quiere que su música sea su legado, un eco que sobreviva a la muerte y al olvido. Ella hace suya las reflexiones sobre la música que le dice su maestro:
“Un compositor es un traductor que conecta a la gente con cosas a las que no pueden dar voz, cosas que ni siquiera saben que existen. Son un puente entre el sonido y la emoción, entre los simples humanos y Dios” (p.144).
La violinista no es solo una novela sobre Anna Maria della Pietà; es un tributo a las mujeres que, a pesar de su talento, fueron relegadas a un segundo plano en la historia. Constable nos invita a redescubrir a una figura olvidada y, al hacerlo, plantea preguntas sobre el papel de las mujeres en el arte, las dinámicas de poder en la creación artística y el precio de la genialidad.
La violinista es, en última instancia, un recordatorio de que el talento, aunque silencioso durante siglos, siempre encuentra la manera de resonar.
LA VIOLINISTA.
Autora: Harriet Constable.
Fecha publicación: 2 octubre 2024.
Editorial: Planeta.
Género: Ficción Histórica.
Traducción: Lara Agnelli.
Título original: The instrumentalist.
Páginas: 467.
