Un recuerdo íntimo con el hijo de Billo Frómeta, músico y heredero de la Billo’s Caracas Boys, una historia fundamental para la música popular venezolana.
Por Ricardo Bustamante
El 8 de agosto pasado se apagó la vida de Charlie Frómeta en Isla Margarita. Fue agrónomo, músico, compositor, arreglista y director musical formado en Berklee College of Music, en Boston, y en Los Ángeles, autor de afamados jingles, de magistrales arreglos y de aquella primera cumbia, «Te fuiste», tema interpretado por la Orquesta Billo’s Caracas Boys.
Luis Vicente era su nombre y Frómeta Bello, sus apellidos. Los Luises abundan en su familia y el culpable de esa profusión fue Luis María Frómeta Pereira, su padre, fundador y director de la Orquesta Billo’s Caracas Boys, quien le endilgó a su primogénito varón en la pila bautismal el Luis Vicente y, ya pasado un tiempo, cuando se percató de que su hijo se inclinaba hacia el campo musical, lo llamó Charlie, como nombre artístico, con el propósito de diferenciarlo de algunos de sus tocayos, hermanos paternos.
Una mañana fui en busca de Charlie en la Caracas amada y enaltecida con hermosa música y letra por su padre. Un día antes había estado de visita en casa de otros Frómeta. Charlie me esperó en la parte de afuera de un edificio; de lejos supe que era él, por su parecido físico con Billo. Amable, cordial, sencillo y cálido lo recuerdo. Me habló de música, de los viejos cantantes que pasaron por la orquesta y de su papá. Contó que tenía una banda de pocos músicos y de esa actividad vivía.
Charlie, como persona de paz que buscaba el consenso a través del diálogo fundamentado, me hizo énfasis en su molestia por las disputas familiares por el control, registro y explotación comercial del nombre y la marca de la icónica orquesta.
Un delicioso almuerzo brindado por Charlie puso fin a nuestro encuentro personal. Después, ya de vuelta a Colombia, conversé telefónicamente en varias oportunidades con él.
Quiero resaltar con esta sencilla nota al Luis Vicente ser humano, al vástago varón mayor de Billo Frómeta, al hijo de Olga Josefina Bello, al exesposo de María Enriqueta Delgado y al padre amoroso de Paul y María de los Ángeles Frómeta, pero también a la persona que luchó y se sacrificó por llevar adelante la obra y el patrimonio musical de su padre y de su país, Venezuela.
Me duele la partida terrenal de Charlie, quien en una mañana luminosa caraqueña me dio la oportunidad de hablarle y conocerle por espacio de tres horas, lapso de tiempo corto; no obstante, para mí fue y sigue siendo un momento mágico e inolvidable en mis recuerdos. Gracias, Charlie, por tu calidez y sencillez.
