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Quieren ver a El Boliche como una tacita de plata

Perderá el olor a grasa y aceite quemado, a los trapos sucios de los mecánicos y al tufo de ron blanco que se respira en el ambiente. 

 Por Chchareros y Prensalcaldía

 La iniciativa es maravillosa y plausible, digna de apoyarla, salvo que tendrá el efecto negativo que le quitará a El Boliche su delicioso olor a aceite de carro quemado, a berrenchín, a los harapos sucios y malolientes que visten los mecánicos del lugar y el tufo acre del ron blanco que desde las siete de la mañana se toman quienes ocupan andenes, zonas peatonales y espacio de calle para hacer todo tipo de arreglos.

Todo el mundo llegó a trabajar en equipo para cambiarle la cara y el olor y color a El Boliche.

Se dice que un técnico alemán tenía una pieza de un avión averiada y, desesperado, la pidió a Munich. Le dijeron que en 20 días le llegaría. “El hombre se agarró la cabeza con ambas manos y en su español enredado decía ‘Dios mío yo no poder tener 20 días avión parado, lucro cesante, me arruino’. Yo, para calmarlo, le dije, hombre, aquí hay un sitio en donde arreglan todo tipo de piezas de toda máquina o motor”.

El alemán, le gritó “¡llévame enseguida!”. Y se fueron para el Boliche. El alemán cambiaba de todos los colores y se puso finalmente rojo como un tomate cuando su amigo lo llevó donde el mejor mecánico del mundo. Estaba borracho y andrajoso. “Dame la pieza, gringo, yo arreglo esa vaina”. El alemán le grito “¡Yo no ser gringo. Yo ser de Alemania!”.

El mecánico de El Boliche tomó la pieza dañada. Descubrió que era una balinera que estaba torcida. La sacó con enorme calma. La puso en un torno. Con una manguera de soldar le puso candela, y a los pocos minutos el alemán se fue con su pieza perfecta. “¡Ustedes son tan ingeniosos, que desarman y arman un balín!”, les dijo al despedirse. Uno de los mecánicos le brindó un trago de ron blanco y se lo tomó a pico de botella, como ellos. «Que rico”, dijo.

Lo ponen como para una fiesta

Los malos olores y los mecánicos mal vestidos quedarán de recuerdo. Serán una leyenda. Porque la Alcaldía Distrital de Barranquilla, a través del Fondo de Seguridad y Convivencia Ciudadana, llegó al sector de El Boliche, en la Localidad Norte Centro Histórico, con el programa Entorno Socio Urbano Seguro –Esus-, para ofrecer a la comunidad un espacio seguro, limpio y ordenado.

«Esto es un verdadero antro, en el que uno no sabe por dónde comenzar a cambiarle la cara», pensarán los dos agentes.

Para ello se realizó cartografía y triangulación de la dinámica del sector y se  coordinó de manera integral la oferta institucional a fin de mitigar las problemáticas identificadas.

Entornos Socio Urbanos Seguros cumple cuatro semanas haciendo socialización y acompañamiento a la comunidad de este sector de El Boliche, informando y explicando la intervención final del Distrito, que busca recuperar este entorno y volverlo una zona segura para la ciudad.

Esta intervención contó con la participación del Damab, la Secretaría de Control Urbano y Espacio Público, Secretaría de Gobierno, Secretaría de Gestión Social, Secretaria de Salud, Secretaría de Movilidad, Triple A, Diselecsa, Landa, entre otras entidades, para recuperar los entornos y colaborarle a los residentes de la zona. Así mismo, con el apoyo de la Policía, Sipol, Sijín, Esmad y Ejército Nacional, con el objetivo de tratar lo relacionado con la venta y tráfico de drogas.

Trabajo en equipo

Fueron tres turnos de pedagogía que realizó ESUS en el terreno. Bajo el lema ‘Un Boliche limpio, ordenado y seguro’, se llegó a toda la comunidad, según lo explicó la alta consejera para la Seguridad y Convivencia, Josefa Cassiani: “El propósito de hacer esta pedagogía liderada por el Fondo de Seguridad, a través de Esus, es que la comunidad pudiera identificar cuál era el espacio que ellos, como comerciantes, podían utilizar, qué limitaciones tenían y cómo debían tener sus puestos de trabajo”.

Agregó que, en el área donde Esus entró a trabajar y recuperar, se contó con el respaldo de los comerciantes, quienes sabían dónde ubicarse y se procedió a demarcar las zonas que en adelante deben ocupar para cumplir con el orden de esta zona del Centro.

Proceso sostenible

 Por su parte, el director del Fondo de Seguridad y Convivencia Ciudadana, Jorge Ávila Pareja, sostuvo que el trabajo que ha realizado ESUS en los diferentes sectores de Barranquilla se hace en cumplimiento del Plan de Desarrollo de la alcaldesa Elsa Noguera De La Espriella, que contempla una Barranquilla Ordenada, con zonas más seguras y recuperadas en su espacio público.

Ávila agregó que el objetivo de esta intervención es que el ciudadano pueda llegar a este punto sin ningún temor: “Esto es un proceso sostenible en el tiempo; tal como se ha hecho con la ‘Zona Cachacal’ lo haremos con El Boliche, mantendremos el sector vigilado. Es importante que los comerciantes se sumen a este esfuerzo de la administración por recuperar esta zona y han entendido que estamos apuntando a que sea más segura”.

Durley Barrios, coordinadora del programa Esus, explicó la intervención en este sector: “Con la Secretaría de Salud se vacunaron 286 personas, con la Secretaría de Gobierno se revisaron los establecimientos comerciales. Se hizo también una sensibilización a 50 indigentes”.

Hasta en la madrugada se trabajó en la jornada.

La propia comunidad del sector, pala y pico en manos, se vincularon a las brigadas para que todo quedará como una tacita de plata.

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